Mercedes. SLS AMG, «en cabeza» de la F 1
«Alas de Gaviota» para la categoría reina del automovilismo mundial El nuevo SLS F1 embarca dos monitores, para supervisar el desarrollo de la carrera desde el interior del habitáculo. Desde hace quince años, Mercedes y AMG suminist

Espectacular el «Alas de Gaviota» AMG que realiza labores de «Safety Car» en
De la calle-¦ a la pista. El nuevo «Alas de Gaviota» SLS realizado por AMG, preparador de culto de Mercedes, ha venido a sustituir al SL 63 AMG que estuvo en servicio como «Safety Car» de F 1 durante las temporadas 2008 y 2009.
Pilotado por el alemán de 39 años Bernd Mayländer y copilotado por el comisario de la FIA Pete Tibbetts (británico de 45 años), ambos pueden seguir todas las incidencias de la carrera desde el interior del habitáculo gracias a dos monitores situados en la consola central. Un sistema de radio conecta a ambos ocupantes entre sí y con la dirección de carrera para recibir instrucciones, a la vez que un segundo espejo retrovisor interior permite al copiloto ver a los monoplazas que siguen el «Safety Car» cuando este se encuentra en pista.
En el display central del tablero de instrumentos y en la tapa de la guantera se integra el llamado «Marshalling System», en el que los dos ocupantes del vehículo ven las mismas señales que observan los pilotos de los monoplazas en sus puestos de conducción, de forma que conocen exactamente cuando ondea amarilla o verde.
El SLS «Alas de Gaviota» que realiza labores de «Safety Car», monta el motor atmosférico V8 de 6.3 litros y 571 CV; acelera de cero a cien en 3,8 segundos y, como los aficionados no ignorarán, puede lograr unos excelentes tiempos por vuelta para que los frenos y neumáticos de los monoplazas de F 1 no se enfríen en exceso, ni el motor llegue a sobrecalentarse.
Gracias a la utilización de la tecnología «Spaceframe» (carrocería de aluminio), la romana del «safety» se sitúa en 1.620 kilos, a la vez que AMG ha rebajado el centro de gravedad con respecto al modelo de estricta serie gracias al posicionamiento «Transaxle» del cambio automático secuencial de doble embrague y 7 marchas. La consecuencia es un optimizado reparto de masas: 47% delante y 53% detrás.
Se montan frenos cerámicos y se adoptan herencias de competición en las geometrías de suspensión: ejes de trapecio articulado, con componentes de aluminio, que garantizan mayor agilidad del coche y, sobre todo, una elevada velocidad de paso por curva. El equipo de rodaje monta llantas de 19 pulgadas en el tren delantero (neumáticos 265/35) y 20 en el trasero (neumáticos 295/30).