ciberataques
Lo que hay que hacer
Garantizar la seguridad es una de las tareas más importantes del incibe leonés. El Incibe está en vanguardia para actuar ante cualquier ciberataque por importante que sea. Desde León se controlan los sectores claves. Hasta 12 cuya seguridad se mide en función del potencial peligro. Así trabajan los técnicos del Incibe.

Tras la puerta de entrada a la sede del Incibe, en el barrio de la Lastra de León, se controla la seguridad de las llamadas infraestructuras críticas. Centrales nucleares, térmicas, bancos, empresas eléctricas... Un trabajo que se desarrolla 24 horas al día los 365 días del año con los medios más avanzados y el personal mejor preparado.
Los sectores afectados son una docena, aunque qué empresas y qué controles se realizan a diario son secretos, por motivos de seguridad.
En lo que va de año se han producido 63 ciberataques, tantos como el año pasado, según datos del propio Incibe, lo que da idea de lo necesario que es estar preparado ante un fenómeno que cada día descubre nuevas armas. La información sobre cada caso es secreta, pero no la forma de actuar ni los pasos desde el minuto cero hasta que se resuelve una incidencia.
España es, en este sentido, un país avanzado, según remarcan fuentes del instituto leonés, porque Policía, Guardia Civil y los informáticos, en este caso del Incibe, trabajan en equipo ante el mismo enemigo y eso facilita mucho la vigilancia y el seguimiento de cualquier amenaza.
Nada se deja a improvisación. Todo está perfectamente regulado desde que salta la primera alarma. Puede que provenga de los operarios de la propia infraestructura, que identifican un problema de seguridad en sus activos, o del propio personal del Incibe, que detecta algún tipo de actividad maliciosa en el entorno del operador en el seguimiento que hace habitualmente.
Cada ataque puede conllevar un riesgo distinto, y por eso lo primero que se hace cuando se detecta un caso es analizar el nivel de riesgo. Puede llegar a producir, en un caso límite e hipotético, una explosión, el desbordamiento de una infraestructura esencial como un pantano o la indisponibilidad de toda una red para operar, como en muchos casos que afectan a bancos.
Eso hace que se marquen tres baremos de entrada para actuar. El más alto, si se puede generar una situación considerada crítica, daría lugar a una intervención al máximo nivel de seguridad.
Las empresas y organismos controlados están obligados por ley a contar con protocolos de actuación, que conocen también los técnicos del Incibe y que hacen que una hipotética respuesta sea más fluida. Es como un enfermo que llega a Urgencias. Un médico hace un primer triaje o selección y va derivando a los pacientes a los especialistas. En caso de riesgo vital, todo está preparado en el vox 0.
Los casos más críticos tienen que ver con lo que ahora se conoce como ciberterrorismo, con el mundo económico (robo de información, de dinero, petición de rescates a cambio de claves...) y con el hackterismo, que bloquea instituciones y empresas con correos, la mayoría de protesta.