Diario de León

Mismo coche, mismo lugar... 85 años después

En abril de 1927 nació el primer coche de Volvo en Gotemburgo. A las diez de la mañana del 14 de abril de 1927, el entonces director de ventas, Hilmer Johansson, conducía el primer Volvo a las puertas de la fábrica de Lundby. Ochenta y cinco años después, Volvo vende casi medio millón de coches en todo el mundo.

Publicado por
Javier Fernández
León

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Ocho décadas… y pico. Mientras Charles Lindbergh, un americano de ascendencia sueca, se empeñaba en sobrevolar el Atlántico desde Nueva York a París a bordo del Spirit of St. Louis, otro sueco, el entonces director de ventas de una incipiente compañía de automóviles, se empeñaba también en sacar del taller de Lundby… la primera unidad del ÖV4; un descapotable de cuatro plazas estilo americano: radiador cuadradote (histórica seña de identidad en la marca), chasis robusto con largas ballestas delantera y traseras, motor de 4 cilindros y 28 CV, capaz de correr a 90 por hora (nada mal para la época, aunque la velocidad «recomendada» por el fabricante fuese de 60 Km/h.) del que, con 66 empleados, llegarían a fabricarse casi 300 unidades en aquel primer año de producción de la compañía fundada (1926) por Assar Gabrielsson (el economista) y Gustaf Larson (el ingeniero).

Sin perder su identidad, hoy trabajan 21.500 personas en Volvo (30.000 de ellas en Suecia), dedicadas a la producción de casi medio millón de ejemplares todos los años; la inmensa mayoría (el 90%) destinados a la exportación en 120 países, aunque el estadounidense sigue siendo el mayor mercado de incidencia de Volvo Car Corporation.

Un mes después —y 33,5 horas más tarde— de que Johansson condujese el ÖV4 a la salida de la fábrica, a las 10,24 p.m. (las 10,00 a.m. para Johansson) del 12 de mayo de aquel 1927, más de cien mil personas aclamaban a Charles Lindbergh en el aeródromo parisino de Le Bourget.

Aquel piloto de 26 años, americano de ascendencia sueca, había conseguido cubrir (sin escalas, a base sándwiches y café, contra vientos y más de una marea que le obligarían a volar a sólo tres metros sobre el nivel del mar) a los 5.793 kilómetros «de Atlántico» entre Nueva York y París a bordo de un pionero monoplano/monomotor que ha pasado a la historia, como su piloto, por abrir unas -también entonces- incipientes rutas aéreas comerciales que, unos pocos años más tarde, en 1933, ya cubriría en vuelo rápido el bimotor Boeing 247 (fuselaje metálico, tren de aterrizaje retráctil) que, con 1.000 kilómetros de autonomía, podía transportar hasta 10 pasajeros.

Para entonces, mientras pescadores ingleses estrenaban la «ecosonda» para localizar bancos de peces, Volvo ya contabilizaba 10.000 automóviles en su haber (una pequeña placa plateada en el morro del PV642 daba cuenta del hecho) y la versión 654 se convertía en el primer modelo «lujoso» de la marca sueca.

También para entonces, con el colapso de Wall Street como telón de fondo y Popeye enarbolando su lata de espinacas, George Remi «Hergé» comenzaba a dibujar a Titin y Gustaf Ericsson fabricaba —a mano— el «coche del futuro», un espectacular modelo de Volvo bautizado Venus Bilo que, tan avanzado como controvertido en su época, abriría el camino a las carrocerías aerodinámicas como la que luciría el célebre Carioca de 1936.

Ahora, 85 años después, aquel mismo ÖV4, primer Volvo fabricado en serie, ha cruzado la puerta de Lundby (Gotemburgo) con Stefan Jacoby (Volvo Car) y Olof Persson (Grupo Volvo) al volante…

«Un vehículo fantástico, aunque es fácil ver cuánto hemos cambiado en 85 años», comenta Jacoby que, dicho sea de paso, fue el encargado de presentar, en el Salón de Ginebra, el nuevo V40… 85 años después.

Así que, 85 años después, con otros seis empleados espectadores y otros dos altos directivos al volante… Volvo ÖV4.

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