Diario de León

El «rebelde» de Citroën

Cuatro décadas y media… en el corazón de sus incondicionales. Símbolo de una época, auténtico fenómeno en la historia del automóvil..

Estética de la época plasmada en un cartel anunciador del Citroën Méhari.

Estética de la época plasmada en un cartel anunciador del Citroën Méhari.

Publicado por
J. f. zardón
León

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Mediados de mayo del 68. Mientras los estudiantes se liaban a adoquinazo limpio en las calles de Paris, Citroën asombraba al mundo con el lanzamiento del excéntrico Méhari.

¿Antecesor de los modernos SUV? Puede… lo único cierto es que, a sus 45 de edad, el Méhari sigue disfrutando de una excelente salud... en el corazón de sus enfervorizados coleccionistas.

Mayo del 68 ha quedado como fecha emblemática en la historia moderna de Francia; inspiradora de rebeliones, también de libertades, fantasías… y despreocupación. En su campo, el Méhari marcó tantas tendencias... que aún no se han olvidado.

El club de golf de Deauville —16 de mayo de 1968— sería el escenario elegido por el chevron parta la presentación en sociedad de un vehículo sin pretensiones, útil para el trabajo y el ocio, que se fregaba con una manguera, y que tanto podía cargar alpacas de heno como tablas de surf: Dyane 6 Méhari, se llama inicialmente; primero, por modularidad y bajo coste, en la línea sucesoria de la mítica «filosofía 2CV» que, por ende, recurría para su construcción a los más modernos -entonces- materiales: carrocería realizada en plástico ABS («Acrylonitrilo Butadieno Estireno») y con un nombre —«Méhari»— inspirado en el término por el que, en el Norte de África y en el Sáhara, se conoce al dromedario que, como su tocayo de cuatro ruedas, es un animal sobrio, resistente y todoterreno, capaz de transportar pasajeros o mercancías.

Una veintena de modelos, vestidas con ropas de campesino, bombero, aventurero o nadadora, rodeaban, aquel día en Deauville, rodeaban otros tantos Méhari, cuyas carrocerías lucían tonalidades a juego con las indumentarias de las modelos.

Roland de La Poype, creador del Méhari, no sólo innovó con una carrocería que podía tomar cualquier forma y adoptar cualquier color, también era un coche totalmente descapotable por encima de la línea de cintura, incluido el parabrisas, replegable sobre el capó.

Así que, gracias a su carrocería de plástico y a su chasis elevado, incluso a la versión 4x4 lanzada en 1979, el Méhari podía —puede— moverse por todas partes y hasta superar pendientes del 60%... una libertad inigualable.

El Méhari ha tenido una prolífica carrera cinematográfica, coprotagonizando hilarantes cintas como «El Gendarme de Saint Tropez», junto con el alocado sargento encarnado por Louis de Funès, y en las carreteras de todo el mundo: Raid Lieja-Dakar-Lieja (1969), Raid Paris-Kabul-Paris (1970), Raid Paris-Persépolis-Paris (1971); utilizándose incluso como vehículo de asistencia médica en el Rallye Dakar de 1980.

Por no hablar de sus fieles colaboraciones con el ejército y la gendarmería gala gracias a su bajo peso y versatilidad, que acabaron convirtiéndolo en un automóvil ideal para unidades aerotransportadas.

En sus casi dos décadas en catálogo, el Méhari sólo conoció dos series especiales lanzadas en 1983: «Méhari Playa» (España) y «Méhari Azur» (Francia, Italia y Portugal), con carrocería blanca y azul (puertas, calandra frontal, baca de techo, cerquillo de faros…) y tapicería esponjosa blanquiazul.

Aunque menos conocidas, el Méhari inspiraría otras realizaciones montadas por Citroën: Baby-Brousse, Pony, Dalat o FAF.

En fin, que con cerca de 150.000 unidades producidas entre 1968 y 1987, el Citroën Méhari es, aún hoy, un auténtico fenómeno en la historia del automóvil.

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