agrotecnología
Cultivar con pocas fatigas
La rebaja del coste de los GPS para tractores está logrando generalizar la informatización de las labores del campo, ahorrar tiempo y dinero, y efectuar la trilla, las siembras o el abonado con menos fatigas. El siguiente paso: dirigir esas tareas desde casa, sin necesidad de que el agricultor controle las órdenes desde la cabina. El GPS permite ir sin manos cada trazada, ahorra un10% de abono y fitosanitarios,lo que reduce la contaminación

Pablo Miguélez trilla su finca antes de sembrar, sentado cómodamente en su tractor, sin necesidad de usar el volante gracias a las coordenadas del GPS. MARCIANO PÉREZ
La milenaria industria agrícola está inmersa en una revolución tecnológica. Y no porque ingenieros y científicos hayan descubierto cómo obtener mayor rendimiento a las explotaciones y facilitar las tareas del campo, sino por el abaratamiento de los nuevos sistemas. En el caso del GPS para tractores ya funcionan empresas de la comunidad que lo entregan por 3.000 euros frente a los 18.000 de media que venía costando. Una rebaja sustancial que ha favorecido que los agricultores de la provincia se animen a modernizar sus vehículos agrarios, aunque trabajen fincas de pequeño o mediano tamaño. Los robots que recogen frutas y cuidan las cosechas o los drones que buscan una pieza de ganado perdida parecen predicciones sacadas de películas de ciencia ficción, pero el futuro de máquinas autónomas diseñadas para alimentar a la humanidad es real y el cambio tecnológico está empezando a transformar de una manera silenciosa muchos aspectos del sector. Incluso la cabina del conductor del tractor está a punto de desaparecer por completo para dar paso a cámaras, sistemas de rádar y GPS para poder envolverse en el entorno.

La conexión con satélite permite trazar con precisión la ruta del tractor para cada labor. MARCIANO PÉREZ
El agricultor leonés ya usa esos aparatos, pero aún debe ir dentro del habitáculo del tractor para programar con una aplicación en su tableta la labor a realizar. Se calcula que el mercado de los robots y los drones para la agricultura mueve ya 3.000 millones de euros anuales en el mundo, y que se triplicará a 10.000 millones en seis años. Junto a los sistemas autónomos en granjas que ordeñan vacas, mueven la comida o limpian las ubres sin necesidad de que el humano esté presente, en el campo se podrá aumentar la producción con menos costes. De hecho, entre las virtudes del uso del GPS en el tractor figura poder calcular con exactitud la cantidad de abono o fitosanitarios que se deben verter sobre una finca. Una labor que a ojo, según está comprobado, derrocha un 10% más de producto, lo que redunda en la contaminación difusa del suelo, que afecta a los acuíferos. También evita que los tractores se queden ‘ciegos’ en días de niebla o al caer la noche, o que se realicen pasadas repetidas en el terreno por confusión.
«Soy un agricultor medio, que trabajo unas 40 hectáreas de regadío. No puedo permitirme un GPS de casi 20.000 euros, porque no lo voy a rentabilizar en la vida, pero sí uno de 3.000», reconoce Pablo Miguélez, de Cubillas de los Oteros, uno de los agricultores leoneses que se ha sumado a la modernización de su tractor. «Así el trabajo es más descansado. Le das al automático y el tractor no se sale de las líneas. Por ejemplo con el abono, el GPS te permite marcar la pasada en azul y la cantidad exacta para echar a la tierra, y no repite, sabe por dónde pasó y lo que queda», aclara.

La labor agrícola se informatiza y ya no se realiza a ojo. MARCIANO PÉREZ
Miguélez también destaca que el sistema de posicionamiento por satélite «te busca las coordenadas de la finca, marcas el ancho del terreno y del eje que usa el tractor y vas sin manos. Hasta puedes determinar el sitio donde debe dar la vuelta (autorrotación) y te archiva los patrones de la finca para usarlos otra vez». La reducción del coste de la tecnología GPS permite que cada vez más agricultores se interesen por sistemas de guía y piloto automático para los tractores. Este año se venderán cerca de 300.000 vehículos que integran estas innovaciones en el mundo. Castilla y León es la comunidad de España con más tractores, cerca de 135.000 de los 882.000 de todo el país. Muchos son antiguos, pero sus dueños se están animando a modernizarlos con los GPS ‘baratos’. «Es más rudimentario, pero las señales de antena vienen del mismo sitio y funcionan», matiza Miguélez.
Los expertos calculan que la superficie dedicada al cultivo debería crecer a un ritmo del 3% anual para poder ir al ritmo del crecimiento de la población. Y ahí es donde los robots pueden jugar una parte fundamental. Hace medio siglo un agricultor era capaz de producir 2.500 kilos de trigo por hectárea. Esa cifra es ahora más del triple y ya existen sistemas que permiten analizar las imágenes de las plantas para identificar las malas hierbas con aparatos que se desplazan solos. Las posibilidades que permiten los avances tecnológicos en electrónica, telemática y comunicaciones para el campo son muy interesantes. El GPS agrícola de futuro imparable, que viene a sustituir al marcaje con espuma, en breve vendrá instalado en serie en los tractores. Sistemas simples de guiado agrícola GPS están especialmente diseñados para las labores de tratamiento con herbicida y abonado. Permiten mejorar los tratamientos sin solapar ni dejar faltas, manteniendo la distancia a la anterior pasada, para ahorrar combustible y mano de obra. Su manejo mediante PDA es muy sencillo para trabajar. Se marcan unas órdenes simples, basta con subir y bajar el ancho del apero y comenzar. Sirve para parcelas con todo tipo de irregularidades, por la noche, con niebla, en cultivos altos o con máquinas de muy elevado ancho donde la espuma ya no es eficiente.
Este sistema tan simple de usar ofrece el marcaje de las zonas tratadas, las que faltan por tratar y las remontadas, el trazado de líneas paralelas, la indicación de tramos para la máquina de herbicida, medidas de área perimetral, hectáreas, distancia sobre el terreno, velocidad y área instantánea, y además permite guardar y recuperar datos para continuar otro día, así como exportarlos al ordenador personal donde se puede visualizar el trabajo encima de la ortofoto de la parcela. La fiabilidad y la exactitud de GPS han llegado a un nivel que ofrece a los agricultores posibilidades ilimitadas.
Ahora existe la tecnología necesaria para que el arado automático se convierta en realidad práctica, y sólo es cuestión de tiempo que los satélites se consideren herramientas agrícolas indispensables.