astronomía. fin para un secreto
investigadores del instituto de astrofísica de canarias dan con los cúmulos globulares. 4 Nov. 2016. Un estudio prueba que las estrellas más masivas y en la última etapa de su vida son las responsables de contaminar con nuevos elementos químicos el medio interestelar a partir del cual se originan sucesivas generaciones de estrellas en estos «fósiles astronómicos lumQuastiam ego elles a nonc in denihi, consis. Opior hocae publiam opubis. Cat. Viveret. U n estudio prueba que las estrellas más masivas y en la última etapa de su vida son las responsables de contaminar con nuevos elementos químicos el medio interestelar.

Observatorio del Roque de los Muchachos, donde se encuentra el Gran Telescopio de Canarias, el mayor telescopio óptico del mundo.
Los cúmulos globulares son un enjambre de en torno a un millón estrellas, unidas por efecto de la gravedad, distribuidas de forma aproximadamente esférica y que se han formado a partir de la misma nube de polvo y gas. Con edades cercanas a la propia edad del Universo, se consideran verdaderos «fósiles astronómicos», pues guardan información sobre la composición química y evolución de las galaxias desde sus orígenes. En ellos se forman estrellas de distintos tamaños y observando la mayor de las estrellas que aún sobrevive se puede determinar la edad del cúmulo. Sin embargo, desde hace dos décadas se sabe que existen distintas generaciones de estrellas en un mismo cúmulo. Y el origen de estas sucesivas generaciones era incierto hasta ahora.
La revista especializada The Astrophysical Journal Letters publica un estudio de un equipo internacional, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que resuelve esta incógnita sobre la formación y evolución de los cúmulos globulares en el Universo temprano. Según este trabajo, la clave está en las estrellas AGB (asymptotic giant branch o estrellas en la rama asintótica de las gigantes) masivas y evolucionadas. Esta es la primera evidencia de que estas estrellas tienen un papel fundamental en la contaminación del medio interestelar, a partir del cual se forman las sucesivas generaciones de estrellas.
Paolo Ventura, astrónomo del Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) y primer autor del artículo, ya mencionaba la importancia de las estrellas AGB durante su estancia reciente en el IAC como investigador visitante Severo Ochoa, momento en el que se estaban sentando las bases del estudio publicado. «Hasta ahora –explica Aníbal García-Hernández, investigador del IAC y segundo autor del artículo— se habían propuesto varios tipos de estrellas como candidatas: estrellas supermasivas, estrellas masivas rotando rápidamente, binarias masivas interactuantes y estrellas AGB masivas. Con esta investigación, se cierra el debate sobre qué estrellas causan este proceso y se resuelven uno de los grandes temas pendientes en la formación y evolución de cúmulos globulares», concluye.
«El siguiente paso –explica Flavia Dell’Agli, recientemente incorporada al IAC como investigadora postdoctoral y tercera autora del trabajo– consistirá en analizar sistemáticamente todos los cúmulos globulares del hemisferio norte ya observados por el instrumento APOGEE, así como el gran número de estos sistemas estelares que empezarán a observarse en el hemisferio sur a partir de la próxima primavera con APOGEE-2.»
Históricamente, los cúmulos globulares se habían utilizado como laboratorios para el estudio de la evolución estelar, ya que se pensaba que todas las estrellas se formaban a la vez y, por tanto, tenían la misma edad. Sin embargo, desde hace varias décadas se sabe que prácticamente todos los cúmulos globulares contienen varias poblaciones estelares, según explican los autores.