Toyota Mirai. Un Prius… con hidrógeno
Pionero con pila de combustible fabricado en serie. Toyota lanza un reto proponiendo, en clave de futuro, el experimento automovilístico más ambicioso de los últimos tiempos. La primera berlina con tecnología de pila de hidrógeno, solamente emite vapor de agua. Al Mirai ‘sólo’ le faltan apoyos… gubernamentales. Se baraja un precio de 66.000 euros… sin impuestos.

Aerodinámico y futurista, el Toyota Mirai ofrece un estilismo fronto-lateral de lo más ‘potente’.
Sólo agua… por el escape. ¿Entelequia? ¿Ilusión? Puede ser… aunque también ‘puede’ que, en un par de décadas, la mayoría de los automóviles del ‘día a día’ acaben abrazando ésta tecnología.
De momento, y hasta que esto llegue —si llega—, el Toyota Mirai propone una ‘mágica’ combinación: emisiones cero de los vehículos eléctricos y una autonomía —también facilidad de repostaje— equivalente a la de los coches ‘normales’ con motor de combustión interna.
De momento, también ‘de momento’ , ésta tecnología sustitutiva de los combustibles fósiles avanza tan lentamente como que su precio resulta prohibitivo: 66.000 euros… sin impuestos —en Alemania—; eso, por no hablar de que solamente tres países: Alemania, Dinamarca y Reino Unido cuentan con una mínima red de estaciones de servicio en las que poder repostar estos automóviles. Así que… la ‘pelota’ en el tejado de los gobiernos para que el proyecto resulte comercialmente viable.
También es verdad que, en los ‘albores’ de la automoción convencional, tal como hoy la conocemos, las gasolineras tampoco eran moneda corriente.
Lo cierto —‘de momento’ — es que la tecnología de pila combustible está tomando carta de naturaleza en los proyectos «a futuro» de diversos fabricantes (General Motors-Opel, Honda, Hyundai-Kia, Mercedes-Benz y Suzuki) aunque, como en el caso de los coches eléctricos, también aquí la clave hay que buscarla en la optimización de las baterías. Algunos modelos eléctricos ‘prevén’ alcanzar pronto los 500 kilómetros de autonomía, con la ventaja de que son igual de ecológicos y, eso sí, mucho más económicos de fabricar que los de hidrógeno.
Toyota ‘sostiene’ para el Mirai los mismos planteamientos que en su día esgrimiese con el Prius híbrido (8 millones de unidades vendidas desde 1997); es decir… paso a paso y con firmeza. Veremos…
Con 4,88 metros de largo y sólo cuatro plazas (bastante restringidas las traseras por la ‘ocupación’ tecnológica del maletero), el Mirai ofrece una aerodinámica (Cx de 0,29) y futurista imagen, con un ‘poderoso’ frontal en cuña presidido por dos generosas entradas de aire verticales; mientras, en el lateral, destacan unos marcados pasos de rueda.
La zaga es bastante alta —para lo que se estila en los coches ‘normales’ — para ofrecer unos ‘aceptables’ 361 litros de capacidad (la pila y los
depósitos de hidrógeno restan mucha capacidad) y también en el interior se respira un ambiente de lo más tecnológico y modernista.
La disposición mecánica del Mirai combina la pila de combustible con un motor eléctrico y una batería de apoyo, elementos situados, respectivamente, bajo el capó delantero, el piso del coche y los asientos; funciona como un coche con cambio automático, es tan silencioso como uno eléctrico y por su ‘enmascarado’ escape solamente emite vapor de agua. Todo muy ‘limpio’ …
El motor eléctrico rinde 155 CV de potencia, que permiten acelerar de cero a cien en 9,6 segundos, alcanzar los 178 por hora de punta y homologar 550 kilómetros de autonomía (alrededor de 350 «reales», lo que tampoco está mal para un ‘pionero’ ).
En fin, que si un largo camino comienza con ‘un primer paso’ … el Mirai ya lo ha dado; paciencia, todo llegará… a la ‘gran’ producción en serie.
Aunque para ello falten aún… un par de décadas.