NÚMEROS 1
Agitadora de la cultura
ALBA GONZÁLEZ REDONDO. Premio Extraordinario en la ULE, creó un bono para ‘consumir’ cultura

Alba González Redondo, premio extraordinario de la Universidad de León
Fue a París, de dramática actualidad estos días, y allí decidió su futuro. Su primera expedición porque, como asegura Alba González Redondo, «el viaje no ha hecho más que comenzar».
Esa ruta se la marcaron, sin querer, sus padres. «Nos educaron siempre a mi hermano y a mi en temas culturales. Desde pequeños nos llevaban museos, exposiciones, enclaves del patrimonio...», recuerda. Así que conocía el camino.
Luego vino París. Y un brillante currículum en Historia del Arte en la Universidad de León, donde es Premio Extraordinario Fin de Carrera, concedido al mejor expediente de su promoción. Y un todavía más brillante máster en Economía de la Cultura y Gestión Cultura en la UVA, que ha terminado con una nota media de 9,13 sobre 10.
Ahora busca trabajo. Quiere ser gestora cultural. Dedicarse a la cultura y el patrimonio. Lleva un par de meses en esa tarea, en la de buscar empleo. «Sé que es un proceso complicado que puede llevar algún tiempo, por eso confío en mis capacidades y en todo el esfuerzo que he realizado en la carrera y en el máster», resume.
En su trabajo de fin de máster desarrolló un bono cultural para los jóvenes de Castilla y León con el que incentivar el consumo de arte, cultura y patrimonio.
«Quise diseñar una medida de política cultural para mejorar la participación de los jóvenes de la comunidad en la cultura, además de poner en valor el patrimonio histórico, cultural y artístico. Por otro lado, quería que esta medida fuera novedosa pero a la vez realista, es decir, que se pudiera llevar a cabo con un presupuesto muy ajustado, lo que suponía un reto mayor. De ahí la viabilidad», explica.
No han quedado ahí sus contribuciones al mundo de la investigación cultural. Su proyecto de fin de carrera lo basó en la familia nobiliaria de los Mendoza y su papel como introductores de la arquitectura renacentista en la Península.
«Su linaje estuvo vinculado a las corrientes humanistas en España durante los siglos XV y XVI y a ellos se debe el facilitar la introducción en nuestro país del arte y la arquitectura del Renacimiento italiano», cuenta Alba González.
Ha colaborado en el Kursaal de San Sebastián, en el Instituto Leonés de Cultura y en la agencia de comunicación cultural Cultura&Comunicación. «He aprendido muchísimo sobre organización y gestión de grandes eventos culturales», apunta.
Ahora está estudiando protocolo —«ha pasado de ser un mero recopilatorio de normas, técnicas y tradiciones aplicadas a la organización de actos oficiales y diplomáticos para extenderse al conjunto de la sociedad, se trata de las relaciones sociales, de transmitir mensajes adecuados, de la atención a los detalles, la cortesía y las buenas maneras, una especie de sello de identidad que todos debemos cuidar»— tal vez porque pertenece a una generación que «no se rinde».
«Idiomas, cursos, estancias en el extranjero, universidad, másters y doctorados…c reo que es nuestra manera de contraatacar y demostrar a todos que estamos preparados, que tenemos ganas de trabajar y que sólo necesitamos una oportunidad para demostrar lo que valemos».
Cree que es fundamental dar valor a la cultura y al patrimonio histórico artístico, y que la gestión sea profesional, de mano de expertos para que la oferta sea de calidad y tenga gran difusión.
Es optimista sobre su futuro. El que se decidió en un viaje a París.