ª1. el lesbianismo en la antropología
CONCHI UNANUE CUESTA. Premio extraordinario del máster, aspira a una sociedad diversa y feliz.
Buscaba temas ligados a la diversidad y descubrió que a lo largo de la historia hay numerosas referencias a la homosexualidad masculina y apenas ninguna sobre la femenina. Así que Conchi Unanue Cuesta se propuso hacer un máster para estudiar el lesbianismo desde la antropología. Para «visibilizar, difundir y revertir esa situación», explica.
En contra de lo que podría parecer, no estuvo a solas con los textos, los papeles y las evidencias, le acompañaron un grupo de «impagables valientes».
«Colaboraron y me dejaron aprender de ellas, compartieron y se compartieron en la investigación», explica Unanue.
Es Premio Extraordinario Fin de Máster. No es el único pero sí el que más está «disfrutando». Premio sobre premio: «Poder difundir mi tesis doctoral. Me están invitando a participar en congresos, jornadas, actividades, y me piden que dé charlas y conferencias sobre el tema... después de tanto trabajo en soledad, de cierto cuestionamiento sobre tema de investigación y de tantas renuncias durante la elaboración de la tesis».
Está publicada en revistas científicas y en foros de difusión de investigación pero ahora la está reescribiendo y adaptándola porque quiere publicarla como libro.
Le apasiona la Antropología. Y cree que Iberoamérica siempre ha sido la gran olvidada. «Ha estado ninguneada y deberíamos fijarnos mucho más en cómo se hacen y trabajan ciertos temas. Como en casi todo, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, en cambio tendemos a mirar por encima del hombro, cuando deberíamos abrir muy bien ojos y orejas para aprender en muchos aspectos», cuenta.
Ha investigado sobre el turismo rural y patrimonio, la reestructuración y desarrollo de algunas comarcas leonesas y el papel de la mujer en este desarrollo, la religión y el Trabajo Social y tiene un trabajo sobre las otras víctimas: las hijas e hijos de las mujeres víctimas de violencia de género.
El verano pasado desarrolló un proyecto propio en el Centro de menores de la Asociación leonesa Simone de Beauvoir, donde trabajó «emociones con niños y niñas como vía de prevención de la exclusión social». Es además máster en Coaching para la Motivación y los Procesos de Cambio y Programación Neurolingüística y doctora en Antropología. Obtuvo sobresaliente cum laude en la defensa de su tesis. Todo eso, y además diplomada en Trabajo Social, educadora sexual, graduada en Sociología, licenciada en Antropología Social y Cultural y máster en Antropología de Iberoamérica.
Ha formado parte de un trabajo de investigación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sobre la inserción laboral de las mujeres en riesgo de exclusión social y es investigadora en el proyecto Feminismos en León para el Musac.
Y pese a todo, a pesar de su impresionante currículum, siente que su futuro es «ser parte de la resistencia, hasta que la resistencia seamos más numerosa que la parte ‘normativa’, entonces el cambio será inevitable y el proceso de hominización, se transformará en proceso de humanización».
«Me gustaría crear o trabajar para una fundación que desarrollase diferentes líneas de acción: cultura leonesa, arte, educación, infancia, derechos humanos, impulso de un vivero de personas, becas, segundas oportunidades, medidas para madres que quieren formarse y no pueden compatibilizar sus horarios laborales y familiares con esa formación...», explica Conchi Unanue.
Recuerda a su hermana Arantxa, a sus sobrinos Iñaki y Adela, a su tío Rogelio y al profesor Joaquín Marbán, de quien aprendió la pasión por la Antropología. Y sueña con poder dedicarse a lo que le apasiona, «la investigación y la docencia» y que sus investigaciones «sirvan para crear una sociedad diversa con calidad y calidez humana. Una sociedad en la que el PIBF, el Producto Interior Bruto en Felicidad se incremente cada día».