Skoda. Yeti, trío de ases-¦ tecnológicos
Puesto de conducción elevado y segunda fila de asientos con «efecto grada» En clave de pequeño SUV, el Yeti sorprende por su equilibrio dinámico y sus cualidades de «senderista». El agradable y rápido cambio DSG (6 veloc
Mejorando lo bueno. Militante en el emergente y competido segmento de los SUV compactos, al sólido y versátil Yeti le cabe el honor, no sólo de haber alcanzado el 10% de las ventas de la marca checa, también de aunar en esta versión (nuestra unidad de pruebas) lo mejor de los tres mundos tecnológicos en los catálogos de Skoda: DSG (cambio automático secuencial de 6 marchas y doble embrague), tracción total 4x4 (última evolución Haldex) y mecánica TDi (rampa común y 140 CV); soluciones que Skoda viene aplicando por separado en todas sus gamas y que ahora combina con evidente acierto en uno de sus productos más conocidos por el gran público.
Es verdad que el grueso de las ventas del Yeti hay que adjudicárselo a las versiones 4x2 (tracción delantera), aunque también lo es que éste recién llegado se convierte en todo un escaparate «potenciador» de la imagen y el valor añadido en la gama del Yeti.
Eso sí, habrá que estar dispuestos a pagar 3.000 euros a mayores por el exclusivista cambio DSG (una de las joyas de la corona del Grupo VW al que pertenece Skoda) respecto a la caja manual -”también de 6 marchas-” que se monta en la versión de mecánica homóloga.
Puede que, en estricta economía , no compense tanto el desembolso. Nuestra opinión personal (caso de que le interese al lector) ni se lo piense-¦ ¡invierta esos tres mil !, no se arrepentirá
El cambio DSG no sólo cuenta con programa Sport , también con levas en el volante -”modo secuencial-” que redondea sus posibilidades de accionamiento junto con la tradicional palanca situada en las consola. Consecuencia: elevado grado de confort en la utilización diaria del coche, sobre todo en ciudad, y aportación de un plus de eficacia en conducción fuera del asfalto donde, la mayoría de las veces -”sobre todo para los profanos -”, hay que estar más pendiente del entrono que de accionamientos mecánicos.
Esta caja de cambios estará también próximamente disponible con la motorización 2.0 TDi de 170 CV, a la vez que la oferta turbodiésel de la gama Yeti se complementa con el TDi de 110 CV, tanto en tracción delantera como total, aunque siempre con caja manual.
Por otro lado, el sistema 4x4 del Yeti recurre al célebre embrague Haldex de cuarta generación (ver capítulo aparte) que se muestra especialmente efectivo cuando se rueda en condiciones de baja adherencia.
Con una eficaz respuesta a bajo régimen -“muy buena elasticidad de marcha- el tetracilíndrico turbodiésel multiválvulas de rampa común y 140 CV, que entrega un par de 32,6 metros/kilo entre 1.750 y 2.500 vueltas, se convierte en el complemento ideal de los dos sistemas enunciados: parco en consumos (6,5 litros de media, no se olvide que hablamos de un 4x4) y escasamente rumoroso, se conforma con escasamente medio litro más que la versión de cambio manual y, en carretera, propicia un comportamiento dinámico a este SUV equiparable al de una berlina, sin que la mayor altura del Yeti (prácticamente 1,70) se ponga especialmente de manifiesto con excesivos balanceos de su carrocería, fruto de un buen compromiso entre confortabilidad y firmeza de suspensiones.
Los 405 litros de capacidad «normal» del maletero, resultan ser un buen argumento de practicidad, como también la ingeniosa modularidad variable de un interior con asientos de quita y pon (el sistema VarioFlex) y la posibilidad de habilitar una cómoda configuración de cuatro plazas en un habitáculo realizado sin superfluas estridencias estéticas pero tan bien resuelto en sus ajustes y calidad de materiales como tiene acostumbrados el fabricante.
Como en tantos otros modelos de Skoda, también en el Yeti el conductor encontrará un coche sólido y con sensaciones de robustez y buenos ajustes.
En suma, con tacto de conducción muy agradable, buena dinámica sobre asfalto -“también fuera de él- e ingeniosas soluciones de modularidad interior, al Yeti le sienta de maravilla la aplicación del «trío tecnológico».