Hyundai Tucson. Solidez argumental…
Más estilo, más espacio, calidad y tecnología. Hyundai vuelve a la carga con el apelativo Tucson, sólo que ahora trufado de imagen tecnológica. La sustitución del ix35, la plantea el fabricante coreano en clave de «compra emocional», con una tarifa que oscila entre 23.600 (22.400 con descuento promocional) y 42.440 euros.

Moderno y atractivo, el Hyundai Tucson lanza un órdago al segmento SUV.
Transformer… Con los resultados del superventas ix35 —al que sustituye— en el punto de mira, el nuevo Hyundai Tucson regenera la imagen todocamino —segmento de moda en el mercado español— con un modelo sobre el que la marca coreana tiene puestas fundadas esperanzas: estilismo modernista, calidad de fabricación y abultadas aplicaciones tecnológicas de última hornada para ‘plantar cara’ a lo más granado del segmento de militancia.
‘Tópicos’ al margen, lo del salto de calidad está convirtiéndose en santo y seña de Hyundai (también de Kia, su ‘segunda de a bordo’ ) de forma que el fabricante coreano reduce, a marchas forzadas, la distancia —distancias— que lo separaban de sus competidores europeos —también japoneses-, con lo que el nuevo Tucson ha acabado convirtiéndose en la punta de lanza de un reto que se traduce en 4,47 metros de largo —significativo aumento en relación al ‘extinto’ ix35— donde la poderosa parrilla hexagonal, y los faros rasgados, marcan la renovada tendencia estética; como una línea de techo que cae hacia la zaga, con el portón muy inclinado y una reducida luneta, que acaban por dibujar una silueta de corte modernista, resaltando el carácter deportivo del nuevo SUV.
El aprovechamiento del espacio interior, con unas amplias plazas traseras (respaldos ajustables en inclinación) y un generoso maletero (de 513 a 1.503 litros), es otra de las bazas que juega el Tucson con, eso también, un diseño más clásico que rompedor, muy bien acabado, que sigue manifestando la calidad general de la nueva propuesta, con una buena ordenación de los mandos y un salpicadero presidido por la pantalla táctil de 8 pulgadas, muy fácil de manejar.
Por no hablar de una perfecta insonorización interior, unas suspensiones que filtran correctamente las irregularidades del terreno y que, por ende, confieren un excelente tacto dinámico al Tucson.
Tres gasóleos turbodiésel de rampa común y dos gasolina, todos ellos multiválvulas, conforman el abanico motorístico del nuevo Tucson. En el primer caso (CRDI) el escalonamiento arranca con el 1.7 de 115 CV (a partir de 25.540 euros y 4,6 litros de consumo medio), sigue con el 2.0 de 136 CV, con tracción delantera y cambio manual de 6 marchas, que cifra en 4,8 litros su consumo medio (30.530 euros) en tanto que la versión 4x4 gasta 5,2 litros de media (33.340 euros); la tercera posibilidad CRDI viene dada por el 2.0 de 184 CV que, unida a la tracción total 4x4 y al cambio automático, homologa 8,5 litros de consumo medio (41.900 euros).
Las dos propuestas de gasolina vienen dadas por el 1.6 GDI de 135 CV (6,3 litros de media y 23.590 euros) y el turboalimentado 1.6 T-GDI de 176 CV, gasta 7,5 litros de media y tiene un precio de 41.990 euros, con tracción total 4x4 y el nuevo cambio automático (7DCT) de 7 marchas y doble embrague.
Las versiones 4WD de tracción total, que equipan las versiones de mecánicas más potentes, tienen una altura libre al suelo ligeramente superior a los 17 centímetros y, en condiciones normales de adherencia, el sistema 4x4 prima el par de tracción sobre el eje delantero aunque, conforme cambien esas condiciones, el reparto de par puede llegar al 50/50, todo un avance en la filosofía todocamino del fabricante. También monta control de descenso para pendientes pronunciadas.
Y si de avances hablamos, apuntar la adopción de 6 airbag y el capó delantero activo, capaz de levantarse en sólo 20 milisegundos para reducir las lesiones de los peatones en caso de atropello; elementos de seguridad a los que se añaden la alerta de cambio involuntario de carril —el volante ‘corrige’ por si solo—, lector de señales de tráfico… y demás ‘gadgets’ al uso en el segmento de militancia.
Para los responsables de la marca, el redivivo apellido Tucson, frente a las denominaciones «i», viene dado porque —al parecer— la nomenclatura «ix» creaba cierta confusión entre la gama SUV y la de turismos.
Sea como fuere, el caso es que Hyundai recupera «su» mítico Tucson, mucho más moderno, equipado y tecnológico, para continuar manteniendo —cuando no superando— la impronta comercial del, ahora ya, desaparecido ix35 que, por si había alguna duda, ha contabilizado en su haber más del 25% de las ventas totales de Hyundai, pues eso…