EL INNO DE LEÓN
La edad del innovador


ROBERTO SANTOS / CEO de NARúA / [@robertsan]
Félix se sienta a mi lado, observo con curiosidad su pose erguida y serena. Escucha con atención las preguntas que el resto de los asistentes dispara al ponente y, con habilidad de periodista, recoge y numera cada intervención y sus contenidos. Llega su turno, eleva el tronco y su figura estilizada aparenta categoría dorada. —(Al haber presenciado con deleite la escritura manual en su libreta pautada, yo guardaba interés por escuchar el momento de su intervención hablada)—. Su discurso es reposado y sincero, repleto de conocimiento que ha aprendido del dolor. Pretende, con sus preguntas, solucionar problemas conocidos, mientras los ponentes, políticos a jornada completa, escuchan la intervención de Félix, ineficaces e irresolutos, no llegando a dar una respuesta coherente, sólo retórica, mucha retórica, ante los problemas del envejecimiento poblacional.
Félix y yo salimos del encuentro, le propongo un café, un poco de tertulia y que, si le apetece, nos acompañe a la presentación del libro de un amigo. Acepta encantado, café solo para él, descafeinado para mí, eran las 8 de la tarde. Asombrado por su elección con cafeína, le pregunto por la edad, 83 me contesta. Aparenta quince menos, el secreto de su buena salud, me dice, es alimentarse bien y tomar buen vino. Le haré caso, pensé.
Entramos al evento, mucho público aguarda, una lona impresa con la carátula del libro nos recibe.
—¿Félix, nos hacemos un selfie?
—Por supuesto, pero luego me la mandas por wasap.
Muestro interés por su conocimiento tecnológico y me cuenta que también es usuario de redes sociales o lectura de blogs y que casi no encuentra gente de su edad con la que hablar de tecnología. En su vida laboral se dedicó a ser contable y comercial. Hoy ayuda a quienes como él, vieron como un familiar cercano se abrazaba al Alzheimer mientras los servicios sociales se mostraban ineficientes durante los 10 años que duró el olvido.
«Usuario de avanzada edad con conocimiento de tecnología busca aportar su experiencia de usuario en el tratamiento de enfermedades degenerativas de la tercera edad. Posibles Interesados contactar en Redes Sociales»
Este podría ser el anuncio a tener en cuenta por cualquier empresa focalizada en la innovación social en servicios a la tercera edad.
Dice un aspirante a gobernante, que en estos días pasea su juventud por platós y mítines de plazas, que las personas de más de 35 años no están preparadas para llevar la regeneración democrática. El maestro José Antonio Marina atiende a esta sentencia exponiendo que se ha pasado de un elogio de la experiencia a un elogio de la inmadurez y que con la edad se adquiere experiencia, pero que ésta también puede ser la perseverancia del error.
¿Será cierto que la experiencia de la madurez no es tenida en cuenta por nuestras generaciones más jóvenes?
¿No será quizá que la clave esté en la mezcla generacional?
En innovación se entiende como Hibridación el hecho de unir elementos con características no comunes para que como resultado se obtenga un producto o servicio innovador y que satisfaga las demandas de los usuarios.
A nuestro alrededor existen fórmulas de hibridización que unen la diversidad generacional y que sirven como motor y cohesión social. Ejemplo de ello son:
— Habitaciones para estudiantes en viviendas de personas senior a cambio de compañía y apoyo en tareas.
— Homeshare es el nombre de la tendencia, que universidades como la de la León ofrecen dentro de su programa ‘Acercamiento Intergeneracional’.
— Jóvenes que forman a personas mayores en el tratamiento de imágenes, presentaciones digitales, redes sociales y smartphones en un proyecto se denomina ‘Rompiendo la brecha digital e intergeneracional’ y que desarrolla desde hace algún tiempo el ayuntamiento de Majadahonda.
José Antonio Marina expone que la experiencia también puede ser limitadora, pues todos tendemos a establecer hábitos y rutinas que se vuelven rígidas, carentes en ocasiones de la flexibilidad y de la capacidad de comprender las novedades.
Hoy, nuestros mayores y menos mayores, usuarios de servicios públicos, que en este afán de recorte de personal de atención al ciudadano, se llenan de elementos de gestión de turnos o de trámites online, y que han olvidado que su servicio ha de estar centrado en el usuario, provocan el ahondamiento en la denominada brecha digital, rechazo a la innovación y en muchas ocasiones malestar. (Yo mismo lo he sufrido)
Es posible como dice el maestro Marina que la experiencia nos vuelva rígidos a la hora de comprender las novedades, pero creo la innovación debería de desarrollarse aplicando el principio universal de Diseño para Todos y así, y con un poco de interacción con los jóvenes, se conseguiría menor rechazo a la innovación por parte del público senior, y el amigo Félix encontraría más personas de su edad con las que dialogar sobre tecnología.
Si nos distanciamos de nuestros abuelos perderemos su experiencia llena de éxitos y fracasos. No creo que exista una Edad del Innovador, sino más bien que somos nosotros los responsables de hacer ver que la innovación forma parte de nuestras vidas, y que es sólo en el aprendizaje continuo donde se forma la estructura flexible que acepta y sirve a la creatividad.
¿Y tú, cuántos años tienes?
[@robertsan]

Las manos de Félix