Diario de León

De la botica rural a las redes sociales: la farmacéutica leonesa que triunfa en Instagram y Tiktok

Elena Monje es la responsable de Infarmarte, un canal con presencia en Instagram, TikTok y YouTube desde el que divulga sobre cuestiones y curiosidades del mundo del medicamento y la farmacia. Recientemente, ha dado el salto de las redes a la imprenta para publicar su primer libro

La divulgadora y farmacéutica, Elena Monje, posa con su libro.

La divulgadora y farmacéutica, Elena Monje, posa con su libro.

Clara Barrio
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León

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Las redes sociales cada vez están más presentes en nuestras vidas y para los profesionales de la salud se han convertido en una vía para informar, enseñar y aconsejar sobre cuestiones sanitarias que a muchos usuarios les surge en su día a día. Temas que hasta hace poco podían ser un tabú como la sexualidad o la menstruación han pasado a dominar la conversación en las redes. En los últimos años, la preocupación por la salud se ha convertido en una realidad y los divulgadores científicos especializados en temas sanitarios lo saben bien.

Elena Monje, más conocida como Infarmarte en redes sociales, es una farmacéutica leonesa que cada día ayuda a miles de personas a través de pequeñas píldoras informativas en vídeo. Monje estudió la carrera de Farmacia y cursó un máster de Administración de Empresas y Marketing Digital en la Universidad de Salamanca. A continuación, hizo otro máster en dermocosmética y formulación y se diplomó en Salud Pública en Castilla y León.

En sus perfiles acumula más de 1.330.000 de seguidores y lo que empezó como un proyecto universitario se ha convertido en su día a día. «En el máster de marketing digital tenía que hacer un Trabajo de Fin de Máster y no quería que fuese bibliográfico. Entonces me busqué las castañas para hacer algo más experimental y se me ocurrió relacionar mi profesión anterior, la farmacia, con el mundo digital. Entonces cree una marca personal en redes sociales que la titulé Infarmarte y todo el contenido era educativo. Me di cuenta de la gran cantidad de desinformación que había circulando, sobre todo de medicamentos y productos sanitarios. Yo me frustraba mucho al ver como profesional que ciertos mitos se repetían una y otra vez. Por ello, quise aportar mi granito de arena de alguna manera», cuenta la leonesa.

Detalle del libro escrito por Elena Monje.

Detalle del libro escrito por Elena Monje.ÁNGELOPEZ

Labor en redes

Uno de los puntos más positivos que destaca de su experiencia en las redes es la posibilidad de «conectar con muchas personas que tienen inquietudes similares» y también «gente que tiene dudas sobre su salud». «Después de la pandemia muchos compañeros de profesión han visto cómo ha aumentado la preocupación por la salud y he visto lo importante que es enseñar. Esto me ha hecho aprender a comunicarme mejor, adaptar mis mensajes para que se entiendan bien y especialmente escuchar a los pacientes. No obstante, también hay parte mala en las redes, ya que están las críticas, desinformación y la fatiga digital porque pensar todos los días un vídeo cansa mucho», afirma.

Su labor en las plataformas como divulgadora de temas sanitarios lo compagina con su trabajo en una farmacia comunitaria rural donde ejerce desde el año 2020. En su cuenta, numerosos seguidores le preguntan cuestiones diversas acerca de su salud diariamente. Aunque que las preguntas «dependen mucho de la edad de la persona que pregunte», la farmacéutica reconoce que el anonimato favorece que «no haya filtro» y, por tanto, la gente «se suelta más».

«Ocurre una cosa muy curiosa y es que en las redes sociales no hay filtro, por lo que no podemos saber quién es la persona que está detrás de la pantalla. Entonces esas preguntas que nosotros pensamos que son demasiado fáciles aparecen en las redes y hay que explicarlas. Yo las aprovecho para mejorar mis explicaciones en el mostrador antes de que me pregunten. Muchas veces les da vergüenza o directamente piensan que es algo que deben saber o lo buscan en casa, incluso en ocasiones se ponen tan nerviosos que se les olvidan preguntar a los médicos y a nosotros. Entonces yo me anticipo y todas las preguntas que me hacen en redes sociales las aprovecho y se la devuelvo a la gente en el mostrador. Les queda todo mucho más claro. Yo lo noto con respecto a la persona con la que trabajo que no está en redes y mis explicaciones parten desde muy abajo», relata.

En cuanto a los temas, estos son muy variados, pero la farmacéutica recalca que «en redes sociales hay gente muy joven que tienen inquietudes sobre temas de sexualidad o de anticoncepción, sobre todo», pero en el mostrador «jamás» lo van a preguntar. «Yo trabajo en una farmacia comunitaria y la gente prefiere comprarse los preservativos o un test de embarazo en el pueblo más alejado del suyo», añade.

Elena Monje es la responsable de Infarmarte.

Elena Monje es la responsable de Infarmarte.ÁNGELOPEZ

El otro lado

A pesar de todos los grandes avances que ha traído Internet y, especialmente, las redes sociales, no es oro todo lo que reluce. Desde los influencers que se dedican a promover productos y ofrecer recomendaciones sin ningún criterio profesional hasta los perfiles que demonizan cualquier producto sin una base científica, estas plataformas plantean muchos retos para los profesionales de la salud.

Si bien las redes favorecen la difusión la información de una forma cercana y accesible, Monje recuerda que la recomendación general es «siempre acudir a un profesional sanitario para temas de salud». «Existen muchos riesgos y, de hecho, se está viendo que hay un problema de consumismo muy grande desde muy pequeñas. Las niñas quieren imitar a sus referentes de las redes sociales y compran productos de dermocosmética que no necesitan. Estamos viendo desde el mostrador que tenemos que decirles que no les hacen falta esos productos. El mayor problema es cuando van a grandes superficies y no hay nadie que les recomiende, por lo que lo compran y ya está. Al final, la línea está en una educación sanitaria donde nosotros aportamos ese valor añadido de asesoramiento y saber muy bien a quién seguir y por qué seguirlos. Si para unas niñas ese influencer es referente en la moda, ese es su nicho y, por tanto, no deberían ahondar tanto en suplementos alimenticios o la dermocosmética. La recomendación para las madres es discernir entre quien hace publicidad y quien aconseja de forma fiable detrás de la pantalla», explica la experta.

«Es importante que sigamos divulgando con claridad para que se quite el miedo a lo químico»

Respecto a las corrientes de priorizar los productos «naturales» frente a los convencionales, la leonesa cree que es debido a «una mezcla de varias razones» y, en concreto, «el desconocimiento también hace mucho». «En primer lugar, está de moda lo natural. Se vende como si fuera sinónimo de seguro y no siempre lo es. Por otra parte, está la desconfianza de ciertas personas hacia la industria farmacéutica alimentada por escándalos del pasado. Cuando no se entiende cómo funciona algo es bastante común que te de miedo. Es importante que sigamos divulgando con claridad para que se quite el miedo a lo químico. No todo lo químico es perjudicial, ni todo lo natural es sano», recalca.

Retos de la farmacia

Para la leonesa, la farmacia todavía tiene desafíos pendientes que superar y «uno de los principales es el reconocimiento del papel sanitario del farmacéutico». «Aún hoy, muchas personas nos ven solo como dispensadores de medicamentos, cuando en realidad estamos formados para mucho más: seguimiento farmacoterapéutico, detección de efectos adversos, educación sanitaria… Necesitamos que el sistema aproveche mejor ese potencial para no seguir estando infrautilizados mientras se colapsan otros niveles asistenciales. También reforzar la comunicación con otros profesionales sanitarios para mejorar la calidad de vida del paciente», señala Monje.

Extracto del libro de la farmacéutica.

Extracto del libro de la farmacéutica.ÁNGELOPEZ

Un libro para todos

Además de su labor en las redes, la farmacéutica ha publicado junto a su hermana La dosis hace al fármaco... o al veneno: Las curiosidades farmacéuticas más sorprendentes, un libro que pretende desgranar los entresijos de la farmacia a través de ejemplos prácticos, anécdotas históricas y explicaciones a muchas preguntas de la vida cotidiana. Monje recuerda que «aunque ha sido un reto» porque no es escritora, sino farmacéutica, «me ha gustado muchísimo hacerlo y me ha ilusionado mucho». «No es lo mismo divulgar o comunicar en un vídeo que plasmarlo al papel porque las cosas se pueden malinterpretar de forma mucho más fácil. Al final, es algo físico y salir un poco de las redes sociales está bien también. El libro lo escribí con mi hermana que es farmacéutica hospitalaria y ha sido mucha responsabilidad porque queríamos que fuera útil, riguroso y cercano. Queríamos que estuviera lleno de anécdotas para que se quedara el mensaje y no fuera algo aburrido. Creo que lo hemos conseguido», detalla.

«Destacaría del libro que está pensado para el público general, por lo que tiene un lenguaje muy accesible, pero no pierdes el rigor de la divulgación sanitaria. También explico muy bien por qué lo natural no es sinónimo de seguro y como en realidad cualquier sustancia (natural o artificial) puede ser un fármaco o un veneno, según la dosis. Algunas de las enseñanzas que se pueden sacar es el origen de los medicamentos que utilizamos en el día a día que tienen un origen natural, aunque nosotros no lo sepamos. Muchos provienen de los hongos, plantas, bacterias, animales, incluso, algunos de los humanos. Es muy curioso ver que lo que pensamos que es químico en origen viene de algo natural», agrega.

«Destacaría del libro que está pensado para el público general, por lo que tiene un lenguaje muy accesible, pero no pierdes el rigor de la divulgación»

La experta avanza que no descarta hacer una segunda parte, ya que «el reconocimiento» que les ha dado y, «especialmente la satisfacción personal es mucho mayor que el trabajo que ha costado hacer el libro».

Próximos pasos

Para el futuro, la leonesa quiere «seguir trabajando en la farmacia comunitaria porque es donde más cerca me siento de la gente y donde puedo ayudar de una forma más directa», pero también «seguir divulgando».

«Esto no es algo que he buscado, pero me ha encontrado a mí la profesión. Desde luego me tengo que seguir formando en los ámbitos de salud porque todo va cambiando, se va actualizando y nunca dejas de aprender en esta profesión. Sí me veo en redes sociales o lo que haya en un futuro. Las redes son una forma de acercar la salud a la gente. Al final, humanizas a la persona que hay detrás del mostrador después de verlo todos los días en tu teléfono a través de las redes sociales. Los farmacéuticos también somos personas y hemos tenido las mismas dudas», recalca.

Portada del libro.

Portada del libro.ÁNGELOPEZ

La dosis hace al fármaco o al veneno

Una obra para aprender. La dosis hace al fármaco... o al veneno: Las curiosidades farmacéuticas más sorprendentes de la editorial Anaya es un libro escrito por Elena Monje (Infarmarte en sus redes sociales) y Beatriz Monje. 
Bajo la premisa de acercar la farmacia al público general, el libro ofrece un vistazo a las principales cuestiones sobre esta disciplina. Las autoras responden a cuestiones tan variopintas como por qué vuelan las brujas con escobas, de dónde viene el gas pimienta, qué significa echar un polvo, de dónde viene la expresión cogerse un ciego o qué tiene que ver el Popper con Alfred Nobel. 
Las hermanas Monje explican que «la farmacia no tiene por qué ser aburrida si te la cuentan con ejemplos cotidianos» y que «todos los fármacos pueden ser venenos o drogas dependiendo de su dosis». Además, aportan anécdotas históricas para comprender mejor el mundo de los medicamentos.
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