Diario de León
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León

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Lo que hoy consideramos habitual en los catálogos de los fabricantes, no lo era tanto a principios de la década de los años cincuenta en el, entonces incipiente, mercado automovilístico español.

El 1400, «A» y «B» según avanzaba su producción en las instalaciones que mantenía Seat en la Zona Franca barcelonesa, ya ofrecía entonces diversas ‘arquitecturas’: carrocería de 4 puertas y ‘alargada’ de 7 plazas, familiar, taxi y furgoneta cerrada (ambulancia, coche taller…).

Motores de 4 cilindros, en posición longitudinal delantera, de 1.395 centímetros cúbicos, alimentado por carburación y con potencias entre 44 y 58 CV, unido a un cambio manual de 4 marchas con la palanca situada en la columna de dirección (propulsión trasera).

También el 1400 podía presumir de carrocería autoportante (‘pontón’, en la terminología de la época), uno de los primeros modelos en adoptarla y que, además, le proporcionaba un sólido aspecto estético: formas redondeadas y guardabarros integrados —muy ‘americanos’—; profusión de cromados en la parrilla frontal y en ambos parachoques, además de unas puertas tan ‘macizas’ como su generoso ángulo de apertura, que propiciaba excelente acceso a un interior de ‘bancos corridos’ delanteros y traseros, incluso con la posibilidad de ‘alojar’ tres pasajeros delante por ‘aquella’ palanca de cambios en el volante, solución que también adoptaba el sucesor 1500, como la banqueta delantera corrida.

Es verdad que aquella ‘tercera plaza central’ delantera tampoco era muy apta para ocupantes corpulentos… pero servía, en recorridos cortos, como los ‘transportines’ plegables traseros de la versión de 7 plazas.

Así, el 1400, sobre todo el «B», más modernizado, con mayor superficie acristalada y reconocible por el faro antiniebla central delantero (‘Mercurio’ en el acervo popular), no sólo ‘arrancó’ la producción de Seat, también marcó el camino a una suerte de ‘globalización’ (ni se sabía lo que era ‘eso’, entonces) que Dante Giacosa ya comenzaba a ‘dibujar’ con un tal… 600.

Pero esa, es otra historia…

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