Bilingüismo made in león
SIN TIZA NI PAPEL. GLORIA SARMIENTO Profesora EOI-León
¿Eres creyente?: del biligüismo, no.
¿Estado civil?: indignada.
¿Edad?: de hablar con libertad.
¿Profesión?: juez y parte.
¿ Localidad?: de wifi.
¿Religión?: mucha relación.
¿Aficiones?: pensar.
A veces hay que presentarse para que la gente se sitúe y no confunda con chaladura cosas que tienen muchísima enjundia. Mi padre fue alumno de don Waldo, y creo que el caballero les dió a mi padre y a sus coetáneos alguna que otra mala noche con la lengua que ellos conocen como de la Pérfida Albión. Yo guardo de ese hombre un examen apolillado, y lo reservo para cuando en la escuela en la que trabajo me obliguen a dar el C2. Nivelón, nivelón.
Hace poco se sacaron de la manga que para ser profesor de nuestros chavales lo suyo era tener solamente el B2 y claro, de aquellos barros vienen estos lodos, y no hacemos más que dar el B2 a todo ‘yo soy’, que en cristiano es Dios.
Cuando metes estos exámenes aprobados con las tablas de corrección infames impuestas por la Consejería de Educación en la aplicación Grammarly, los exámenes aprobados aquí no reciben fuera ni un 2. El Grammarly te recuerda que no uses conectores, ‘furthemores’, fuerapartes, ‘moreovers’, a más a más, sin encambios, o ‘howevers’, sin ton ni son, ni tampoco el manido por otra parte. Nuestras tablas les regalan, si conectan, la máxima puntuación. Las tablas que califican nuestros exámenes no saben de Excel ni de ponderación, son cuadrículas en las que hay que sumar churras y merinas, tienen aires de ciencia pero detrás hay falta de inteligencia, y delante falta de dignidad. Estas tablas espantosas tienen 10 indicadores y hacen tabla rasa de cerebros de examinadores a los que ya no se les presume criterio sino obediencia, como en el ejército, pero sin valor. Y por si alguno osara poner la nota final y luego rellenar la tabla, ya está jefatura de estudios para recordar que la propiedad conmutativa está abolida desde hace años en esta nuestra comunidad. Que doce no es cinco más siete, sino siete más cinco es doce. Cinco te regala el Gobierno, no te quejes, para compensarte de la quita de las preferentes.
A mí me gusta mi profesión, pero lo que no quiero es pasar por mema, como si no supiera sumar, que yo soy alumna de Juan Medina y de la Academia Khan!!! Por desgracia para quien nos quiere de mente estrecha, mi frente mide más de dos dedos y los puedo pasar a pulgadas, a yardas y a codos con el Myscript y con el Wolfram, e incluso contando con los dedos.
Como el proyecto se empieza sin blanca, sin cabeza, sin pies y sin manos, andan nuestros hijos aprendiendo las ‘saiens’ en cazurringlés, y no saben distinguir la tibia del peroné, pero se creen que son lo más sus pobres mamás que hacen cola en el bilingüe. Yo lo tuve claro y ahorré para mandar a mi hija a las Torres de Mallory que soñé a los 10 años también. Hizo el year 7 y vino transformada, domada, educada, pero aterrorizada de ver que cuando ella amaba el inglés, sus compañeros de clase, en España, ya lo odiaban. Se ama una lengua cuando se tiene que decir te quiero, te voy a echar de menos, cuando dejas amigos, premios, ningún castigo, tutores que son mentores y el talento que aquí debe de permanecer escondido.
‘Fueraparte’, me saludan las mamás y me reprochan mi desapego a la maternidad y yo les sigo el juego y les digo «síii lo he pasado fatal...» y miento. Lo he pasado fenomenal, libre diez meses, sabáticos pero trabajando, estoy rejuvenecida, recuperada, con brío, feliz, no madrugaba, trasnochaba, escribía, navegaba, recortaba, pegaba, estudiaba, no comía, no fregaba, pensaba... a mi hija no la dejo en un bilingüe con profesores B2 como no operarías tú a tu hijo del menisco con cualquiera, es lo mismo o peor, ‘furthemore’. Mientras en otros países para ser profesor de lengua extranjera se les exige un mínimo de un año fuera, aquí se les exige un papel que diga B2, y con este papel que diga que entendió la ‘escuchación’ de a) b) o c) e hizo una chapuza de artículo que seguro ni tituló, un oralillo y una lecturita con comprensión, ya con eso enseña a tu hijo la retina, la pupila, el abdomen —no la barriga ni la tripa— y el pie en inglés, en francés y dentro de poco en japonés, y sin salir del barrio y sin ver los blancos acantilados de Dover ni por Google Earth. Así hay colegios que ganan sellos de calidad haciendo trabajos magníficos que ni saben pronunciar.
Y sí, soy creyente y que Dios me perdone por aprobar a maestros bilingües que malograrán el inglés de tu hijo de por vida. Me obligan las preclaras Tablas de la Ley. Pero tú sigue creyendo en el bilinguismo, yo sólo en el esconderite inglés.