Diario de León

Batallador...

Peugeot 508 2.2 HDI GT

Excelente rendimiento dinámico, interior amplio y con buenos acabados. Más por menos. El 508 se ha convertido en una de las propuestas más interesantes de los últimos tiempos en la marca del león. Acertado en lo estético y con excelentes «maneras» dinámicas, el 508 mantiene alto el listón de Peugeot.1397124194

El 508 ha supuesto toda una revolución estética en los catálogos de Peugeot.

El 508 ha supuesto toda una revolución estética en los catálogos de Peugeot.

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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Del «4» al «5». Peugeot asciende un dígito, por escalonamiento, en sus catálogos medio-altos con una propuesta tan atractiva del 508 como la aplicación del gasóleo turbodiésel de 2.2 litros y 204 CV, que se convierte en una de las propuestas más interesantes del competido segmento de militancia.

El sustituto del 407 ha escalado tantas posiciones en los planteamientos de su fabricante, que ya se ha convertido en objeto de deseo para quienes pretendan una berlina —o un familiar SW— de uso diario con tintes deportivos.

Dotada de un evidente impacto visual, la versión GT del 508, terminación opcionalmente asociada a la motorización 2.2 HDI (el familiar SW cuesta 1.400 más que la berlina) proporciona, no sólo un plus de exclusividad, también de efectividad tecnológica y dinámica por la caja de cambios automática —eficaz combinación con el motor que nos ocupa— y por la suspensión delantera que, en este caso, sustituye la columna McPherson por el paralelogramo deformable —doble triángulo, como en los coches de carreras—, con lo que el comportamiento rutero adquiere toda la dimensión Gran Turismo que su propio nombre indica.

Una bien estudiada aerodinámica (Cx de 0,28) unida a la cuidad insonorización del vano motor, «encapsulado» del motor incluido, permiten a conductor —y acompañantes— olvidarse de que llevan entre manos un gasóleo, tampoco es por casualidad que Peugeot —y PSA en general— se haya convertido desde hace años en especialista en este tipo de mecánicas; así que, el tetracilíndrico en cuestión ofrece un sonido más cercano a un gasolina gordo que al traqueteante gasóleo que podría esperarse… desterrado de la partitura sinfónica del león hace ya tiempo.

Tampoco los 204 CV del 2.2 HDi se muestran especialmente ávidos: escasamente 8 litros de consumo medio por cada centenar de kilómetros, con lo que es posible cubrir 800 kilómetros —alguno más, incluso— sin visitar el surtidor.

Además, Peugeot asocia a su acabado GT a los faros bi-xenón autodireccionales como equipamiento de serie, aplicación opcional en la mayoría de sus enemigos naturales, con lo que la tarifa de esta sugestiva versión del 508 tampoco se dispara, máxime si pensamos en los demás elementos que también se ofrecen sin coste adicional: arranque sin llave, climatizador bizonal, regulador/limitador de velocidad, sensores traseros de ayuda al estacionamiento, navegador y ordenador de viaje, sensor de lluvia y de la presión de los neumáticos, amén del control de estabilidad y los anclajes Isofix para sillas infantiles en los asientos traseros.

Un completo equipamiento que, lógicamente, puede redondearse «a gusto del consumidor» con opciones como la pintura metalizada (480 euros), la alarma antirrobo (300 euros), el techo eléctrico secuencial (510 euros) o las llantas de 19 pulgadas (300 euros), por apuntar algunos de los extras más significativos.

Los 473 litros de capacidad del maletero, con rueda de repuesto «de verdad» y una cómoda boca de carga, están en la línea de lo que se espera de una berlina como la que nos ocupa.

En suma, que la versión GT del 508, con el motor turbodiésel de 204 CV, se muestra, por rendimiento/prestaciones, de lo más equilibrada y sugestiva. Una atractiva compra.

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