Testadores de la tecnología de ojos
Oftalmología. El servicio que lidera Manuel Franco en el Hospital no sólo se ha convertido en el preferido de las casas tecnológicas para probar los últimos avances mundiales para operar ojos, sino en el ‘entrenador’ más elegido de los MIR por su formación, sus simuladores y su gran experiencia

El aprendizaje se efectúa con simuladores que permiten operar de forma virtual los ojos. DL
La medicina ha encontrado en la tecnología un aliado al que agarrarse y triunfar. Las técnicas 3D están revolucionando la forma de mostrar a la vez una operación a todo el personal presente en un quirófano, y el servicio de Oftalmología del Hospital leonés, con una experiencia de 4.500 cirugías anuales, se ha convertido en todo un referente para las empresas punteras de su área, que le encomiendan probar el manejo y las grandezas de los últimos adelantos del mercado.
Por sus manos ha pasado con éxito un nuevo equipo bautizado como Ngenuity, que se desarrolló en EE UU y que permite magnificar la visión del ojo que se necesita operar al mostrarla en una pantalla de 55 pulgadas que el especialista, los enfermeros, auxiliares y profesionales en formación miran con gafas especiales de 3D. Con la nueva máquina se pasa de una imagen pequeña de 13x8 a multiplicar su tamaño por veinte.
«Los cirujanos ya operamos en 3D con los microscopios, pero con esta tecnología a quien cambia el concepto totalmente es a todos los que tienes al lado en el quirófano porque pasan a ver lo mismo que tú, se ponen en los ojos del cirujano y, además, ver en 3D el ojo que se está interviniendo con tres milímetros de profundidad y anchura es una imagen que impacta», explica el jefe de Oftalmología, Manuel Franco.
El servicio también ha probado y aprobado una máquina similar alemana que aporta mayor profundidad de campo y visión de relieve. El sistema sirve para cataratas, el glaucoma y los problemas en la retina. Da la posibilidad de observar el procedimiento por medio de una pantalla gigante Oled con resolución 4k. El médico la observa con ayuda de las lentes tridimensionales y gana en comodidad al sustituir al microscopio durante una cirugía que puede extenderse de 30 minutos a tres horas. Con este equipo también se agudiza la percepción de la estructura y fondo del ojo, porque emplea dos cámaras de alta definición que facilitan una mayor profundidad de imagen, nitidez y contraste de color durante la operación. «En microcirugía es indispensable una adecuada visualización. Este sistema permite ver en tres dimensiones las estructuras del ojo con gran magnificación, lo que brinda gran seguridad al realizar cirugía de retina o cataratas», afirma Franco, quien matiza que el Hospital de León ha sido el único centro público de la Comunidad al que pidieron probar y experimentar con estos aparatos de lujo.

El jefe de Oftalmología del Hospital prueba la última tecnología para operar, que permite a todo el personal de quirófano ver en la pantalla de 55 pulgadas el ojo agrandado del paciente. M.P.
«Nos traen equipos de alta gama para probar porque tenemos de las mayores cargas quirúrgicas de España, con dos quirófanos por las mañanas y dos por las tardes todas las semanas. Eso te permite estar a la última en el manejo y conocimiento tecnológico», indica. Estos equipos posibilitan que los cirujanos acerquen más la imagen y mantengan un campo de visión amplio. También, aplicar algunos filtros digitales en el sistema para identificar estructuras o membranas en la retina.
Pero el aspecto relevante es que estas pantallas dejan al asistente o enfermera de la operación observar la misma imagen que está viendo el facultativo, de manera que se facilita su trabajo. «Para un hospital como el de León, que es universitario, la imagen se comparte para el médico en formación, estudiantes y enfermeros. Todo el mundo ve lo mismo y con la misma calidad. Desde el punto de vista de la formación es una revolución», matiza.
Otra ventaja es ergonómica. «Si tengo que mirar a una pantalla frente a mí, puedo adoptar una postura más relajada e incluso modificarla. Con el microscopio, uno está rígido y fijo, porque moverse puede desviar un milímetro la visión del ojo a operar y desde luego sólo ve lo que se está haciendo el propio cirujano, aunque a veces disponemos de pantallas planas para los demás», señala.
Oftalmología se ha convertido, además, en el ‘entrenador’ favorito de los MIR de la Comunidad. Y, curiosamente, el pasado mes de noviembre fue decisivo en la formación de los futuros especialistas, ya que el servicio impartió tres cursos a 23 médicos internos residentes. El primero se organizó desde la unidad de glaucoma y consistió en reproducir los pasos de la cirugía filtrante para el tratamiento de esta enfermedad en ojos biónicos, hechos en un material que simula las características en cuanto a resistencias y grosores del ojo humano, sobre el que se disecan planos y se crean espacios para implantar sistemas de drenaje.
El segundo curso lo impartió la unidad de segmento anterior y el último empleó dos simuladores quirúrgicos de realidad virtual para practicar las distintas fases de las cirugías de cataratas y retino-vítrea. «Hay que entrenar y entrenar mucho antes de ver y operar al paciente por primera vez. De modo que, además de que los MIR te acompañen y les indiques recomendaciones, sus manos son sus manos y antes de que las usen para una cirugía la práctica con los simuladores ayuda muchísimo», explica Manuel Franco, quien compara los ejercicios con realidad virtual que efectúan los maquinistas de Renfe o los pilotos de aviones y de Fórmula 1 con los que realizan los residentes que forma su servicio, «ya que las intervenciones de cristalino y retina son muy reproducibles con simuladores y llegan muy preparados al paciente. Desde luego, con estas formaciones se ha notado que se reducen mucho las complicaciones cuando pasan a los enfermos reales». El simulador permite reiniciar la tarea, da una puntuación y marca el nivel alcanzado en la destreza de la cirugía.
La edad ya no es un hándicap.
La destreza 3d del equipo liderado por manuel franco anima a pacientes centenarios a operarse para ver
Las cataratas son la dolencia más frecuente y «la más eficiente coste/beneficio, ya que de forma rápida se aporta calidad de vida al paciente y a menor precio por ejemplo que una intervención de cadera, cuya prótesis es más costosa, al igual que la recuperación». La cirugía de catarata se ha convertido en una intervención frecuente, aunque esto no significa que deje de ser una operación delicada. El avance y evolución en el campo de la oftalmología ha hecho que se convierta en rutinario uno de los mayores logros del progreso de la Humanidad.
Las cataratas, los trastornos en retina, párpado y córnea, glaucoma y estrabismo, son las enfermedades oculares más comunes. Los mayores de 65 años padecen más enfermedades visuales, aunque en los últimos años ha aumentado el número de casos en pacientes de 20 años o más. Gracias a los avances tecnológicos, el oftalmólogo dispone ahora de equipos más precisos que le permiten detectar alguna anomalía a tiempo y comenzar el tratamiento para prevenir, e incluso curar, algún problema visual que presente la persona. En los últimos cinco años han aumentado los ingresos hospitalarios causados por afectaciones en la visión de las personas. Es la intervención más frecuente en el Hospital de León. Y la edad ya no es un problema porque se está operando a centenarios. «Vienen pacientes de 70 años que como quedan bien, sus padres de más de 95 también se animan a pasar por quirófano», indica.