La bombilla eterna
Un investigador español desarrolla una bombilla que da luz «de por vida», puede repararse y tiene una gran potencia. E s una bombilla que ilumina con una intensidad muy alta pero con un consumo mínimo. Además, puede ser utilizada de por vida debido a la enorme resistencia de sus LED y a que puede repararse y actualizarse todas las veces que haga falta.

El nacimiento y el futuro de la llamada ‘bombilla eterna’ están ligados a América. Hace unos años su creador se inspiró en una bombilla incandescente que lleva encendida más de 110 años en un parque de bomberos de California (www.centennialbulb.org).
La bombilla IWOP (siglas en inglés de ‘I, without opsolescense’, es decir, ‘Yo, sin obsolescencia’) ha sido desarrollado durante muchos años por un equipo de ingenieros, está fabricada a partir de la tecnología LED y sus componentes se pueden manipular por separado, desmontar y cambiar, según Benito Muros, presidente de OEP Electrics (http://oepelectrics.es/). Para Muros, «teóricamente deberían pasar entre 80 y 100 años antes de que una IWOP necesite una primera reparación y, si hiciera falta repararla antes, podría deberse a alguno de sus LEDs, que están preparados para durar hasta 300.000 horas».
El experto asegura que esta bombilla es casi irrompible por su base ya que está fabricada en aluminio y que su durabilidad se basa en componentes electrónicos «muy duraderos y de máxima calidad, que se usan en áreas como la aviación militar y civil».
«La larga duración de la IWOP ha sido comprobada mediante pruebas que aceleran el envejecimiento de cada componente, simulando en un laboratorio el paso del tiempo, el calor, la humedad y otras condiciones», explica Muros, quien dispone de una patente nacional e internacional de utilidad que certifica que su bombilla es reparable.
Para Muros, la nueva bombilla produce un ahorro «de hasta un 96,5% con respecto a la tecnología incandescente y permite disminuir el gasto de hasta un 50 por ciento con respecto a la tecnología LED convencional, ofreciendo mayor luminosidad».
Para su creador, «la IWOP al ser la única bombilla reparable y actualizable del mundo se evitan todo tipo de residuos, porque no es necesario que se la sustituya por otra».
Según Muros este producto «rompe con la «obsolescencia programada», es decir, la programación del fin de la vida útil de un producto para que, en poco tiempo, se vuelva inútil o inservible, después de un tiempo de vida calculado de antemano por el fabricante durante su fase de diseño».
Como si fuera un cuadro
La bombilla no envejece, según los inventores, porque «trabaja fuera de la zona de funcionamiento donde se producen la fatiga y el desgaste de sus componentes».
Para Muros, IWOP ofrece «una tecnología inexistente en el mercado actual de la iluminación, que permite ofrecer una lámpara con un consumo total de 3,5 vatios (W), que genera una iluminación similar a la de una bombilla de incandescencia de 90/100 W y equivalente a la de una bombilla LED del mercado de 9 W». Todo ello, según este experto, con las ventajas de que se han eliminado casi del todo las pérdidas térmicas (no se calienta), su diseño electrónico evita generar ruidos e interferencias.
«Por su larga duración, reducidísimo consumo y reparabilidad, esta «bombilla eterna» implica un cambio en la percepción del producto luminoso por parte de los usuarios, ya que podríamos equipararlo a la presencia de un cuadro en casa, que puede cambiarse de sitio o guardarse, manteniéndose íntegro con unos cuidados mínimo y pasando de generación en generación», señala.
Según Muros este producto respeta el medioambiente, «porque, debido a que puede ser reparado no genera residuos; en su producción no aparecen productos ni elementos tóxicos, venenosos o dañinos; e incluso se produce un incipiente ahorro de materias primas y se economiza en energía y en emisiones de CO2».
«Se pueden sustituir los elementos modulares que hayan podido resultar dañados por alguna caída, manipulación indebida, golpes o accidentes. Sus piezas son reemplazables y el cuerpo de la bombilla es una estructura rígida que, por sus características mecánicas, tiene prácticamente una duración ilimitada», asegura este experto.
«Su actualización a lo largo de los años consistirá en reemplazar sus elementos tecnológicos por otros que incrementen aún más sus ventajas actuales, por ejemplo LEDs con mayor eficiencia o una electrónica que mejore su altísimo rendimiento», añade.
Por 28 euros
La bombilla saldrá al mercado a un precio de 28 euros (39 dólares) más IVA, y a precios actuales, la reparación de cada una de sus piezas o componentes internos, oscilará entre los 0,10 euros (14 dólares) y 5/6 euros (7/8 dólares), según Muros.
La nueva bombilla se fabrica en España y, según confirma el fabricante, está previsto exportarla a Perú, Colombia, Estados Unidos y Brasil, que según Muros son «los mercados más concienciados con esta filosofía de fabricación y quienes han presentado mayor interés en su adquisición».
«Aunque depende del número de encendidos y apagados y de su tiempo de funcionamiento continuo, la duración de las bombillas incandescentes está entre 700 y 1.500 horas, las de bajo consumo duran entre 700 y 4.000 horas y la vida útil de las de tecnología LED convencional oscila entre las 1.000 y 15.000 horas», explica el presidente de OEP Electrics.
La electrónica de las bombillas de LEDs actuales las hace poco eficientes porque generan interferencias y ruido eléctrico mientras que su fuente de alimentación y los plásticos o aleaciones que se emplean en su cuerpo, hacen que desprendan un considerable calor.