El ancestro...

Compacto, polivalente, divertido… de conducir.
Icono utilitario en los catálogos del rombo en los setenta y con cerca de 5,5 millones de unidades fabricadas entre 1972 y 1985, algo más de un millón de ellas con el sello pucelano de FASA, el R5 -que ahora cumple 40 años- marcaría el camino de practicidad polivalente al Clio, que arrancaría su andadura a principio de los noventa.
Diseñado y desarrollo por Michel Boue, cuyo prematuro fallecimiento le impediría verlo nacer comercialmente, el R5 rompería moldes merced a la avanzada estética para su época: paragolpes de fibra —toda una «revolución» en su momento— o los pilotos traseros en posición elevada en el pilar trasero y enmarcando el portón, acabarían por identificar la silueta de aquel nuevo utilitario polivalente que, entre otras cosas, heredaba la también legendaria robustez del Cuatrolatas.
Eso, y los no menos célebres motores «Tipo Sierra» que cubicaban entre 956 y 1.397 c.c., acabarían por labrar la leyenda del pionero que, con infinitas versiones (algunas de carácter marcadamente deportivo: TS, Copa, Copa Turbo, Maxi Turbo y el famoso Culón de rallyes…) declinadas en carrocerías de tres y cinco puertas, se convertiría en todo un superventas en los catálogos del rombo; testigo que posteriormente han acabado recogiendo las tres anteriores generaciones del Clio.