Rolls-Royce. Espíritu del Éxtasis...
La diosa Niké y la actriz Eleanor Velasco Thornton inspiraron la estatuilla De unos «inapropiados aditamentos» al legendario «Spirit of Ecstasy». Charles Rolls y Henry Royce, desterraron los aditamentos apócrifos e inspiraciones inapropiadas co

El exclusivo Rolls Royce 16 EX de 1928.
Un espíritu centenario. Desde el comienzo, la ambición y el deseo de realizar «todo» lo que les permitieran los conocimientos y aplicaciones tecnológicas de principios del siglo XX, guiaría la trayectoria productiva de Frederick Henry Royce y Charles Stewart Rolls tras su encuentro en Manchester, en mayo de 1904.
Una fórmula tan simple como difícil de llevar a práctica, «toma una pieza que ya exista y hazla mejor», enunciada por Royce, se convertiría en la filosófica bandera de un fabricante que ha acabado por convertirse en sinónimo de lujosa calidad automovilística... desde hace un siglo.
Puede que la Rolls-Royce no haya aportado nunca soluciones vanguardistas, aunque no es menos cierto que se ha guiado siempre por la más exquisita de las calidades a la hora de fabricar algunos -cuando no todos- de los más exigentes modelos en la producción automovilística mundial: «The best car in the world» (el mejor coche del mundo) viene asociándose, incluso hoy, a los productos de la firma de Crewe... por mucho que los tiempos -como tantas veces en la trayectoria de la compañía- tampoco estén para veleidades crematísticas.
Cuarenta años tenía en su haber aquel fabricante de grúas y dinamos eléctricas de Manchester (Frederick Henry), cuando comprase un automóvil «extranjero» Décauville bicilíndrico, que nunca le satisfizo y que se convertiría en el germen de tres iniciales coches, también con motor bicilíndrico, el sello «Royce Limited» y los conocimientos adquiridos por Henry desde su época de aprendiz en los talleres del «Great Northern Railway». Ya ven, la aeronáutica (aún hoy) en los ancestros motorísticos... y el tren en los orígenes.
Aquella inicial fama no pasaría desapercibida al entonces importador británico de los Panhard franceses (Charles Stewart), quien quiso conocer de primera mano a aquel nuevo constructor ... y sus ideas.
A renglón seguido, un mes de mayo de 1904, arrancaba la colaboración: Rolls-Royce... y el célebre radiador en remate dórico -"el templo griego cuyas formas siguen conservándose hoy-" y denominaciones tan sugestivas como las diversas versiones del Silver Ghost (fantasma de plata), Silver Shadow (sombra de plata) o Wraith (aparecido), último de los Rolls «aparecidos» antes de la II Guerra Mundial, años después de la muerte de Henry (1933) y cuando las dos erres enlazadas eran ya negras en vez de rojas, tributo a la desaparición de ambos fundadores (Charles pilotando un biplano Wrigth en 1910).
¿Y el Spirit...?
La célebre figurilla alada de Charles Sykes aparecería por primera vez en 1911, coronando los radiadores dóricos de los Silver Ghost.
Elegido como azote de infieles ( impertinentes que se «atrevían» a colocar inapropiados aditamentos sobre el radiador) el escultor Sykes sería el elegido de plasmar, y conjuntar, la evocadora belleza inmaterial de Niké (Diosa Griega de la Victoria) con la material belleza de la modelo y actriz Eleanor Velasco Thornton, de origen español y -según «las crónicas»- amante de John Walter Edgard Douglas-Scott-Montagu (2º Baron Montagu of Beaulieu ... para más señas) quien sí se autorizaba a coronar el radiador de su particular Silver Ghost con una preciosista estatuilla de labios «sellados» por un dedo, simbolizando el amor prohibido .
Sería aquella particular interpretación de la diosa Niké, la que finalmente inspirase a Sykes en el cincelado del inicial The Spirit of Speed (El Espíritu de la Velocidad) cuyo nombre cambiaría el entonces director de Rolls, Claude Johnson, por el más evocador: «The Spirit of Ecstasy»
Así, la Diosa Griega de la Victoria y una bella mortal ... acabaron por dar vida a uno de los más sugestivos símbolos en la historia del automóvil.