Diario de León

deporte. árbitros 3.0 ‘vigilados’ desde león

el vicedecano de ciencias del deporte controla a 300 árbitros de élite del mundo con un reloj gps, un pulsómetro y una app. P arece un ‘Gran Hermano’ de los mejores árbitros de baloncesto del mundo, ya que es capaz de ver dónde entrenan, cuánto, con qué ritmo y si lo realizan con mayor o menor seguimiento de las recomendaciones. Desde León, Alejandro Vaquera controla a 300 de estos profesionales gracias a un reloj GPS, un pulsómetro y una app

Un árbitro sujeta un aparato de bioimperancia para la masa muscular. DL

Un árbitro sujeta un aparato de bioimperancia para la masa muscular. DL

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pilar infiesta | león
León

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En un planeta de 510 millones de kilómetros cuadrados, León se difumina como un punto pequeñísimo. Sin embargo, la tecnología y el impulso del vicedecano de la facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la ULE, Alejandro Vaquera, han conseguido que la provincia emerja de la mano del baloncesto. Hace unos años sonaría a ciencia ficción, pero hoy es posible y real. Desde su despacho se controla a los 300 árbitros de élite de ese deporte repartidos por casi todo el Planeta. Se ve qué hacen, dónde están y se les envían pautas para mejorar en tiempo real. Vaquera puede efectuar el mismo seguimiento desde su casa o desde cualquier ciudad del Globo a la que viaje, con abrir un portátil o una tablet y conectarse al sistema.

El gran cambio para poner en marcha este ‘Gran Hermano’ llegó con un reloj, una aplicación y un dispositivo que se anuda al cuerpo. Cada semana, Vaquera y su reciente equipo, formado por el profesor de la facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, David Suárez, y Hazir Pojskic, desde Suecia, envían on line un planning de entrenamientos que se adapta a las características de cada profesional y al lugar donde se encuentre, «porque a un árbitro ruso, muchas veces, no le puedes mandar que entrene en la calle por las bajas temperaturas, el hielo y la nieve. Tiene que ser indoor. Igualmente, a otro de Arabia Saudí, por exceso de calor, también debes diseñarle una preparación en gimnasio», explica.

Aunque estén a miles de kilómetros, el control se efectúa a través de un reloj con GPS que se coloca cada uno en la muñeca y que es capaz de medir la frecuencia cardiaca, la velocidad de las carreras que efectúen, el número de aceleraciones, la cadencia (número de pasos por minuto que dan) y la posición. Todos los datos se vuelcan a una aplicación informática y se analizan para comprobar la evolución física, decirles que está bien, mal o qué se puede corregir.

Gracias al GPS, Vaquera y su equipo saben en qué lugar está entrenando el árbitro o pitando un encuentro. Las coordenadas geográficas son infalibles y la frecuencia cardíaca también, ya que es «como el ADN, personal, único», aclaran. De hecho, un árbitro internacional intentó engañar dándole el reloj a su hermano y se le pilló porque no coincidían los parámetros cardíacos».

En los partidos de baloncesto, al estar prohibido llevar reloj, estos profesionales lo sustituyen por una placa digital colocada al pecho con una cinta roja, que está conectada por control remoto a una base (dock station) y que realiza la misma función que el dispositivo GPS. El seguimiento se completa con Clinics (encuentros) donde se cita a los árbitros para evaluar la técnica de arbitraje, formar e informar sobre las novedades del reglamento u otros cambios. Cada año se reúnen dos veces, por zonas geográficas, para ese control. Además, aprovechan la competiciones de alto nivel para celebrar una semana antes un ‘training camp’.

Vaquera recuerda que al ser nombrado por la Federación Internacional de Baloncesto (Fiba) como responsable a nivel mundial del apartado físico de los colegiados de baloncesto, lo primero que hizo fue estudiar. Sus conclusiones se plasmaron en un manual que facilitan a todos los árbitros y después en la adquisición del material tecnológico que ha permitido ‘robotizar’ a estos profesionales, e incluye, además, un aparato de bioimperancia que, sujetándolo, analiza la composición de la masa corporal. Es como una báscula portátil.

«El control y seguimiento de los árbitros hoy en día es bastante más sencillo debido a las nuevas tecnologías, y ésto posibilita poder tener un contacto prácticamente diario con árbitros de todo el mundo. Una vez que llegan a los campeonatos es donde comienza nuestra tarea asistencial, pero en los últimos años el nivel físico ya es muy alto».

Vaquera también entiende que «cuando tu trabajo es enseñar baloncesto en la Universidad de León, tener la posibilidad de vivir estas experiencias ayuda a poder transmitir a tus alumnos una visión mucho más amplia y actualizada de lo que ocurre en el baloncesto moderno». De hecho, impulsa un proyecto de investigación a través de la ULE con la labor desarrollada para la Fiba, en cooperación con la universidad inglesa de Worcester, para la transferencia de conocimiento.

Algo en lo que están incidiendo es ver cómo afecta a los colegiados el jet lag, las luces del avión y la presión, ya que alguno debe tomar hasta 16 vuelos en dos semanas. Les recomiendan ciertas posturas para no cargar la musculatura y estiramientos. Como en algunos hoteles donde se hospedan no hay gimnasios, también se han preocupado de darles un kit con un TRX (Training Resistant Exercices), que pueden anclar a la puerta para entrenar su cuerpo en la habitación. La preparación física es lo que marca la diferencia para pitar o no un partido de alto nivel de baloncesto. El 7% de sus movimientos en esas dos horas de encuentro se corresponde con acciones de frecuencia cardiaca máxima (al 90%), y alcanza picos de velocidad de 21 a 23 kilómetros por hora. «A veces estamos controlando con el pulsómetro que llevan al pecho su frecuencia cardiaca y vemos que, aunque ya no está corriendo, su ritmo es altísimo y no recupera. Con frecuencia se debe a que están pitando una jugada comprometida y recibiendo abucheos que le mantienen en tensión», señala Sánchez.

Hace sólo un par de décadas, la recuperación de los árbitros se efectuaba tomando una cerveza y descansando. Ahora se vigila la alimentación, la postura, su esfuerzo y su corazón. Vaquera quiere ampliar el equipo con otros responsables en EE.UU y en Oceanía. El reto es trasladarlo también a África.

Para esta labor le ha ayudado su experiencia como analista que desmenuza los partidos, las jugadas individuales y colectivas, del equipo propio y de los rivales. Piezas imprescindibles para mejorar el rendimiento deportivo, porque un despiste o una insignificancia, hace perder o ganar un partido. Armado de softwares, ordenadores, tablets y punteros también ha puesto en marcha un master en Entrenamiento y Rendimiento Deportivo.

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