GTI, GTD, GTE... la historia continúa

Lo mejor de dos mundos, movilidad eléctrica y deportividad GTI. Sólo podía ser con el Golf. Volkswagen lanza la primera generación de «su» filosofía híbrida enchufable. Heredero de la tecnología A3 e-Tron, combina un motor de gasolina y uno eléctrico que, juntos, rinden 204 CV. Llegará en otoño.

El interior rinde culto a la tapicería a cuadros del GTI.

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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GT... «el concepto». Volkswagen no se ha parado en barras a la hora de posicionarse, en clave de «GT» —¡por descontado!—, al lado de las últimas tecnologías «limpias» y, eso también, abanderando en un solo coche todos los tipos de propulsión relevantes en la actualidad.

El Golf GTE, que llegará al mercado en otoño, homologa 1,5 litros de consumo medio y 35 g/km de CO2 (NEDC para vehículos híbridos), 50 kilómetros de autonomía «puramente» eléctrica y 939 kilómetros «totales» sin visitar el surtidor.

La combinación de combustión interna y eléctrica, viene dada por una de las mecánicas más celebres y profusamente utilizadas en el Grupo VW, el tetracilíndrico de gasolina, turboalimentado y con inyección directa, el 1.4 TSI de 150 CV que, solidariamente con los 47 kW del motor eléctrico (tres horas de recarga), acaban rindiendo una potencia total de 204 CV y 35,7 metros/kilo de par, capaces de mover el GTE a 217 por hora de punta y de acelerarlo de cero a cien en 7,6 segundos. La velocidad punta en «Modo E» es de 130 por hora y puede seleccionarse pulsando un botón.

Por aquello de que, en este caso, las comparaciones no resultan en absoluto odiosas, apuntar que un Golf GTI (220 CV, cambio DSG6) acelera de cero a cien en 6,5 segundos y alcanza una punta de 244 por hora; mientras el GTD (184 CV, cambio DSG6) cubre el sprinta de cero a cien en 7,5 segundos y tiene una punta de 228 por hora; así que... tampoco nuestro protagonista, el GTE, se queda tan atrás.

Donde sí que saca ventaja a sus hermanos homólogos —en filosofía GT, se entiende— es en los consumos: el GTI gasta 6,4 litros de media (148 g/km de CO2) y 4,7 litros el TGD (122 g/km de CO2)… nada que ver con el litro y medio del GTE.

Así que, la nueva plataforma MQB sobre la que se asienta la última generación del Golf, ofrece la libertad necesaria al fabricante como para poder alojar todos los órganos mecánicos inherentes a la tecnología híbrida: el motor TSI de combustión interna se sitúa en el sitio habitual (transversal delantero), mientras el motor eléctrico va integrado en la carcasa de la caja de cambios automática secuencial DSG de 6 marchas que, eso sí, adopta aquí tres embragues y unos desarrollos específicos para modelos híbridos.

La batería es iones de litio (8,8 kW/hora de capacidad) pesa 120 kilos, con que la romana del GTE supera ligeramente la tonelada y media (1.524 kilos), ya se sabe, el peaje de los híbridos, y se carga fácilmente en una toma enmascarada bajo el emblema «VW» de la parrilla frontal, y completa su varga en aproximadamente tres horas y media en un enchufe doméstico; una hora menos en un punto de recarga público («wallbox»).

En lo puramente estético, el Golf GTE cambia las aplicaciones rojas del GTI por el azul típico de los híbridos, se montan de serie una nuevas llantas de 16 pulgadas especialmente aerodinámicas (opcionalmente de 17 y 18), los faros delanteros son full led y los intermitentes, la luz de posición y los oscurecidos grupos ópticos zagueros también incluyen tecnología led.

La deportividad interior del GTE, que también guarda parentesco con la filosofía GT, aplicando una dominante tonalidad azul en lugar del color rojo: costuras azul claro en las costuras del volante de tres radios, en el ribeteado de las alfombrillas, en el revestimiento de la palanca de cambios y en los asientos, que «siguen» rindiendo culto a los típicos «cuadros GTI». Mientras la pantalla táctil (6,5 pulgadas y alta resolución) ofrece funciones propias de los coches híbridos: monitor de autonomía, indicador de flujo de energía, estadística de emisiones cero, e-Manager...

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En suma, que el icónico Golf entra en el XXI con renovadas... «energías».