25 años del Opel coupé

Dejó de producirse en 1997, dejando una aerodinámica estela del 0,26 en su coeficiente Cx, todo un récord entre los coches de producción en serie en la época. El Calibra también pudo presumir de haberse convertido en uno de los coupé deportivos con más éxito de los años 90 (238.647 unidades en siete años de producción) y, con la versión V6 de tracción total, de ganar el Campeonato ITC 1996 (actual DTM, Mundial de Turismos).
Hace un cuarto de siglo, el Opel Calibra «rodaría» la alfombra roja del Salón de Francfort (1989); todo un adelantado a su tiempo, habida cuenta su cuidado estudio aerodinámico, a la vez que equipaba elementos tan innovadores entonces como la suspensión trasera independiente y semiindependiente (según versiones), la opcional tracción a las cuatro ruedas y los catalizados motores de gasolina.
En 1990 desembarcaría en el mercado español, con una motorización de acceso de 2.0 litros y 115 CV (203 Km/h.), mientras la versión de 150 CV y 16 válvulas marcaba una punta de 223 por hora que, a pesar de estas altas prestaciones, se conformaba con sólo 7,7 litros de consumo medio y, eso también, por un precio asequible. Un par de años después, llegaría la versión Turbo de 204 CV, aunque lo más significativo del Calibra era su continuidad en la tradición coupé en las realizaciones de Rüsselsheim, los también legendarios Manta y Ascona; así que, el Calibra iba a hacer algo parecido con su pariente más cercano —el Vectra—, con lo que el Manta y el Calibra resultaron ser «sueños asequibles» y que, gracias a su receta, acabarían por convertirse en «coupés de culto» en una combinación de deportividad, economía y fiabilidad; al día de hoy, ambos son ya «coches clásicos» bien codiciados por los coleccionistas.
Como la legendaria edición especial «Calibra Keke Rosberg»; justo a tiempo para su debut en el Campeonato Alemán de Turismos (DTM) en 1993, Opel introdujo el nuevo motor V6 de 2.5 litros (170 CV) que, junto con el tetracilíndrico 2.0 litros vistieron el blanco y amarillo de Opel en su variante TDM. Así, los clientes que elegían la edición «Cliff Motorspoert» del Calibra -mayo de 1996- disfrutarían de la misma pintura del coche «Clase 1» con el que Manuel Reuter ganaría el campeonato mundial ITC (sucesor del DTM). La versión de calle «Cliff» rebajaba 20 milímettros el chasis y equipaba llantas BBS (7J X 16).
Justo un año después de aquel éxito deportivo en el ITC, la producción del Calibra entró en su recta final: 220.000 matriculaciones desde 1990, que se celebraba con la versión limitada «Last Edition» (2.5 V6 o el 2.0 de cuatro cilindros y 136 CV) abrochando, siete años después, a finales de agosto de 1997, y con 238.647 unidades una «productiva» historia firmada por la planta germana de Rüsselsheim y la finesa de Uusikaupunki.