COCHES CON DATOS
CONECTADOS. A nivel mundial, se calcula que en dos años, se llegará a una flota de 400 millones de vehículos conectados. Un estudio en 25 marcas de coches conectados confirma que recopilan demasiados datos personales de los propietarios
Un vehículo en una feria del automóvil. efe
Los coches conectados son «terribles en concepto de privacidad y seguridad». La alerta la hace un estudio publicado por la Fundación Mozilla este mes de septiembre. El informe se ha hecho después de examinar las políticas de privacidad de hasta 25 marcas de coches conectados, especialmente de Estados Unidos, pero también de la Unión Europea. Estos datos incluyen información demográfica, pero también detalles tan personales como el origen étnico o incluso aspectos de la vida sexual de los propietarios de los vehículos. El estudio destaca que las marcas de estos vehículos recopilan demasiados datos personales, que un 84 % comparte o vende los datos de los propietarios y que un 92 % otorga a los conductores poco o ningún control sobre sus datos personales. A pesar de que todas las marcas suspenden, las que tienen menos mala puntuación son Renault, Dacia y BMW, respectivamente, y, en cambio, la que saca el peor resultado es Tesla. Ante esta situación, Mozilla concluye que «son la peor categoría oficial de productos para la privacidad nunca revisada por la fundación».
Actualmente, ya hay una flota de más de 300 millones de vehículos conectados a escala mundial, y se calcula que en dos años, según la plataforma alemana Statista, se llegará a los 400 millones, una cifra, esta última, que se prevé que se incremente en un 114 % hasta el 2035.
Pero ¿qué se entiende como coche conectado? «Son aquellos que proporcionan acceso a internet o a interactuar con dispositivos móviles, pero también los que permiten comunicarse con otros vehículos, con la infraestructura de tráfico o con peatones con el objetivo de mejorar la seguridad y el tráfico», explica Eduard Blasi, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). En este sentido, el experto puntualiza que determinados datos procesados por los vehículos y combinados entre sí permiten establecer «patrones de conducta», como, por ejemplo, la manera de conducir a raíz de determinados datos, como la forma de frenar, de acelerar o el nivel de desgaste de los neumáticos. «Son datos de interés y relevantes para la propia compañía y, por supuesto, también podrían serlo para terceras empresas, como las aseguradoras», matiza Blasi.
Pero la intromisión a la privacidad de este tipo de vehículos no acaba aquí. Una parte de ellos también dispone de cámaras tanto en el interior como en el exterior. «Estas cámaras, diseñadas para funciones de seguridad y comodidad, como la prevención de distracciones o somnolencia y la asistencia en emergencias, también recopilan datos sobre los ocupantes del vehículo y su comportamiento», alerta el profesor de la UOC.
Ante todos estos aspectos y el informe de Mozilla, Blasi subraya que hay que encontrar un equilibrio efectivo entre la tecnología y la ética en la automoción. Este equilibrio, según el experto, debe abordarse a partir de dos principios capitales en la protección de datos. El primero, la «privacidad por defecto», que es la que tiene que garantizarse desde un inicio al usuario. Este debe tener un nivel máximo de garantías en cuanto a sus datos y que cualquier información que comparta sea porque lo hace de forma consciente y voluntaria.