La e-basura inunda

El móvil se ha convertido en parte de nuestra rutina. Pero también en parte de nuestra propia basura, o lo que es lo mismo, en la nueva basura del S.XXI: la basura tecnológica. Según los últimos datos disponibles en el Ministerio de Medio Ambiente, se pusieron en el mercado 702.000 toneladas de productos electrónicos (PC’s, móviles y tablets entre otros) y sólo se reciclaron 124.900. Cifras que ponen de manifiesto la dispersión de residuos con gran potencial de peligro por todo el territorio nacional.
De hecho, en España existe una ley (Real Decreto 208/2005) que obliga a los fabricantes, vendedores y distribuidores a hacerse cargo de la recogida, tratamiento y recuperación de los productos electrónicos que venden. Además, según el informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), tan sólo en España se generaron más de 800 toneladas de basura electrónica durante el último año. Una cifra que podría crecer un 33% de aquí a 2017.
Una de las razones del aumento de basura móvil es la corta duración de la vida de nuestros teléfonos. ¿El motivo? La corta vida de las baterías afirma Jaume Montané, cofundador del Grupo Monsan y experto en telefonía móvil. Esa es la principal razón por la que duran tan poco y optamos por cambiarnos de terminal.
Y si a este dato le añadimos que en España hay más móviles que habitantes desde el 2006, este tipo de deshechos es preocupante por su elevado número. Según cifras de junio del 2013 delMinisterio de Ciencia e Innovación, el número de líneas de telefonía móvil era de 51.927.748, o lo que es lo mismo, 112,4 líneas por cada 100 habitantes. Por eso se aconseja a los consumidores desmontar y separar manualmente los componentes del aparato, reciclaje mecánico (extracción y triturado del aparato), incineración y refinado (para recuperar los metales) y reciclaje químico (de metales preciosos como la plata o las placas de circuitos impresos.