Diario de León

ECONOMÍA CIRCULAR

RECUPERACIÓN Y REUTILIZACIÓN. El avance tecnológico del proyecto Ammonia Trapping en el campo de la innovación agraria implica beneficios medioambientales, pero también reutilización de los desechos de las explotaciones en la actividad agrícola

La doctora García colabora desde 2003 en las investigaciones del Centro del ARS-USDA de Carolina del Sur. dl

La doctora García colabora desde 2003 en las investigaciones del Centro del ARS-USDA de Carolina del Sur. dl

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Conseguir capturar el amoníaco que se almacena tanto en los purines y aguas residuales como en el ambiente de las explotaciones ganaderas, y transformarlo en un fertilizante líquido de alto valor agronómico y económico no sólo tiene beneficios medioambientales, sino de puesta en valor de residuos. Es, según el equipo que investiga el proyecto, un claro ejemplo de economía circular.

Una tecnología que además se ha probado ya en las instalaciones de una explotación de porcino en Guardo, en Palencia; y en otra de gallinas camperas en Aldealafuente. También en una planta de biogás en Juzbado, en Salamanca. «En todos los casos con resultados positivos y experanzadores».

Desde Itacyl señalan que esta tecnología «ayudará al sector a resolver sus problemas de excedentes de amoníaco, a sustituir fertilizantes comerciales y, en definitiva, a hacer más competitivas sus explotaciones».

Un sector contaminante

El origen del proyecto de reciclado de nitrógeno de los residuos ganaderos parte de la evidencia de que este sector tiene un fuerte impacto en la emisión de gases a la atmósfera, fundamentalmente metano, dióxido de carbono, óxido nitroso y amoníaco. Este último es uno de los más contaminantes, y se genera por la descomposición de la urea y del ácido úrico contenido en los residuos. «Sus emisiones dependen de la especie animal, su edad, peso, dieta, alojamiento y gestión de los purines y estiércoles», señala el equio de investigadores del proyecto Ammonia Trapping.

En Europa la mayor fuente de emisiones de amoníaco sigue siendo el sector agroganadero, un 94% del total, aunque se han reducido un 10% desde 1990 a consecuencia de la reducción de la cabaña ganadera y por la mejora en la gestión de los residuos y los fertilizantes.

Actualmente las estrategias para minimizar este impacto en el sector ganadero se centran por una parte en la reducción de la excreción de nitrógeno, también del volátil; así como el diseño más eficiente de las granjas, la mejora de las estrategias de aplicación al terreno o la captura y tratamiento de las emisiones.

Algunas de las tecnologías de captura y tratamiento de las emisiones se centran en la recuperación de nitrógeno para su uso posterior, a través de tecnologías como la ósmosis inversa usando altas presiones y membranas hidrofílicas, el uso de torres de stripping y absorción ácida; absorción con zeolita a través del intercambio de iones; coprecipitación con fosfato y magnesio para formar estruvitas y uso de membranas permeables a los gases a presión atmosférica.

Las estrategias de recuperación de nitrógeno a partir de residuos ganaderos como el purín de cerdo y la gallinaza tiene como objetivo no sólo la reducción de la emisión de gases como el amoníaco, «sino también en el valor agronómico y económico del nitrógeno recuperado». Un nitrógeno que es «completamente asimilable por los cultivos, de hecho los purines se utilizan como fertilizantes en todo el mundo».

El tratamiento de estos residuos para extraer el nitrógeno permite en las explotaciones agrícolas por un lado equilibrar aquellas que tienen más que el que se necesita, y exportarlo a las que tienen más demanda.

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