Diario de León

«hay que superar los reinos de Taifas»

juan francisco martín. catedrático propulsor de la biotecnología en león.

El catedrático Juan Francisco Martín, en su vivienda.

El catedrático Juan Francisco Martín, en su vivienda.

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p. infiesta | león
León

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Decenas de científicos, directivos de renombre, catedráticos y profesores reconocen a Juan Francisco Martín como su maestro y alma del desarrollo de la biotecnología en León. Este salmantino llegó a la ULE en 1980 como catedrático de Microbiología. Empezó a dar forma a la idea, vanguardista para la España de entonces, de crear un equipo de investigación capaz de llevar a cabo un avance interdisciplinario en la Biología Molecular y la Biotecnología de Microorganismos. Todo un reto, todo un éxito. Ese grupo, pionero a nivel internacional, fue consolidándose en León y ayudó a crear en 1994 el Instituto de Biotecnología de León (Inbiotec), con el apoyo del gobierno autonómico, la Diputación, el CSIC y la Universidad. Hoy ve a su ‘niña bonita’ un tanto a la deriva. De sus 50 integrantes quedan 13, la financiación se ha reducido, «y toda la gente joven, con futuro, se ha ido». Reconoce que ha llegado a preocuparle su continuidad, porque «falta un auténtico liderazgo y una masa crítica, que es la que forman especialistas de diferentes ámbitos que se ayudan». Lamenta que en la Universidad no exista demasiada interacción, «porque los grupos que investigan son muy individualizados, deben colaborar y abrirse más a nivel internacional». Por eso anima «a superar los reinos de Taifas, ya que existe un buen potencial», y confía en que el mundo académico se «sepa acoplar al mundo empresarial, donde hay un interés por desarrollar productos biotecnológicos que aportarían saber, riqueza y empleo a León». Para resituarse en la vanguardia cree que lo primero es «recuperar a los exiliados o cerebros. Nada menos que 3.000 científicos españoles trabajan en universidades del Reino Unido...», indica. También, para que no se frustren en su regreso, habría que facilitarles las infraestructuras y una adecuada dotación económica». Por eso ve Inbiotec «como un lugar atractivo para acoger a esos científicos, ya que posee equipamientos y una planta piloto». Martín sueña con que León se convierta «en el mejor centro de biotecnología de España, puesto que tenemos varias empresas punteras como Chemo, Gadea, Ovejero, Biomar, Inbiomed...con las que colaborar y desarrollar nutraceúticos, por ejemplo, que son nutrientes con actividad farmacéutica, como los carotenos que potencian las defensas». En su etapa, el equipo trabajó con una empresa japonesa que es la mayor productora de aminoácidos del mundo; con otra holandesa de penicilinas y una alemana, de química fina que vendía suplementos para alimentación humana y fármacos. «La financiación en investigación siempre es difícil de conseguir y funciona en interacción con otros. Hay que estar donde está la ola, salir fuera. En Inbiotec tuvimos 1 millón de euros para investigar de 2008 a 2010 por esos contactos», recuerda. También destaca la colaboración del instituto con Antibióticos para crear cefelasproínas, que son mejores que la penicilina, una tecnología que los dueños de la compañía se llevaron a Italia y se perdió en León. Martín ve esperanzado el nuevo equipo de la Universidad. «Quizás puede ser un buen momento para impulsar la investigación», espera.

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