Veterinaria de raza
Elena Gayo Roces.. Es Premio Santos Ovejero por investigaciones inéditas en animales enfermos.

Elena Gayo en el laboratorio de Anatomía Patológica de Veterinaria en León.
Acaba de recibir el Premio Santos Ovejero por una investigación veterinaria que le ha valido el reconocimiento de la Universidad de León y también del Colegio Oficial de Veterinarios de León. No es para menos. Tiene un currículum brillante, de media 9,1 sobre 10 —«no hay que asustarse al principio, Veterinaria no es sólo el primer año», dice con cierta guasa—, ha obtenido una beca Séneca y participa en tres proyectos de investigación fundamentales para mejorar la producción. No sólo en el ganado, también en perdices, por ejemplo.
El Santos Ovejero, que se entrega a quien desarrolla una investigación inédita hasta el momento, se lo han dado a Elena Gayo Roces, investigadora de 23 años, por sus estudios sobre tuberculosis por Mycobacterium bovis en el cerdo ibérico y el jabalí pero ahora está enfrascada en una enfermedad lenta producida por un retrovirus que infecta de por vida a ovejas y cabras, que en la mayor parte de los casos no da ni síntomas, que provoca disnea y problemas neurológicos, impide la producción de leche, afecta a la comercialización y la exportación, obliga al sacrificio de los animales y de momento no tiene tratamiento. Un desastre, vamos. Diezma las cabañas y provoca importantísimos daños económicos. Tal vez por eso el empeño que pone Elena Gayo en saber más del Maedi-Visna.
«Tiene una gran importancia a nivel mundial, especialmente en Castilla y León donde la prevalencia es superior al 80% en muchos rebaños. Mi trabajo en el departamento de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de León se basa fundamentalmente en el estudio de esta enfermedad. Por un lado me dedico a la realización de necropsias de ovinos afectados, toma y procesado de muestras y realización de técnicas histológicas para llevar a cabo el estudio anatomopatológico de las mismas, y así poder hacer una clasificación y diferenciación en patrones lesionales. Por otro lado, tomo muestras de sangre de animales vivos para la realización de estudios serológicos como test Elisa o gamma-interferón, así como extracción de células blancas de sangre mediante técnicas que realizo en el laboratorio del departamento. Realizo a menudo técnicas de inmunohistoquímica que permiten la detección de antígenos del Maedi-Visna en muestras de tejido (proteínas de la envoltura del virus, etc) mediante la utilización de anticuerpos específicos, o técnicas de PCR para confirmar la presencia del virus mediante la amplificación de secuencias de genes», dice.
Elena Gayo trata de conocer los patrones inmunopatológicos del Maedi Visna, cómo influyen en el desarrollo de la enfermedad, en el nivel de infección y la posibilidad de transmisión, determinar y valorar la influencia de otras infecciones e inflamaciones en el incremento de la lesión por esta enfermedad y valorar técnicas de diagnóstico. Porque el objetivo es, si no acabar con ella, al menos conseguir disminuir la seroprevalencia y controlar la enfermedad.
«Ocasiona grandes pérdidas económicas y preocupa mucho a los ganaderos de nuestra región», apunta Elena Gayo. Se entiende la importancia de su trabajo. Un proyecto innovador y viable que cuenta con la financiación de la Junta de Castilla y León y sobre el que se han defendido recientemente varias tesis doctorales.
No quedan ahí las inquietudes de esta joven veterinaria. Además, trabaja en la investigación de perdices con la enfermedad de Marek o tuberculosis en suidos y colabora con el servicio de diagnóstico del departamento de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de León. Eso sin contar que hace el máster de investigación en Veterinaria y CTA de la Universidad de León, que está a punto de acabar. Además, tiene ya la preadmisión en el doctorado de Medicina, Sanidad y Producción Animal y Ciencia de los Alimentos porque quiere hacer su tesis doctoral sobre el Maedi-Visna, y la mirada puesta en irse del país.
Es clara. «La investigación en España es algo a lo que no se da la importancia que se merece y en lo que hay muy pocas oportunidades. Si tengo una buena oportunidad en el extranjero estoy dispuesta a irme si es buena para mi futuro profesional», avisa. A ver si algún ministro toma nota, por favor.