Diario de León

Quién controla la privacidad

Descentralizar la estructura. DAppNode ubica en el Parque Tecnológico de León su nuevo proyecto, Nodehodlers, la empresa dedicada a comercializar la herramienta que ofrece a usuarios de todo nivel tecnológico las herramientas para gestionar su información .

Álex Casas y Eduardo Antuña, en las oficinas que ocupan desde la semana pasada en el Parque Tecnológico de León para comercializar los dispositivos de DAppNode a través de Nodehodlers.

Álex Casas y Eduardo Antuña, en las oficinas que ocupan desde la semana pasada en el Parque Tecnológico de León para comercializar los dispositivos de DAppNode a través de Nodehodlers.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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«En el mundo hacia el que avanzamos es cada vez más importante que seamos capaces de tener el control de nuestros datos. De otra manera, el escenario de Orwell en ‘1984’ será una broma, un juego de niños». Dicho de otra manera, ‘la nube’ ha de aterrizar de nuevo en las herramientas de los usuarios. El movimiento es incipiente, quizá adelantado a su tiempo, pero la conciencia avanza. Y cuenta con investigación e instrumentos al alcance de todos los usuarios, incluso si su experiencia TIC no es elevada. Los desarrolladores no sólo avanzan en las grandes compañías, también en los proyectos que no pierden de vista que son las personas, sus datos y sus operaciones, las que sustentan todo el complejo entramado de redes y comunicaciones. Hasta ahora en manos de los gigantes tecnológicos. En el futuro, gracias a tecnologías como el blockchain, con capacidad para ser gestionados por los propietarios.

Los nodos ya no son ciencia ficción para los particulares, ni siquiera para quienes no son expertos TIC. Y además la economía colaborativa ofrece incentivos para rentabilizar las herramientas. Un nuevo escenario está abierto para quienes disputan el control de la nube a los grandes (y no siempre seguros y controlados) gestores de la información digital. El cloud aterriza en los hogares. Ofrece fiabilidad y también incentivos. Es la nueva era digital y tiene en León un polo no sólo innovador, sino ya comercializador.

El Parque Tecnológico de León acoge en su edificio de Usos Múltiples desde hace pocos días a Nodehodlers, la empresa creada para comercializar el software que encierrra DAppNode, que además la pasada semana presentó una nueva versión. En pocos días pone en el mercado un pequeño gadget que aglutina todo el desarrollo tecnológico de código abierto impulsado por la asociación desarrollada por seis innovadores e investigadores que ha asentado la sede de su proyecto en Suiza, no sólo porque cuenta con una normativa que facilita el desarrollo, sino porque acoge el Crypto Valley, el nudo del desarrollo de las criptomonedas y el blockchain. En ese pequeño gran grupo investigador trabajan en conjunto desde León Eduardo Antuña y Álex Casas. Un asturiano afincado en León y un leonés que han hecho de los nuevos usos que permite el blockchain una filosofía trasladada (a nivel internacional) a desarrollo de soluciones open source y ahora a proyecto de comercialización de herramienta. Un pequeño gran nodo que todo el mundo puede tener en casa, y desde el que puede no sólo controlar sus datos y operaciones sino contribuir a crear redes particulares y seguras con las que retomar el control de los datos y la información. «No hablamos de dinero, sino de valor. No se trata sólo de controlar tus operaciones con seguridad, que también; ni de obtener un beneficio por los servicios que puedes prestar desde tu nodo, que también. Se trata de que sean los particulares, y no las grandes multinacionales, los que tengan el control de estas operaciones, y en su caso puedan rentabilizarlas».

Casas dejó en su día su trabajo en telemarketing y se enganchó muy pronto al blockchain convencido de que León tiene enormes posibilidades de desarrollo con estas herramientas. Sus iniciativas, entre las que destaca la Non Conf, son prueba de ello. En uno de los encuentros de curiosos y emprendedores convencidos de que la tecnología es una herramienta de cambio también social conoció a Antuña, que se define como curioso y «amante del cacharreo», un «culo inquieto» que se unió al Blockchain Hubb con la idea de desarrollar un proyecto: «Una capa de infraestructura descentralizada, un proyecto de código abierto que permitiera retomar a los ciudadanos el control de su privacidad y sus datos; y crear a la vez una red de ordenadores entre iguales para compartir un acceso fácil de utilizar entre familiares y amigos.

Su prueba de concepto (la evidencia del desarrollo, aún sin llegar al producto final) obtuvo una de las becas de las tres entidades de mayor prestigio internacional, que otorga Ethereum, para continuar su investigación.

Crearon una asociación con sede en Suiza para desarrollar el software de DAppNode, y se dieron cuenta de que necesitaba «una pata comercializadora». El apoyo a startups del Instituto de Competitividad Empresarial de Castilla y León fue decisivo para que se instalara en León, en una de las oficinas para emprendedores del Edificio de Usos Múltiples del Parque Tecnológico, en la que acaban de aterrizar. «Es la evolución del proyecto, la comercialización de los dispositivos, que siguen siendo open source pero ofrece así una solución para los usuarios finales. Aunque no tengan muchos conocimientos, simplemente tienen que comprarlo y enchufarlo para disponer de todo el hardware que ofrece DAppNode».

«Nodehodlers es un brazo ejecutor, la herramienta para que todo tipo de usuarios accedan a estos servicios. Y se pueden construir otros a la medida del usuario, si alguna empresa requiere algo adicional».

Nodehodlers es la comercializadora de los dispositvos de DAppNode. MARCIANO PÉREZ.

El desarrollo no es sólo un paso más en las herramientas que aseguran el traslado de valor. Antuña destaca que «importa la tecnología subyacente que está creándose para dar cabida a cosas que hace dos años eran inimaginables, como la encriptación; que demuestra que esas tecnologías son necesarias para afrontar los retos que están creándose, y que esta tecnología va a ser la clave y a perdurar. Lo que construimos no tiene que ver con la especulación tecnológica, es la base para hacer sobre ella otros desarrollos».

Desarrollos que son comparables a la irrupción de internet, aunque «la tecnología blockchain hace que sea infalsificable, que tenga garantías para el usuario, lo que le permite que viaje valor. El nodo es un registro de acciones, y te permite confiar en las personas con las que las compartes, Si no hay esa confianza, no tiene sentido. Y hasta ahora los fallos en ciberseguridad no permitían esa garantía». Un valor que no sólo habla de dinero, sino de «identidad y datos propios», explica Casas.

Para Antuña, hasta ahora toda la información que se comparte «pasa por los ordenadores de las grandes compañías, y esto tiene limitaciones, un diseño estructural que pasa por servidores centralizados. Eso implica que alguien tiene el control, y si hay fallos eso puede ser dañino. Ahora tratamos de devolver ese control y ese poder sobre los datos a la casa de los usuarios. Construimos una red basada en la confianza en los otros, en quienes cada uno elija. Una red descentralizada que no depende de terceros.

Antuña y Casas señalan que «nuestros principales embajadores ahora son nuestros propios clientes. Quizá vamos un pelín adelantados a nuestro tiempo, incluso dentro de nuestro ecosistema DAppNode está un pelín por delante de lo que se hace hoy. Eso puede frenarte un poco ahora, pero la idea es tener los mimbres, el producto para cuando esta tecnología comience a utilizarse de forma cotidiana. Nosotros ya estaremos preparados».

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