Diario de León

Un cuarto de siglo...

En el otoño del año 1988, modernizaba los catálogos del fabricante. El nombre, la forma y la tecnología pusieron a Opel en «pie de Vectra»… hace 25 años. Aquel nuevo compacto asumía el reto de reemplazar a otra referencia: el Ascona lanzado en 1970, que evolucionaría a lo largo de tres generaciones.

El portón trasero de la arquitectura 5 puertas aportaría mayor practicidad a la gama.

El portón trasero de la arquitectura 5 puertas aportaría mayor practicidad a la gama.

Publicado por
J. F. ZARDÓN
León

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De Ascona a Vectra. La denominación Vectra, y su diseño aerodinámico (para la época), los inspiraba Opel en el progresivo aspecto del Omega, y los declinaba la rama germana de General Motors en un sedán y en un cinco puertas, con lo que aquel Vectra introducía, además, nuevas tecnologías en su condición de primer modelo de Opel que podía solicitarse con tracción a las cuatro ruedas.

A finales de 1995, con una veintena de premios a sus ruedas, el también Vectra proporcionaría la base técnica para el coupé Calibra y acabaría alcanzando hasta el 20% de la cuota de mercado en sus mejores momentos de ventas y, con 2,5 millones de unidades vendidas en Europa, el Vectra fue el modelo de tamañazo medio que cosecharía mayores éxitos en la historia de Opel hasta ese momento.

Durante sus 18 años de producción, ya se habían vendido más de 3,9 millones de Ascona; aunque la llegada del Vectra, lo relegaría a «su» lugar en la historia de la compañía.

Sólo su arquitectura de tracción delantera, y su tamaño, se mantendrían; todo lo demás cambiaba significativamente: cinco plazas y 530 litros de capacidad de maletero (840 si se plegaban los asientos traseros), con lo que el Vectra rivalizaba de tú a tú con el grandote Senador, un modelo de acabado y equipamiento claramente superior.

Por entonces, Opel inveriría cinco millones de horas en el desarrollo del Vectra, 20.000 de ellas exclusivamente dedicadas al perfeccionamiento aerodinámico, lo que llevaría a conseguir un Cx de 0,29; de forma que el Vectra pudo presumir de ser uno de los modelos más aerodinámicos de su clase que, al igual que su sucesor el Omega, aportaba un avanzado lenguaje de diseño y hasta una nueva nomenclatura en los catálogos de Opel en 1986.

El Vectra, concebido para el mercado europeo de la década de los 90, era «progresivo en diseño y líder en aerodinámica y tecnología avanzada», según rezaban las informaciones de la época.

Algunas de sus innovaciones las centraba Opel en un (opcional) cambio automático de 4 marchas y con tres modos de utilización (economía, deporte e invierno), además —ya se ha dicho— de convertirse en el primer Opel en montar tracción 4x4 de serie; sistema que, realizado en colaboración con el especialista austriaco Steyr-Daimler-Puch, contaba con un embrague de acoplamiento viscoso que permitía la distribución del par de tracción al tren trasero dependiendo de las condiciones de adherencia, mientras el tradicional embrague multidisco se desacoplaba del eje trasero en las frenadas, garantizándose así la estabilidad direccional.

Aquel Vectra de tracción total, adoptaba motores de 1.8 o 2.0 litros (gasolina), mientras el modelo tope de gama adquiría justa fama entre los amantes de las versiones especiales, ¿se acuerdan?: Vectra 2000 16v 4x4, con carrocería de cuatro puertas y el tetracilíndrico multiválvulas con doble árbol de levas en cabeza 2.0 litros de 150 CV, una perla entonces, que le permitía al Vectra alcanzar una punta de 215 por hora y, lo mejor, codearse con otro par de iconos: Kadett GSi —¡cuántos rallyes!— y Omega 3000; no sólo por el maquinón motorístico, también por los frenos de disco —con ABS— en las cuatro ruedas y la suspensión trasera independiente herencia Omega.

Más de pies al suelo, el Vectra «normal» venía de serie con el modesto cuatro cilindros de 1.6 litros y 75 CV (también con árbol de levas en cabeza y «aquel» pionero catalizador de tres vías con sonda lambda.. que nadie «sabíamos» lo que era entonces), que compartía catálogo con otras versiones más sugerentes: 1.8 litros (88 CV) y 2.0 de 115 CV y la novedad del diésel 1.7 litros de 57 CV.

El Vectra se ofrecía entonces con dos carrocerías (sedán y 5 puertas) y cuatro acabados muy de la época: GL, GLS, el lujoso CD y el deportivo GT. Eso sí, no contaba con el familiar Voyage nacido con la primera generación del Ascona.

En su primer año, el Vectra (y su hermano británico Vauxhall Cavalier) contabilizó 364.000 matriculaciones; en el verano de 1989 llegaría el coupé Calibra, basado en el Vectra que, en apenas 30 meses (abril de 1991) contabilizaba el millón de unidades producidas, gracias a la sucesiva ampliación de gama y a la producción simultánea en Alemania, Bélgica, Reino Unido y Turquía.

En la primavera de 1993 llegaría el lujoso Vectra V6 (2.5 litros y 170 CV) y el Vectra GT (150 CV) en sustitución del Vectra 2000. La versión Turbo (204 CV y 240 por hora) llegaría en el otoño de aquel mismo año y la postrera actualización, el Vectra CDX de 136 CV, en la primavera de 1994.

Después... el Vectra B y, hasta la sustitución en 1996, dos millones y medios de unidades en el haber de uno de los más «históricos» coches en los catálogos modernos catálogos de un fabricante que ya aventuraba la llegada de otro «histórico»: el Astra, pero esa… es otra historia, que estamos viviendo en el presente.

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