ª1. La enfermería y el tabú de la muerte
PATRICIA FERNÁNDEZ CASTRO. Ha investigado sobre el miedo a la muerte y la inteligencia emocional en los estudiantes de enfermería .

Tiene un currículum académico y profesional de número 1, el Premio Jesús Sierra Muñiz al mejor expediente de la carrera, no ha parado de trabajar desde que terminó sus estudios y una investigación inédita. Un trabajo descriptivo en el que se relaciona el miedo a la muerte y la inteligencia emocional en los estudiantes de enfermería. Tan cerca de ellos, de los enfermeros y enfermeras, tan próximo a la labor que desarrolla Patricia Fernández Castro y del que se guarda un sepulcral silencio. La muerte como el gran tabú. Y, sin embargo, ellos y ellas están es primera línea, en el momento del tránsito, en el punto final de una vida.
María fernández Castro siempre quiso ser enfermera. «El hecho de poder ayudar a los demás con tu trabajo supone una gran satisfacción no sólo profesional, también personal», dice. Tanto, que le encantaría que sus hijos heredaran su pasión por la Enfermería. Tendrá que esperar. Es joven, está centrada en prepararse. Y en trabajar. No ha dejado de hacerlo desde que terminó sus estudios. Apenas una semana después ya firmó su primer contrato. Ha ido encadenando uno tras otro. Ahora, en atención primaria en el Bierzo. «Me encanta», dice, «y compagino este trabajo con el de la residencia de mayores en el que empecé hace dos años». Eso, y preparar oposiciones para conseguir una plaza en la sanidad pública de la comunidad autónoma, en Sacyl.
Le gusta, por encima de todo, Urgencias y Emergencias. Y para esa actividad se prepara. Ha hecho un paréntesis en otra formación, la del doctorado. Un aplazamiento temporal.
«Muchas personas me preguntan la razón por la cual teniendo tan buenas notas no he continuado mis estudios con un máster o doctorado desde que finalicé la carrera y la respuesta es sencilla: necesitaba desconectar de los estudios y los libros por un tiempo ya que durante la carrera dedique mucho tiempo al estudio y mi mente necesitaba despejar, pero veo fundamental seguir formándome», apunta.
Cree que uno de los mayores problemas que tienen los enfermeros y enfermeras es conseguir un?a plaza fija para ejercer su profesión. «Normalmente se suelen ofertar muy pocas plazas y estas son ocupadas por aquellas personas que tienen más experiencia siendo más difícil optar a esas plazas a aquellos que hemos terminado recientemente los estudios y llevamos poco tiempo en el mundo laboral», señala. Y aún así, confía en su futuro. «Pienso que trabajo no me va a faltar, por suerte he escogido una profesión con bastantes oportunidades dentro del mundo laboral y, de no ser en España, la enfermería en el extranjero también es una profesión muy valorada, aunque a decir verdad, me gustaría poder ejercer en mi país», añade esta joven nacida hace 25 años en Bembibre.
Pertenece, asegura, «a una generación que viene pisando fuerte, muy preparada y con muchas ganas de formarse, lo cual me enorgullece», censura los recortes en sanidad y educación, «los dos pilares fundamentales y necesarios en nuestro país», quiere sacar tiempo para hacer voluntariado y cree que el esfuerzo y la constancia de muchos años de estudio le han permitido llegar a donde está. A alguien que empieza sus estudios de Enfermería, Patricia Fernández Castro le diría: «Bienvenido a la profesión más bonita del mundo».