M… ‘como’ Prototipos
Treinta años de un icono: M3, cinco generaciones que marcan pautas. Hace tres décadas… hubo prototipos ‘así’ de potentes. Los firmaba la «BMW Motorsport Division», precursora de la actual «BMW M Division».

Tres décadas de —hasta hoy— ‘ignotos’ prototipos, refuerzan la aureola deportiva «M» en los catálogos de BMW.
Turismo… de competición. De una generación a otra —y van cinco— la filosofía del mítico M3 continúa reverdeciendo laureles tecnológicos en BMW: «No hay duda, ni tampoco ningún otro coche que mezcle los genes de competición tan cuidadosamente seleccionados. Un conjunto emocionante», afirman desde la compañía.
Miren por donde, con la primera generación M3 no se trataba tanto de producir un deportivo que se convirtiese en buque insignia de producción en serie, cuanto desarrollar un coche de carreras disponible también en versión de calle.
La de los Turismos Grupo A en el DTM (Campeonato Alemán de Turismos, considerado Mundial oficioso ) fue la categoría elegida para su debut, cuya normativa de homologación contemplaba la venta de 5.000 unidades «de carretera» en 12 meses.
Así que, tener la oportunidad de desarrollar las versiones de carreras y de calle a la vez, ofrecía al equipo una ocasión de oro: la cinemática, la suspensión y la amortiguación se crearon ‘a medida’ de los requisitos estrictamente racing ; incluso el sistema de frenos, que combinaba el ABS de serie con discos ventilados interiormente —los delanteros— y la bomba de alta presión controlada por motor. También detalles como la caja de cambios: la primera en la parte inferior izquierda, ya daba una clara pista de la especialización deportiva del coche.
Todo eso… y una reducida ‘romana’ : plancha metálica convencional para los pasos de rueda, ambos parachoques, además de los faldones, la tapa del maletero y el spoiler zaguero eran de plástico; un primer paso hacia lo que hoy conocemos como «construcción ligera».
Los ingenieros de Motorsport, confiaron la movilidad de aquel pionero M3 a los 2,3 litros del seis cilindros multivávulas —4 por cilindro— que ya se utilizaba en el BMW M1 (aquel intergaláctico biplaza de puertas en ‘ala de gaviota’ … ¿recuerdan?) con, eso también, un cigüeñal modificado para soportar las 10.000 vueltas… y más. Las 6.750 vueltas del motor de serie, dejaba ‘bastante’ margen para las sucesivas evoluciones de la versión de carreras.
El M3 Compact de 1996, se convertiría en el modelo de iniciación para «jóvenes pilotos», algo así como el antecesor del actual M2. Aquel prototipo rendía 321 CV, con solamente 1.300 kilos. Mientras también se materializaba el prototipo M3 Touring (año 2000), considerado por los responsables del departamento como «un modelo de producción perfectamente posible».
Tras la realización, en 1986, del primer prototipo Pickup del M3 (ver información aparte),
En 2011, diez años después del impactante prototipo —‘transportista deportivo’ — Pickup M3 (ver información aparte), llegaba ‘otro’ Pickup, sucesor por línea directa y, lo mejor (que también los teutones tienen su gracia )… como una suerte de inocentada de abril («April fools day»), ya que la fecha estaba muy cercana.
Incluso, para calentar el ambiente, aparecieron fotos de vueltas de pruebas en el ‘Infierno Verde’ de Nürburgring, que servirían para alimentar las especulaciones referentes al lanzamiento productivo del modelo.
Y funcionó, ¡vaya si funcionó!... infinidad de ‘periodistas blogueros’ entraron al trapo. El comunicado oficial, publicado el 1 de abril de 2011, tampoco contribuía a aclarar tanto —y tan de inmediato— las cosas: el M3 Pickup se presentaba como la «cuarta variante de chasis» tras la berlina, el coupé y el cabrio y… ‘a mayor abundamiento’ : «420 CV bajo el capó delantero y 450 kilos de carga en la plataforma abierta, llevan la mezcla de competición y practicidad típica de los BMW». Y para que nada faltase , también se manifestaba que el coeficiente aerodinámico era «sólo» un poco más alto que el de un M3 Coupé, era 50 kilos más ligero que el Cabrio y el techo (20 kilos) podía quitarse… para bajar el centro de gravedad y, conseguir así, una mejor aerodinámica. En fin… ¡la locura!
Eso sí —quizás la bromita había llegado demasiado lejos-, hasta su último párrafo, el comunicado de prensa no aclaraba que se trataba de una «construcción única, para uso como vehículo de transporte en el taller».
Por cierto, al contrario que su ancestro de 1986, éste Pickup M3 de 2011… estaba homologado para su utilización en carretera. Hubiera sido bonito… que llegase a pisar la cadena de montaje y el escaparate de los concesionarios, ¿no creen?
En fin, que el M3, sus ‘excéntricos prototipos’ y sus cinco icónicas generaciones, mantiene viva —¡que sea por muchos años!— la llama deportiva en el espíritu —y los catálogos— de una Bayerische Motorem Werke … enamorada de las carreras. ¡Glückwünsche!