el viejo ladrillo
JAVIER REVILLA CASADO.. Investiga LO QUE FUERON Y SON LOS MOLINOS Y LAS FÁBRICAS HARINERAS. Cómo usar las TIC. La Universidad de Salamanca, a través del Cita, acaba de publicar un libro electrónico que ofrece recursos básicos de gestión del negocio a través de las TIC para autónomos y pequeños empresarios. Está diseñado para su lectura a través de tablets, e-readers y otros dispositivos móviles. Es una adaptación al mundo móvil de la guía publicada por la Junta hace unos meses.

Javier Revilla investigael patrimonio industrial.
Javier Revilla Casado es doctor en Historia por la Universidad de León. Compagina su tarea de docente con la de investigador del patrimonio industrial, especialmente molinos y fábricas harineras como centros de producción en el pasado y elementos patrimoniales en el presente. Adscrito al departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, gracias a una beca cofinanciada por el Fondo Social Europeo y la Junta de Castilla y León, desarrolla su tesis titulada ‘La economía de posguerra en la provincia de León (1939-1959): consecuencias sociales y patrimonio industrial heredado’. En ella estudia el desarrollo económico de la provincia de León en la posguerra, analizando sus consecuencias en los ámbitos social, agrario e industrial, con una mirada especial hacia el patrimonio histórico-cultural heredado del momento.
Así, algunos de los interesantes aspectos que aborda son la implantación del sistema de racionamiento de los alimentos a partir de 1940, la minería leonesa durante el franquismo, la producción de electricidad o las industrias que surgieron entonces. Es el caso de las químicas (Syva, Abelló, Ovejero o Antibióticos), las harineras (en 1957 existían 250 molinos y 26 fábricas), las azucareras de Veguellina, La Bañeza y León, las industrias textiles (Hilaturas Caralt-Pérez, Fitena, Aiptesa) y landera de Valde San Lorenzo, las cementeras (Cosmos, Bergidum, Villafranca, Antracitas Monasterio y Hullera Vasco Leonesa).
Javier Revilla explica que ligado a este periodo existen numerosos ejemplos de edificaciones fabriles y comerciales en las ciudades y pueblos de la provincia, testimonios de la actividad económica de las décadas de los cuarenta y cincuenta. «Inmuebles industriales sobre los que merece la pena echar una mirada desde el rigor histórico pues poseen una memoria rica en la medida que todavía, en este momento, se conservan bastantes testimonios orales y materiales que de no recogerse ahora pueden perderse para siempre», afirma.
Y ese es el objetivo de su trabajo. Considera que, en la actualidad, se está dando una gran transformación social en referencia a este patrimonio, se está pasando del desprecio por su contemporaneidad a su puesta en valor por medio de rehabilitaciones, impulsadas muchas veces por las propias administraciones, que tratan de darles nuevos usos y de perpetuar su memoria.
Argumenta que decidió centrar su investigación en el patrimonio industrial porque conjuga los elementos que más me interesan: por un lado la historia, centrada en la época contemporánea y, por otro, el patrimonio y su conservación. «Los antiguos edificios industriales pueden estudiarse desde muchos puntos de vista: documental, artístico, empresarial, arqueológico, social, laboral... y conjugar todo ello es una tarea apasionante», resalta este joven científico.