La verdad está ahí fuera
sin tiza ni papel. GLORIA SARMIENTO Profesora EOI-León
Siempre me he preguntado qué les dan a los vendedores de Almacenes Antoñanzas de comer. Son hombres de Harrelson, robustos, majos, amables, eficaces y felices. Es un placer comprarles. Tienen de todo. Hablan lo justo, ni poco, ni mucho. No se quejan ni hay quejas en sus arrugas. Les brillan los ojos. No están quemados. Voy, compro y me olvido. Vuelvo y la misma pregunta está en el aire. ¿Pero qué comen estos tíos tan afables? Año tras año de comportamiento impecable.
No conozco sus nombres, ni al dueño del imperio que debe ser un jefe magnífico. No me conocen pero me tratan igual de bien que a cualquiera. No me hacen descuentos, me cobran cada céntimo de sus precios competitivos. Busco resolver el misterio… y vuelvo.
A los amantes de la tecnología se nos echa en cara que nos deshumanizamos, que perdemos el contacto con la realidad. No lo discuto. Ni tampoco estoy de acuerdo. Me callo. No otorgo. No compro. A mí me horroriza el fútbol, a tí la tecnología. Yo no voy al fútbol, tú no me leas. No pasa nada. Todos tenemos filias y fobias.
Sin embargo creo que a todo el mundo le gusta una buena cara y una mente pispa que resuelva. A mí además me gustan los misterios, expedientes X, e incluso el entusiasmo de Iker Jiménez algunos domingos. Me gustan los videos de You Tube de Mundo Desconocido que me recuerdan que no existe la serendipia y nada ocurre por casualidad. Por eso me empeño en comprender lo que no comprendo. ¿Por qué será? ¿Por qué suman a mano los empleados de Almacenes Antoñanzas? ¿Por qué la cajera hace la cuenta de nuevo en la caja? ¿Por que no se confunde nadie en este proceso? ¿Por qué dominan las llevadas todos ellos? ¿Por qué nunca echan pestes del frío cuando recorres con ellos los locales alredededor de la Pícara y ellos van sin abrigo y encogidos?
Qué sé yo, pero no hay serendipia, que no, que no… Que algo está ocurriendo en León. Que estos superhéroes de lo cotidiano son felices en sus trabajos y eso no encaja. Ni un mal día, ni medio en todos estos años. Siempre los mismos al pie de la baldosa hidráulica, suben escaleras y bajan, acarrean cajas, te ofrecen bolsa, te acompañan a la puerta, te hacen sentir toda una dama de novela victoriana.
Lo tengo decidido, ya no lo soporto más. Quiero ponerle final, se tienen que enterar en el Financial Times, que últimamente publican sobre el lobo de Zamora, que aquí en León hay un expediente X digno de su consideración.
La herramienta que voy a utilizar para recopilar mis averiguaciones tiene un nombre precioso y no se puede subestimar lo que hay detrás, buscadlo en Mateo 7.6. Se llama la aplicación Pearl Trees. ¿Ha visto alguien un árbol que dé perlas? Los de León sí. Toda la vida hemos tenido los de León árboles así en un lado de la Catedral pero los cortaron en aras de proteger la zona peatonal y forraron de piedra la zona para hacer más bello el entorno a los turistas. Pero no sé quién asesinó a mis árboles de la Catedral. Quién fue el concejal. Quién fue la mano que meció la sierra. Tampoco sé qué mal hacían allí los árboles de las perlas. Pero da igual. Que lo dice muy claro San Mateo.
Si te registras en Pearl Trees puedes investigar sobre cualquier tema con la comunidad internacional, se te unirá gente que investigue lo mismo que tú y el sistema te alertará y les alertará de las nuevas aportaciones. Está integrado para iPad. Los Android debemos esperar, pero lo podemos usar todos en el pc, puedes colocar la extensión en la barra de navegación de Chrome y convertir cada dirección de tu interés en una perla, puedes colocar tu perla en tu árbol particular, el mío va camino de ser como el de la Catedral, bajito, frondoso y de gran estallido primaveral, en blanco y en rosado para no olvidar.
Voy a investigar varios asuntos en mis ratos libres, voy a capturar ramas de otros árboles que me hablen de qué pasta están hechos los políticos. Quizá si me meto de lleno en el estudio antropológico resuelva el misterio de Antoñanzas, el porqué de sus sonrisas y su habilidad matemática, lo que realmente sé de antemano es que la verdad está ahí fuera y que el que busca, encuentra.
Compra la verdad y no la vendas. La sabiduria, la enseñanza y la inteligencia. Busca la cita y descubre que no es mía esta maravillosa perla.