ª1. Talento en fuga
Carlos González Íscar. Uno de los alumnos mejores de la ULE hace un máster en Exposiciones en Francia e investiga sobre el pintor Velázquez.

Carlos González Iscar en Metz (Francia), donde estudia un máster.
Estuvo en la Catedral, en ‘El Sueño de la Luz’ pero él tiene su propio sueño.
Lo busca más allá de su tierra, en Metz, una pequeña ciudad de Francia. En su campus universitario existe un máster que no hay aquí, en España, «uno de los países con mayor patrimonio cultural declarado que destina tan pocos recursos a mantenerlo y difundirlo».
Por eso, éste leonés de «pura cepa», con un brillantísimo currículum académico, ha terminado formándose en otro país.
Carlos González Íscar estudia un máster en Arts de l’exposition et scénographies en la Universidad de Lorraine, en el Campus de Metz, para formase «en el mundo de creación, diseño y montaje de exposiciones de arte en museos». Ese es su sueño, el de un estudiante sobresaliente que tuvo siempre claro que él no era un ‘chico de ciencias’, atraído desde pequeño por el mundo de la cultura, la historia, el arte, la literatura... trabajar en el departamento de exposiciones de un museo como comisario para «poder seguir su proceso de creación desde el nacimiento de la idea hasta el desmontaje».
Experiencia no le falta. En el Panteón de San Isidoro, en el proyecto cultural ‘El Sueño de la Luz’ en la plataforma de la Catedral, el Palacio del Conde Luna o en la Galería de Arte Contemporáneo Trinta en Santiago de Compostela.
«La cultura en España parece haber sido relegada y con ella el dinero destinado a museos y a la investigación en el campo de las Humanidades. Los políticos tienen mucho que aprender en este sentido de otros países europeos donde incluso las pequeñas ciudades de provincia pueden disfrutar de una amplia oferta en este sector», sostiene.
Hacía tiempo que pensaba en irse y lo ha hecho. Él, que ha investigado a Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos V, como mecenas artística. O el coleccionismo y la venta de obras de arte en el Siglo de Oro. O la figura del genial Velázquez como decorador de los Reales Sitios al servicio de Felipe IV.
«Parece que cualquiera que quiera tener un futuro en mi campo tiene que emigrar a otro país que realmente le dé una oportunidad o armarse de paciencia hasta que le surja algo aquí, y yo lo de esperar sentado nunca lo planteé como una opción», dice.
Su denuncia va aún más allá. «Las oposiciones para museos estatales llevan congeladas desde el año 2009, algo que me parece indignante». Y todavía más aplastante: «Cuando uno vive fuera se da cuenta del buen nivel de preparación que tenemos en España en relación a otros países de Europa, algo de lo que muchas veces ni nosotros mismos somos conscientes».
«Existe una parte de los jóvenes totalmente desmotivada con los estudios al mismo tiempo que contamos con estudiantes altamente cualificados cuyo futuro parece estar destinado a la cola del Inem».
Defiende que merece la pena estudiar lo que a uno le gusta, pasar de los ‘no tiene salida’ o ‘¿eso para qué sirve?’, no se plantea dejar su carrera pese a la «poca importancia y reconocimiento que parecen tener las Humanidades en España, que hace que las becas y los empleos escaseen», cree en la filosofía del esfuerzo, en «luchar por aquello que quieres», en sus amigos y la familia.
«Sé que encontrar un empleo en mi campo es tarea complicada, pero lo importante es no rendirse», dice Carlos González Íscar. Forma parte de la generación que dará el relevo. Jóvenes necesarios.