Ferdinand Porsche: La continuidad… como principio
En los albores del siglo XX, el ingeniero Ferdinand Porsche sentaría las bases de una filosofía tecnológica, y empresarial, que sigue más viva que nunca. Hace 150 años, el catálogo de Porsche ya combinaba motores de combustión, híbridos enchufables y eléctricos

La esencia… de una marca incombustible
Fiel… a los orígenes. Curiosamente, la historia de Porsche arrancaría con la electricidad: Ferdinand construyó (a principios de septiembre de 1875) sus primeros vehículos eléctricos e híbridos.
Desde muy temprana edad, tanto en tecnología como en gestión empresarial, Ferdinand estableció nuevos principios, allanado el camino a diseños y fundamentos, que darían forma al desarrollo de la empresa. Lo que comenzó con él, su hijo Ferry lo continuaría más tarde: el 356 “Nº 1” Roadster (1948), sería el primero en lucir la denominación Porsche; desde aquel inicial 356, la fabricación de automóviles deportivos está indisolublemente asociada al apellido Porsche. Ya desde finales del XIX, el joven ingeniero se había interesado por las tecnologías de propulsión entonces más modernas, dándose a conocer en la Exposición Universal de París del año 1900, donde presentaría el sistema “Lohner-Porsche”, un innovador vehículo eléctrico con motores de cubo de rueda. Aquel mismo año, daría un paso más con la idea de combinar la propulsión eléctrica y la de combustión: el Lohner-Porsche Semper Vivus se convertiría primer automóvil híbrido del mundo. Ferdinand continuaría desarrollando este concepto: Lohner-Poresche Mixte, diseñado como un modelo de serie; sin embargo, tendrían que pasar más de cien años… hasta que esta tecnología se consolidase: en 2010, bajo el lema “Intelligent Performance”, el fabricante de coches deportivos retomaría este legado del fundador con tres diferentes propuestas híbridas; Porsche ha seguido por este futurista camino: modelos puramente eléctricos, como el Taycan y el Macan Electric, aunque sin dejar de lado otras opciones híbridas y con motores de combustión altamente eficaces. ADN Porsche.
Ferdinand siempre estuvo convencido de que la competición acelera las innovaciones; así que, parta compensar las deficiencias de rendimiento, reduciría drásticamente la resistencia al avance y el peso de sus vehículos: un destacado ejemplo es el Austro-Daimler ADS-R “Sascha”, versión de carreras de un pequeño coche diseñado por Porsche, con el concurso de su patrocinador Alexander (“Sascha”) Joseph Graf Kolowrat-Krakowsk estrenando cuatro prototipos en 1922 en la Targa Florio, que se disputaba en las carreteras de Sicilia; dos de aquellas unidades, se subirían a lo más alto en su categoría.

El legado de Ferdinand Porsche continúa hoy tan vivo como hace 150 años, cuando nació. PRSCH
A renglón seguido, el ingeniero se trasladaría a Daimler-Motoren-Gesellschaft (Stuttgart), lo que supondría otro gran paso adelante, tanto personal como profesional; sin perder la oportunidad de seguir participando en la Targa Florio: el Mercedes SSK con compresor, diseñado bajo sus directrices, conseguiría (1924) un respetable tercer puesto en la categoría de 1.501 a 2.000 centímetros cúbicos. En reconocimiento a sus destacados logros en la producción automovilística y también como diseñador del coche ganador de la Targa Florio en 1924, la Universidad Técnica de Württemberg concedería a Ferdinand (4 de julio de 1924) el título honorífico de Doctor Ingeniero; precisamente por ello, la empresa sigue llevando orgullosamente en su denominación: “Dr. Ing. h.c.”

El coupé 356, en la fotografía con marcas adhesivas del túnel de viento, evidencia el amor de Ferdinand por la obra bien hecha: un preciosista legado. PRSCH
La avanzada tecnología del compresor fue un invento de Paul Daimler, que también Porsche desarrollaría con éxito; lo que viene a demostrar otra característica del diseñador: generalmente, no inventaba él mismo las tecnologías pioneras, pero tenia la virtud de identificar las de mayor potencial, para perfeccionarlas con la ayuda de un equipo muy competente.
Medio siglo después, puede establecerse una analogía directa con la profusa utilización del turbocompresor en Porsche, cuya primera patente data de 1905, aunque se utilizaría profusamente hasta los años 70 bajo la dirección de Ferdinand Piëch nieto de Porsche, quien lo aplicaría en competición con el famoso 917, y luego a la producción en serie con el nueveonce (930) Turbo, fiel al principio “del circuito a la carretera”; transferencia tecnológica que se ha convertido en todo un leitmotiv hasta nuestros días, como seña de identidad del fabricante.

Desde 1974, las versiones Turbo se han situado en la cúspide de cada generación 911. Haciendo historia. La versión de producción en serie del ADS-R “Sascha” suponía la visión de un coche ligero y pequeño para el pueblo; habida cuenta que ya en la década de 1920, Porsche quiso hacer posible la movilidad generalizada y con espacio para toda la familia: idea que se impulsaría durante décadas para, finalmente, intentar que fuese una realidad junto a su yerno, Anton Piëch y Adolf Rosenberg (de Pforzheim), dentro de su propia oficina de diseño, que registraría en Stuttgart (abril de 1931), en plena crisis económica.
Si el éxito sólo puede lograrse con un equipo bien comprometido; la fundación de a oficina de diseño, supondría para Porsche reunir a un grupo de técnicos e ingenieros de acreditada solvencia, quienes habían seguido a Porsche desde anteriores puestos, y que a menudo permanecerían vinculados a Ferdinand, y a la compañía, durante toda su vida; como el jefe de Diseño Karl Rabe (y finalmente ascendido a director general), conocido de Porsche desde los tiempos de Austro-Daimler (1913). Hasta su muerte en 1968, Rabe continuaría manteniéndose como un consejero cercano a Ferry Porsche. También el especialista motorístico, Josef Kales procedía de Austro-Daimler, al igual que Franz Xaver Reimspiess, quién había comenzado allí como aprendiz a los 15 años. Desde Stery, el diseñador Erwin Komenda seguiría a Porsche en calidad de jefe de Diseño de Carrocerías hasta su fallecimiento en 1966. La familia. También la familia jugaría un papel fundamental en el desarrollo de la empresa. Desde una temprana edad, Ferdinand Porsche integró a su hijo Ferry, quién se mostraba entusiasmado con el poder creativo de su padre: “Siempre veía nuevos horizontes -diría más tarde- y creaba una y otra vez automóviles que se adelantaban a su tiempo”. A mediados de la década de 1930, la oficina de diseño también se convertiría en un centro de desarrollo y pruebas; creando los primeros prototipos en el garaje de la familia Porsche en el Killesberg de Stuttgart.
Sin embargo, pronto se evidenciaría la necesidad de mucho más espacio; así que, en mayo de 1937 la empresa adquirió un terreno de unas tres hectáreas en Stuttgart-Zuffenhausen, construyendo allí su primera y legendaria factoría, actual ‘semilla’ de Porsche AG. En los años posteriores a la II Guerra Mundial, el hijo de Ferdinand comenzaría a hacer realidad su visión de un coche deportivo: la base del 356. El apoyo del equipo de Ferdinand Porsche, le permitiría el desarrollo estratégico de la empresa en Stuttgart, así como la expansión de la oficina de diseño hasta convertirse en fabricante de automóviles. Así sentarían las bases… para la empresa global que hoy es Porsche. Esta evolución garantizaría la estabilidad a largo plazo y, con ello, la conservación de los valores y tradiciones familiares, que siguen siendo el núcleo de la cultura corporativa. En la actualidad, abordar cuestiones críticas como el papel de Ferdinand Porsche durante el nefasto periodo del nacionalsocialismo es también una prioridad para la empresa Porsche. Volviendo a los orígenes. La oficina de diseño, fundada en 1931, es considerada como el origen del desarrollo para clientes que, desde 2001, se agrupa en Porsche Engineering Group GmbH, con sede en el Centro de Desarrollo de Weissach. Lo que una vez arrancó a pequeña escala, continúa hoy en Porsche Engineering con alrededor de 1.700 empleados en Alemania, República Checa, Rumanía, Italia y China.
La experiencia de la empresa se ha extendido más allá de las disciplinas pioneras del desarrollo automovilístico, para acabar incorporando cuestiones funcionales y de software. El legado de Ferdinand Porsche continúa vivo en el 150º aniversario de su nacimiento, tan vigente y vanguardista… como el primer día.

Coche… pequeño
El concepto consistía en una moderna carrocería aerodinámica con 4 asientos y un tetracilíndrico bóxer situado en la parte trasera. Después de la II Guerra Mundial, este principio de propulsión no sólo se implementó con el ‘Escarabajo’, sino que también se convertiría en la base de los deportivos 356 y 911; un esquema técnico que sigue dando identidad a la marca al día de hoy, definiendo al tradicional y eterno… nueveonce.