SUPERCOMPUTADOR. Galaxias y más allá
Caléndula entrará en 2015 en el proyecto internacional de astrofísica para la construcción de un interferómetro. E l Centro de Supercomputación no se pone límites. Mientras despliega la Red Regional de Ciencia y Tecnología no descuida el avance en el procesamiento de datos para investigaciones como el cáncer, ni en la entrada en el Proyecto SKA para colaborar en el análisis del medio interestelar en galaxias aisladas.

Plantear retos a un supercomputador es una labor ordinaria. «Son muchos», avisa Antonio Ruiz Falcó, director de Caléndula, cuando se le pregunta por los principales objetivos que afronta el centro ligado a la Universidad de León para el próximo ejercicio. Todo va muy rápido. Todo evoluciona a la velocidad que trabaja la supercomputación: el vértigo del procesamiento de datos para obtener resultados que se apliquen a múltiples campos, desde la investigación contra el cáncer hasta la búsqueda de galaxias aisladas. Desde aquí, desde León, sin límites territoriales.
El centro afronta el inicio del año con la encomienda, realizada por la Junta, de avanzar en el despliegue de la Red Regional de Ciencia y Tecnología. Como órgano gestor, reseña Ruiz Falcó, la labor de los profesionales pasa por «permitir comunicar todos los centros universitarios a muy alta velocidad», no sólo «en las nueve capitales de provincia sino también en los centros universitarios de Ponferrada y Béjar». «Ahora podrá circular por una sola fibra óptica a 1.000 gigas por segundo», apunta como ejemplo el director de Caléndula, quien avisa de que mientras se sigue con el despliegue de la fibra ya se trabaja «en sacar los pliegos para los equipos de iluminación».
La continuidad también marca el segundo de los retos prioritarios para el Centro de Supercomputación en 2015. Los responsables de Caléndula quieren «profundizar» en el proyecto europeo con casos de uso aplicado que ya en la actualidad permiten mediante los cálculos matemáticos del supercomputador avanzar en la investigación del cáncer. «Se trata de ir un poco más allá en la minería de datos para mejorar la obtención de resultados», señala Ruiz Falcó, convencido de que estas aplicaciones aún tienen un horizonte inimaginable para múltiples facetas de la investigación científica.
Más en perspectiva, pero como uno de los proyectos más importantes para Caléndula, el 2015 servirá para meterse en la configuración del proyecto SKA, basado en la astrofísica y la física de partículas. Un proyecto de una envergadura tan enorme que necesita de la cooperación de la comunidad internacional. La apuesta servirá para «la construcción de un radiointerferómetro», configurado por la conexión de «1.000 radiotelescopios y un millón de antenas bipolares entre Australia y Sudáfrica», señala Ruiz Falcó. «Nuestra función en Europa será mover datos que generarán los equipos de captación», explica el director del Centro de Supercomputación, que abunda en que «ahora se trabaja en el diseño del proyecto, en 2024 se espera que esté ejecutado el radiointerferómetro y en 2030 se quiere que funcione a pleno rendimiento». «Entonces, se producirá a una velocidad tan bestial como 18,6 teras por segundo. Ahí, tendremos que trabajar en el análisis del medio interestelar en galaxias aisladas», aquilata el responsable de colocar a la Universidad de León en la punta de lanza de la tecnología. Un reto que aceptan desde Caléndula como algo ordinario. «Tenemos más cosas por delante», insiste.