Diario de León

Audi R18 versus Eurofighter Typhoon

Velocidad… en dos y tres dimensiones. El Audi LMP1 (Le Mans Series) ‘corre’ entre los prototipos más sofisticados de las pistas de carreras. El Eurofighter Typhoon ‘vuela’ entre los aviones de combate más avanzados del cielo. André Lotterer (piloto oficial de Audi) y Geri Krähenbühl (piloto de pruebas de Airbus Defende&Space)… ‘hacen equipo’.

Publicado por
javier fernández
León

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A correr… ¡volando! Dos joyas en sus respectivos terrenos: Audi R18 e-tron quattro sobre el asfalto de los circuitos y Eurofighter Typhoon sobrevolando La Tierra.

Aparentemente… pocas cosas en común salvo, eso sí, sus avanzadísimas tecnologías de movimiento en dos (el coche) y tres dimensiones (la aeronave). Y ambos, el coche y la aeronave, precisan de manos muy experimentadas para exprimir al máximo su potencial.

Giros a gran velocidad con elevadas fuerzas «g» , fortísimas aceleraciones… concentración absoluta; así es el día a día de André Lotterer y Geri Krähenbühl, piloto de Audi en el Campeonato del Mundo de Resistencia y en las 24 Horas de Le Mans (el primero) y piloto de pruebas del Eurofighter Typhoon (el segundo), dos especialistas acostumbrados a vivir al límite. Cordialidad e interés recíproco por conocer la imponente máquina de cada cual.

Lotterer (treinta años) atesora un envidiable palmarés: un título mundial y tres victorias en las 24 Heures… y se siente extraño en el cockpit del imponente jet de combate. Acostumbrado a conducir a escasos centímetros del suelo, no deja de resultarle ‘peculiar’ instalarse, a cinco metros del suelo (a ‘balón parado’ … claro), frente a los mandos del avión, infinidad de mandos, controles y pantallas en la cabina del aeroplano y la ‘aparente’ simplicidad del coche de Resistencia, donde prácticamente toda la información se centra en el volante, junto a los botones e interruptores que ‘manejan’ el biplaza: «Es impresionante verse rodeado por tal cantidad de instrumentos. Me siento perdido».

Krähenbühl (también él) ‘perdido’ cuando se compañero le invita a ‘acomodarse’ en el Audi R18 e-tron quattro: «Me parece increíble lo pequeño que es el parabrisas y la poca visibilidad que hay. ¡Es como ir dentro de un tanque! Y con lluvia, con el limpiaparabrisas funcionando y los reflejos que se produzcan, debe de ser terrible».

El casco de Lotterer es ‘normal’… o ‘así’; sobre la pantalla del de Krähenbühl se proyectan los datos importantes del vuelo (altitud, velocidad, ritmo de ascenso…). Los pantalones del aviador van conectados al sistema de presurización de la cabina (aire a presión para que la sangre llegue bien a la cabeza y puedan soportarse fuerzas de hasta 9 «g» ); ‘sólo’ movilidad y resistencia al fuego para el mono del piloto de coches, aunque las fuerzas «g» tampoco sean despreciables para un piloto de coches (hasta 5 «g» en determinados circuitos, es fundamental ejercitar los músculos del cuello, como el impecable manejo del ‘joy stick’ para el aviador).

La telemetría es otra de las coincidencias: tanto el Typhoon como el R18 están en contacto permanente con sus respectivos ‘boxes’ , con ingenieros recibiendo información en tiempo real. «Cuando recibimos una información de abortar una maniobra, obedecemos sin rechistar… ya habrá tiempo para explicaciones» (Krähenbühl).

Ya ven como en los coches… o casi. La ayuda exterior, el trabajo en equipo, fundamentales en dos o tres dimensiones… de velocidad.

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