Tecnología española para conquistar Marte
Equipos de investigación de varias universidades españolas, entre ellas la de Valladolid, participan en el desarrollo de la tarjeta de calibración de una de las cámaras que portará el nuevo vehículo científico que pretende enviar la Nasa a Marte en 2020 para explorar su superficie y buscar restos de vida actual o pasada.
Esta tarjeta de calibración, una placa de aproximadamente 12 por 12 centímetros, está siendo construida en Elgoibar (Guipúzcoa) por AVS, una empresa que ha logrado mejorar el acuerdo que exigía la agencia espacial estadounidense. En el proyecto, que se inició en 2015, participan también investigadores de las universidades de Málaga y la Complutense de Madrid, además de la de Valladolid.
Denominada Supercam y dispuesta para colocarse en la rueda trasera derecha del vehículo, la herramienta será una de las ochos que se empleen para analizar el suelo marciano, en este caso con el objetivo de buscar evidencias experimentales que indiquen fases minerales producidas por la presencia del agua o de vida a nivel microscópico. La calibraciñón cruzada, una técnica novedosa inclusive para las empleadas en la Tierra, ha sido la gran aportación del equipo español al concurso que abrió la Nasa en 2014 y al que se presentaron 68 instrumentos distintos de todo el mundo.
Quedan por concretar dónde se colocaran los centros originales de recepción de datos y sus respectivos nodos de distribución: habrácasi seguro uno en Valladolid.
Este viaje quiere preparar las condiciones para posibles expediciones de humanos en un futuro. Marte reúne cercanía a la Tierra y una composición que le es muy parecida, por lo que es el espacio en el que resulta más fácil que exista o haya existido vida a nivel celular, aunque la supervivencia para el ser humano en el planeta rojo aún está por resolver.
Al carecer de una atmósfera de protección, la radiación solar es altísima, por lo que con la tecnología hoy disponible un hombre allí aguantaría sólo horas. Hay que resolver además cómo proteger la vida que se pueda enviar desde la Tierra. Si hace millones de años hay casi evidencias de que había mares y océanos en Marte, sería probable que exista un agua líquida bastante parecida a la que hay en la Tierra. Y entonces, la vida sería posible. Quizá.