Un leonés en el top de Lol
Álvaro Fernández del Amo consiguió hacer de su afición su profesión. Jugador profesional de eSports, vive un día a día de intensos entrenamientos y continuo aprendizaje. Se define como muy competitivo. Y lo demuestra en los torneos

Álvaro Fernández del Amo compite como jugador profesional en el primer equipo español, el Movistar KOI.
«Mi objetivo es ganar la LEC (League of Legends) europea y los mundiales. Todo el mundo aspira a eso, pero sólo un equipo lo consigue. Así es la belleza y la crueldad de la competición». Álvaro Fernández del Amo inició su afición a los videojuegos con apenas tres años, con la Gameboy Advance SP de su hermano. Lejos quedan aquel pokemon Rojo Fuego y Zafiro. Nacido en Madrid, aunque leonés desde su primer año de vida, estudió en el Sagrado Corazón Jesuitas desde la educación infantil hasta el bachillerato tecnológico. Comenzó ingeniería Informática, pero dejó los estudios a un lado para dedicarse exclusivamente al mundo profesional de las competiciones de eSports, en las que muy pronto destacó. Hoy forma parte del principal equipo del sector en el país, el Movistar KOI. Su entrenamiento es intenso, físico, mental y táctico. No se plantea qué hará cuando deje la élite de un deporte que arrastra a millones de seguidores y mueve millones de euros en todo el mundo. «Me gustaría trabajar en el sector, aunque ya no sea como jugador». Eso será en el futuro.
De momento el día a día de un jugador profesional de una industria que mueve más que el cine y la música juntos es muy intenso, aunque varía según los equipos. «Yo me levanto a las 9.30 y voy andando a la oficina. Cuando llegamos todos jugamos individualmente, y practicamos nuestras estrategias individuales. Hasta las 12.30, aproximadamente, que es cuando comemos. Y a partir de la una del mediodía empezamos a entrenar como grupo. Los cinco jugadores contra otro equipo profesional de nuestra misma liga».
Esta competición de entrenamiento consta de entre cinco y ocho partidas diarias, «depende de si hacemos un bloque distinto por la noche». Este adiestramiento se prolonga hasta las 16.30, cuando se hace una pausa de veinte minutos para descansar. «Y vuelta a jugar otras tres partidas. Acabamos alrededor de las 20.00 horas», explica Fernández del Amo.
La jornada laboral no termina ahí. «Después voy al gimnasio, con el entrenador físico personal del equipo. Hasta las 21.00 horas». Le sigue la cena. «Después varía según el día, pero yo suelo jugar individualmente y practico hasta alrededor de la una de la mañana». Después, «a dormir».
Y eso es muy importante. «Son muchas horas delante del ordenador, y estudiando el juego, ya sea de manera individual o grupal. Por eso es necesario mantener un buen estado mental, y descansar bien las horas que tocan de sueño». Una concentración y preparación que Álvaro mantiene con disciplina en cada momento del día. «Yo voy y vuelvo andando a la oficina, eso me ayuda a despejarme del ambiente laboral, aunque sea poco tiempo». Y algo tan importante como la comunicación del equipo. «Es muy importante relacionarse con todos los compañeros, desde los entrenadores al manager, jugadores, compañeros de oficina, cocinero,...».
Todo está cuidadosamente estudiado en torno a este selecto grupo de jugadores profesionales de eSports. El jugador leonés no entra a valorar si esta es una opción laboral para muchos jugadores aficionados, ni el volumen económico que mueve el sector. Tampoco qué tipo de ofertas laborales se producen en el mundo del gaming. Tiene claros sus objetivos a corto plazo, y aún no se plantea qué ocurrirá después.
«Mi objetivo a nivel personal es ser capaz de mantener una buena rutina, y poder dar el cien por cien de mí mismo para crear la mejor versión posible de juego». En su meta está ganar con su equipo la League of Legends European Championship, y el campeonato mundial. La competición solo deja un ganador, pero eso tambien te motiva si no lo consigues para ser mejor la siguiente vez».
Y es que Álvaro Fernández del Amo se define como una persona tremendamente competitiva. «Siempre me ha encantado hacer deporte y jugar a videojuegos, amo la competición, es algo que necesito que forme parte de mi vida de una forma u otra», explica. Un recorrido que inició con un verano en Granada, jugando en G2arctic. El siguiente paso fue jugar en la Liga University eSports. Es el torneo interuniversitario más importante de España, un ecosistema gaming del que forman parte más de 100.000 estudiantes de unas 2.000 universidades de 25 países, repartidos por los cuatro continentes.
«Siempre guardaré un cariño especial a mi paso por la liga de universidades, me resultaba muy reconfortante pelear entre distintas ciudades para conseguir ser los mejores». Entonces lo compatibilizaba con los estudios, pero «comenzaba a ser más complejo cuando las asignaturas eran cada vez más dificiles». En aquel tiempo competía en Kawaii Kiwis, «mi equipo de segunda division española»; ademas del equipo de la Universidad de León, ULE Snakes.
Jugaba todavía como hobbie en el equipo leonés Mandarin eSports. De ahí pasó a la principal competición amateur española, el Circuito Tormenta. En este proyecto jugó en la Liga Nexo, que es la segunda división nacional de League of Leyends, el videojuego más famoso del mundo. Sus triunfos en esta competición hicieron que se fijara en el jugador leonés el principal equipo de eSports del país, Movistar Riders. Ahora está en el Movistar KOI.
«Llegó un momento en el que decidí dar el salto, y hacer de esa afición que tanto me gustaba mi estilo de vida. Sin dejar de estudiar, para tener una seguridad mientras mejoraba mis habilidades».
Entonces los equipos profesionales le echaron el ojo. «Creo que mi mayor virtud en esos momentos era la capacidad de adaptarme con mucha facilidad a un nuevo proyecto, Y de adaptarme dentro de la partida a mi rol, lo necesario para ganar encuentros. Mi nivel mecánico era bueno, y lo que me faltaba era estudiar más el juego y ser más inteligente». Con el paso de los años «he ido mejorando notablemente, aunque el juego evoluciona cada día. Siempre hay algo nuevo, ya sean conceptos, personajes,...».
El jugador leonés en la élite de los eSports habla de entrenamiento y de metas, no entra a cuantificar las posibilidades de los miles de jugadores que compiten en los distintos torneos para convertirse en profesionales. Ni cuándo se puede ganar en este mundo que mueve millones de euros. Está concentrado en su intenso entrenamiento y en los objetivos del potente equipo del que forma parte. Es el presente, lo que importa.
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Se vive un momento dorado de la industria del videojuego, que ha pasado de ser un producto entendido como un juguete a convertirse en un producto de consumo de masas que, a su vez, empieza a conquistar otros campos del entretenimiento con los streamers, los eSports o películas y series.