biotecnología. una proteína que enamora
L a bebida centellea en la oscuridad. El secreto de su intensa luz se esconde en proteínas fluorescentes que se aplican a la levadura de la cerveza. Cada botellín lleva una gama fosforita. Cada color refleja a un tipo de persona. Así, de un vistazo, se podrá encontrar a otros usuarios con personalidad afín
tres estudiantes de la ule idean fluoreza, una cerveza fluorescente cuyos colores sirven para identificar a personas afines
Al igual que se trabaja para lograr especies vegetales que brillen en la oscuridad como luciérnagas y que esos futuros árboles fluorescentes puedan llegar a sustituir a las farolas de las ciudades y los pueblos, tres estudiantes de Biotecnología de León quieren poner de moda lo fosforito. Pero, ojo, aplicado a una bebida tan querida por miles de consumidores como es la cerveza. Todo comenzó con la primera edición del Bio Bussines Talent, una feria que culminaba la asignatura de Creación de empresas biotecnológicas impartida por la profesora de Económicas, Montserrat Méndez, y que sirvió para que los alumnos presentaran cinco proyectos de negocio. Entre ellos, Celtia Domínguez Fernández, Carolina Gutiérrez Martínez y Cristina Lanza González, que comparten piso de estudiantes en León, propusieron Fluoreza, una cerveza fluorescente que aspiran a que se convierta en una marca de consumo habitual. «Contiene proteínas fluorescentes, que no modifican el sabor ni son perjudiciales para la salud del consumidor. La idea nace con la conciencia de que vivimos en un mundo en el que la imagen y las apariencias tienen una gran relevancia, y las personas están en una continua búsqueda de cosas que los diferencien de la multitud. Nuestra cerveza responde a esta tendencia de querer llamar la atención y diferenciarse de los demás», explican.
Por eso creen que asociando a los perfiles de cada consumidor un color de cerveza diferente se podrán entablar conversaciones interesantes con «iguales». Si en la penumbra de un pub, uno levanta la vista y encuentra a otra persona que le brille en la mano una cerveza, por ejemplo azul, sabrá que ese usuario posee los mismos gustos y, quizás, cierta afinidad. Si se presentan, sin el paragüas de instagram o facebook, cara a cara, puede que descubran a alguien interesante.
Ellas creen que «Fluoreza puede servir como un medio para socializar que no está basado en las redes sociales. Al identificar a las personas por colores puedes distinguir a alguien con tus afinidades».
Para su proyecto fue clave también el descubrimiento del doctor Osamu Shimomura en 1968 de la proteína verde fluorescente que posee la medusa Aequorea victoria, bautizada como GFP, del inglés Green Fluorescent Protein. Posee dos características que han permitido su posterior aplicación en el campo de la biología celular. Por un lado, se pliega de manera espontánea y adquiere su conformación fluorescente sin necesidad de ningún cofactor. Por otro, no produce toxicidad al expresarla en otro organismo.
Años después se descubrieron proteínas procedentes de otros organismos como la DsRed, proteína con fluorescencia roja que proviene de la anémona Discosoma Striata. La sustitución de la treonina 203 por tirosina en la GFP da lugar a una proteína con fluorescencia amarilla, pero las proteínas fluorescentes disponibles en la actualidad cubren prácticamente todo el espectro de luz visible.
Gutiérrez, Domíguez y Lanza compraron las proteínas, muy usadas en el marcaje de células, e introdujeron el plásmido con el gen fluorescente en el genoma de la levadura, para que el organismo lo exprese por sí mismo y lo excrete al exterior. «Esas levaduras, posteriormente, transmiten la fluorescencia a las siguientes generaciones de levaduras», aclaran. Las tres estudiantes confían en contactar con clientes interesados en el prototipo de cerveza. Además, dos Carolina y Celtia quieren centrarse en el futuro en aspectos médicos de la biotecnología para curar a pacientes, mientras a Cristina le fascina más saciar el hambre del mundo modificando las plantas para mejorar sus características.
En la feria Bio Bussines Talen se pudieron conocer también otros cuatro proyectos: Biolastic, que ofrece una alternativa a los envases utilizados en la industria alimentaria, con uno capaz de disolverse en agua sin contaminarla; BioSmArt, que utiliza productos de origen biológico para solucionar necesidades humanas en el campo farmacéutico y de cosméticos con tiritas-parches de material transparente que posean en su interior un gel de flavonoides (obtenidos a partir de uvas) y compuestos extraídos del aceite de oliva, que permitirán una mayor protección de las heridas contra el sol y una cicatrización más rápida; HerWin, que busca sustituir el plástico actual por un nuevo material y fabricarían una enzima capaz de degradarlo; y MicSal, para separar los microplásticos contenidos en la sal mediante el uso de técnicas de separación cromatográficas con el fin de escalar el proceso a nivel industrial.
La profesora Montserrat Méndez señala sobre Fluoreza que las jóvenes partieron del tirón que ejerce la cerveza para «darle ese toque innovador con las proteínas fluorescentes.