Diario de León

Oportunidad en los árboles

SUMIDEROS. Cesefor participa en una investigación europea para convertir las áreas desarboladas en sumideros de carbono, una gran oportunidad para Castilla y León, que cuenta con 1,8 hectáreas de superficie que tienen potencia forestal.

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El Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria (Cesefor) colabora en un proyecto de investigación junto con varios socios europeos para convertir áreas marginales de bosques o zonas desarboladas en sumideros de carbono, con el objetivo de contribuir a paliar la emisión de CO2 a la atmósfera y contribuir a mitigar los efectos del cambio climático.

El técnico encargado de llevar a cabo este proyecto de investigación del Cesefor, Francisco Gallego, señala a Ical que el proyecto pretende definir qué son las áreas marginales, un proceso que se está iniciando, y para ello se utilizarán fuentes accesibles y gratuitas de información a nivel paneuropeo sobre todo tipo de zonas infrautilizadas con coberturas de suelo vegetal. Con este análisis multicriterio, para lo cual se utilizarán herramientas de teledetección, se creará una metodología que permitirá identificar estas áreas.

En segundo lugar, el proyecto pretende cuantificar las existencias que hay y la capacidad potencial que tendrán estas áreas como sumideros de carbono y se propondrán las actividades forestales y sostenibles para llegar a conseguir esta capacidad de sumideros carbono y ponerlos en valor.

Francisco Gallego subrayó que el proyecto contempla la realización de un estudio de viabilidad socioeconómico con el objetivo de medir el impacto de la actividad forestal, fruto de los tratamientos selvícolas que se realicen en estas áreas marginales.

El proyecto contempla, además, las limitaciones, es decir, que existirán áreas desarboladas, donde se desarrolla una política de conservación de especies y de biodiversidad y zonas contaminadas que no serán incluidas en el proyecto.

«Se marcará las zonas que no se incluyen, entre ellas, también no se incluirán las que pudieran entrar en conflicto con el sector agroalimentario o aquellas en las que aunque se haya abandonado la actividad agrícola puede ser que se retome o son susceptibles de convertirse en zonas urbanas o protegidas», dijo.

Por su parte, el gerente del Cesefor, Pablo Sabín, recalcó que el proyecto de investigación es una oportunidad para España, y sobre todo para Castilla y León, Comunidad que cuenta con 4,8 millones de hectáreas de superficie forestal, de las cuales 1,8 están desarboladas.

«Creemos que existe una oportunidad de contribuir a las acciones de cambio climáticos gracias a la reforestación pero se necesitan políticas públicas de apoyo. Castilla y León puede contribuir al objetivo de mitigar el cambio climático pero se necesita inversión a través de las ayudas PAC o las líneas de desarrollo rural», reivindicó.

Asimismo, indicó que España tiene un gran potencial en Europa en la contribución de las nuevas superficies forestales al cambio climíatico, ya que es el país con mayor superficies desarbolada de la UE, y señaló que el proyecto de investigación es una oportunidad para generar actividad económica inducida o asociada en estas zonas marginales.

«En Soria, por ejemplo, la política de reforestación de los años 70 en Tierras Altas actualmente genera actividad económica e ingresos, gracias a la actividad económica que generan los bosques. En definitiva es replicar cosas que se han hecho ya», dijo.

Por último, señaló que el proyecto está relacionado con el papel de los bosques como sumideros de carbono en su doble vertiente: por un lado el de los bosques existentes, «que en su aprovechamiento y crecimiento sostenido se convierten en sumideros de carbono»; y por otro, con las áreas marginales.

Entre los socios participantes están la Universidad de Tesalónica en Grecia, en concreto el Departamento de Ingeniería Topográfica y Rural que coordina el proyecto; la empresa griega Homeotech, que se dedica a la gestión ambiental y consultoría medio ambiental; el Departamento de Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría de la Universidad Politécnica de Valencia; la empresa alemana IABG, en concreto del Departamiento de Geoinformática y Datos Geoespaciales; y el Departamento de Observación Terrestre, de ámbito público, del Centro Badan Kosmicznych de Polonia.

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