Diario de León

La reinvención del mito...

Refinado y polivalente para uso diario . Peugeot revive, trufada en órdago, la magia del mito GTI en clave del XXI. Aquel icónico 205 se reinventa hoy en 208, un utilitario «de carreras»… para el uso diario. Su tarifa se cifra en 22.900 euros.

Marcada personalidad deportiva y excelente calidad en el interior del 208 GTI.

Marcada personalidad deportiva y excelente calidad en el interior del 208 GTI.

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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El renacimiento. Utilitario deportivo y utilizable: 200 CV y 5,9 litros de consumo medio.

¿La cuadratura del… círculo? No, utilidad práctica… «solamente».

Tampoco es la primera vez que el león de Montbeliart propone un (sic) «incisivo placer de conducción» o, si se prefiere, lanzar al tapete un órdago por excelente relación consumo/prestaciones, con lo que resulta perfectamente posible disfrutar al volante con un gasto contenido.

Los 22.900 euros sitúan a nuestro protagonista en la zona media de la tabla en comparación con sus enemigos naturales; entendiendo por tales los también recién aparecidos Fiesta ST, Ibiza Cupra -tanto el Ford como el Seat con «sólo» 180 CV-, el Clio RS (200 CV) y el Mini Cooper S y JCW (184 y 211 CV).

Así, tres décadas después, este heredero por línea directa del mítico 205 GTI, desembarca en el mercado español con carrocería de tres puertas y un completo equipamiento de serie que incluye, entre otros elementos, 6 airbag, control de estabilidad (totalmente desconectable), climatizador, pantalla táctil multifunción tipo «tableta»… y, eso también, sin fruslerías últimamente tan en boga: llave de arranque convencional, nada de botones «de esos».

Tampoco le resta un ápice de glamour seguir con la llave de toda la vida entre otras cosas, porque Peugeot (se diría que con muy buen criterio… ¡globeradas fuera!) aplica una filosofía de «lobo con piel de cordero» a su realización, en tanto en cuanto los aditamentos exteriores resultan de lo más discretos: pinzas de freno pintadas en rojo, llantas de 17 pulgadas, carcasas cromadas en los retrovisores exteriores, iluminación led, amén de sendos detalles zagueros: alerón rematando la luneta y difusor inferior en el que se aloja la doble salida de escape.

El ambiente interior viene dado por unos excelentes asientos de marcado diseño anatómico que sujetan perfectamente el cuerpo y propician una excelente postura de conducción, conjunto de pedales en aluminio perforado, volante de tres radios tapizado en cuero, achatado en su polo inferior y «marcado» en el superior (como mandan los cánones), diversas inserciones en rojo y lunas traseras tintadas.

Claro que dónde Peugeot pone el punto de inflexión (tampoco podía ser de otra forma tratándose de lo que se trata) es en el cuidado tacto dinámico del coche que, entre otras cosas, se traduce en un escrupuloso culto a la regla de oro de cualquier deportivo que se precie, la relación peso/potencia: 200 CV —«de pura raza»— para mover una romana de 1.160 kilos.

Consecuencia: el 208 GTI clava el crono en 6,8 segundos de cero a cien y en sólo 26,9 para cubrir el kilómetro, los 230 por hora de punta son otra anécdota, y los 5,9 litros de consumo medio, por cada centenar de kilómetros la definitiva confirmación de que el fabricante ha querido combinar prestaciones con utilidad y, de paso, con un también cuidado estudio aerodinámico que es, también buena medida, el responsable de estas prestaciones.

Eso, por no hablar de que el «pequeño» 1.6 litros, con inyección directa de gasolina, turbo «twin scroll» y distribución doble «Vanos» se muestra tan potente como elástico en sus recuperaciones desde los regímenes más bajos del cuentavueltas; tanto por las cualidades de la propia mecánica como por unas relaciones de cambio/grupo (caja manual de 6 marchas) tirando a cortas y cerradas… otra delicia.

Como los frenos, inasequibles al desaliento —¡y mira que intentamos desalentarlos!.. en nuestro ensayo— y una dirección con tanto tacto racing que acaba por olvidársenos que tiene asistencia eléctrica; el volante pequeño es aquí un perfecto aliado, a condición de situarlo en su posición correcta; es decir, más bajo que en la mayoría de los coches. Amén de un chasis con una homogénea puesta a punto, ni sobrevirador ni subvirador, que acabará por llevarnos sobre raíles.

Y la guinda... un control de tracción totalmente desconectable que, con sólo apretar una tecla, permitirá al conductor convertirse en ocasional piloto... siempre y cuando se tenga manos para ello… ¡tampoco forcemos!, que los 200 CV están ahí.

En suma, un digno —dignísimo— sucesor de la saga que iniciase el 205 GTI y que llegó a tener otro excelente sucesor en el inmediatamente anterior 207 RC (90 kilos menos y 25 CV más en este 208 GTI… y se nota) que ni siquiera «quiere» llamar la atención con una musicalidad de escape de lo más discreta… y sugestiva. ¡Para disfrutar!

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