Diario de León

Citroën C4. la revelación del compacto

El potente motor turbodiésel de 150 CV destaca por unas excelentes prestaciones y unos ajustados consumos. Estética agradable y practicidad interior, redondean un más que interesante conjunto. Su precio se cifra en 24.900 euros (22.400 con el

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javier fernández
León

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Motorización de altura. Que el Grupo PSA (Peugeot-Citroën) ha venido revelándose últimamente como un excelente fabricante de motor diésel, no debe extrañar que la versión más potente de la nueva gama C4 sea un turbodiésel de lo más prestacional, poco consumista y muy agradable de conducir.

Casi dos década dando en la diana con sus compactos (ZX, Xsara y primer C4), el fabricante del chevron vuelve a acertar con esta segunda generación del C4 que, salvo por la batalla (2,6 metros entre ejes), crece en sus cotas: cinco centímetros más de longitud (4,33 metros totales), dos en anchura y tres en altura con, además, un habitáculo amplio y tan práctico como indican sus cinco plazas y los 408 litros de capacidad del maletero, que se reducen a 380 si se opta por la rueda de repuesto.

En el caso de la versión 2.0 HDI de 150 CV, el C4 tiene que vérselas con gasóleos enemigos naturales de tanta enjundia como el Opel Astra Sport (160 CV), Renault Mégane (160 CV) y Seat León (140 CV); potencias equiparables que vienen a demostrar la enjundia que los turbodiésel de última hornada siguen teniendo en el mercado español.

La calidad de fabricación se convierte en otras de las bondades del C4, máxime en la versión Exclusive –la más alta de la gama- que cuenta con elementos propios de segmentos superiores: buenas butacas delanteras (ajuste lumbar eléctrico y función masaje) y mejor ergonomía en la postura de conducción, freno de estacionamiento eléctrico, sistema de vigilancia de ángulos muertos, sensores de estacionamiento delanteros y traseros, retrovisores exteriores con iluminación de suelo, retrovisor interior fotosensible, climatizador bizonal, limitador/regulador de velocidad con preselección de cinco velocidades de crucero, incluso faros antiniebla con función «esquina», muy útil en la iluminación del interior de los virajes cerrados. Por no hablar de los ocho airbag, la asistencia al arranque en cuesta, las fijaciones Isofix traseras y la radio con CD y MP3.

La insonorización interior, los buenos filtrados de rodadura y una pisada muy homogénea resultan ser un excelente complemento para los 150 CV del 2.0 HDI, cuyos 34,7 metros/kilo de par entre 2.000 y 2.750 vueltas propician una remarcable elasticidad y unas buenas recuperaciones desde los regímenes más bajos y, lo mejor, unos consumos tan recortados como indican los 7,5 litros «reales» en utilización normal, lo que se traduce en alrededor de 720 kilómetros de autonomía media gracias, además de por las bondades motorísticas, por el también generoso depósito de combustible: 60 litros.

En suma, un coche ágil, noble y agradable de conducir; dotado de una mecánica muy prestacional y con una puesta a punto rayando en lo deportivo.

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