TIC. «Somos la última generación más inteligente que sus máquinas»

La periodista Marta García Aller debate en León sobre el nuevo mundo tecnológico y su impacto en los hombres. V iene a hablar de su libro, ‘El fin del mundo (tal como lo conocemos)’, un ensayo sobre el mundo tecnológico y su impacto en la vida de los hombres. Dice que «somos las última generación que será más inteligente que sus máquinas» o que «a este paso, los únicos humanos que podemos estar seguros de que Amazon seguirá necesitando serán los clientes». No es una provocación, es una reflexión. De eso y más hablará este viernes en León, en la Librería Artemis, la periodista Marta García Aller.

Marta García Aller.

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«A corto plazo nos espera un shock laboral con pérdidas de millones de empleos. Los robots se harán cargo de una enorme cantidad de actividades que ahora desarrollamos los humanos. Robots progresivamente más inteligentes. Somos la última generación que será más inteligente que sus máquinas». Así arranca Marta García Aller, periodista, analista de economía y profesora asociada del IE School of Human Sciencies and Technology del IE Busines School y varias veces premiada en periodismo económico.

No es un vaticinio, es la conclusión de un detallado análisis para el que ha contado con las opiniones y estudios de economistas, ingenieros, médicos, psicólogos, fotógrafos y científicos.

«Millones de personas perderán su empleo en los próximos 20 años sólo en el sector del transporte por carretera. También las tiendas». Y pone un ejemplo muy gráfico: «Amazon necesita la mitad de trabajadores que un centro comercial. A este paso, los únicos humanos que podemos estar seguros que Amazon seguirá necesitando serán los clientes».

Ante esta perspectiva, plantea la posibilidad real de que se establezca una renta universal. No por altruismo, sino simplemente para mantener el sistema. Y, además, por un motivo psicológico: «Nos podrán quitar el trabajo pero no el impulso de comprar más de lo que necesitamos».

«Los coches autónomos, sin conductor, podrían llegar al mercado en masa a partir de 2021. No sólo cambiará la forma de movernos, también la estructura de las ciudades», dice Marta García Aller. Ya no tendremos que aparcar, por lo que las calles se despejarán, pero además la mayoría de las personas los usarán pero no serán sus propietarios. «Sólo se necesitará un 30% de los coches actuales», explica la periodista. «Podremos soñar con la desaparición de los accidentes de tráfico, porque el 90% se deben a errores humanos».

Y sigue. «El último barril de petróleo que se queme en el planeta no costará millones: valdrá cero», asegura. «Y no será el último porque se acabe sino porque el siguiente nadie lo querrá», anuncia. Al petróleo le queda «un corto tiempo de vida», cree esta ensayista de la nueva economía que genera la tecnología más avanzada. Coinciden con ella algunos expertos que dan de plazo a los combustibles fósiles entre 2020 y 2029. Ha empezado con el carbón y le seguirá el petróleo y el gas.

Ella fija un momento que no tiene fecha. Aún. Desaparecerán «cuando los aviones empiecen a emplear combustibles sintéticos».

El fin del petróleo traerá una nueva geopolítica mundial. La tecnología un cambio hasta en los delitos. «Todo lo que está conectado es hackeable», advierte. «Si se hacen semáforos inteligentes o depósitos de agua conectados, un ataque puede paralizar una ciudad entera», analiza. Será tan común que decir ciberdelito será una redundancia, asegura Marta García Aller.

Hay más cambios. «De tanto comunicarnos por mensajes, se nos está olvidando conversar con los que están cerca». Eso conllevará menos empatía y menor privacidad, que incluso desaparecerá como concepto. Todo lo que es material «desaparecerá». La música, los libros, las películas... Incluso las monedas, los billetes y las tarjetas de crédito. Pone un ejemplo que ya es realidad. «En Suecia, las monedas y el papel apenas se usan ni en los donativos para la Iglesia o las propinas». No habrá cajeros y, quizá, tampoco economía sumergida. A cambio, tampoco privacidad. Toda nuestra vida podrá ser rastreada.

También desaparecerá el llamado ‘reloj biológico’. La congelación de óvulos se lo llevará por delante. No tendrá sentido dedicar tanto tiempo a aprender idiomas porque lo harán los aparatos, quizá para entonces ya nadie recuerde cómo era el mundo antes del Google y el whatsapp, y tampoco la globalización tiene el futuro asegurado. Sorprende esta afirmación. Para saber por qué, qué movimiento lo sustituirá —que ya está en marcha incluso en nuestro país— vale la pena asistir a la presentación de su ensayo.

Todo esto y más está en su libro ‘El Fin del Mundo, tal y como lo conocemos’.

Librería Artemis

Viernes 20 de octubre

19.00 horas

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Entrada libre.