Diario de León

El ‘grandote’… de La Bayerische

Medio siglo de uno de los modelos más icónicos del fabricante germano. Desde el lanzamiento de su precursor, en la primavera de 1976, la Serie 6 se ha consolidado como un clásico del diseño pionero, y como un referente de elegancia, potencia deportiva y confort para largos viajes.

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Icónico… “6”. Mediada la década de 1970, la Bayerische Motorem Werke establecía nuevos estándares en la producción automovilística… Serie 6.

Para el director de BMW Group Classic y del Museo de la marca, Helmut Käs, “este icónico diseño se ha consolidado como uno de los más influyentes en la historia de BMW y es muy apreciado por aficionados y coleccionistas de todo el mundo”. Entre 1976 y 1989, la primera generación del Serie 6 se fabricó exclusivamente en versión Coupé; tomando prestada la base técnica de la Serie 5, e inspirándose estilísticamente en los suntuosos coupés de lujo de la década de los 60. Inicialmente fabricadas por Karmann, a partir de 1982 sus carrocerías pasarían a producirse en la planta BMW de Dingolfing: la gama incluía cinco variantes de motor y un modelo específico para Estados Unidos. Paul Bracq -diseñador jefe- sería el encargado de dar forma a una silueta dinámica y atemporal: característico “morro de tiburón”, marcado perfil lateral y generosas superficies acristaladas que darían lugar a una inconfundible identidad visual. Con un total de 13 años en catálogo, el modelo original sigue ostentando el récord de producción más prolongado de todas las series de modelos BMW. Tampoco la historia de la Serie 6 terminaría con esa primera generación. Tras la llegada, en 1989, de la Serie 8, ocupando el segmento de los grandes coupés, BMW recuperaría la denominación Serie 6 en 2003 con una nueva generación, el E63. A lo largo de estos 50 años, la Serie 6 también se ha ganado un lugar de privilegio en el automovilismo: en 1983, BMW entró las carreras de Turismos Grupo A con el 635CSI, alzándose con el Campeonato Europeo de Turismos en 1984 y 1986, así como el Campeonato Alemán de Turismos de Serie en 1984. Estrella… de cine. Actualmente, a la entrada del Museo BMW, un Serie 6 recibe a los visitantes ‘flotando’, inspirado en la serie “Flying Cars” del fotógrafo francés Sylvain Viau; por no hablar del ‘protagonismo’ del Serie 6 en conocidas producciones cinematográficas internacionales: “Dallas” y “Regreso al futuro II”, además de series alemanas como “Tatort” y “Der Bulle von Tölz”. El 628CSI (1982) resultó ser una de las variantes más exitosas de toda la Serie 6: motor 2.8 litros con inyección de combustible, que supuso un salto tecnológico en 1979, sustituyendo a su predecesor con carburador; se fabricó hasta 1987, destacando por su elegancia, deportividad y elevado confort. Por su parte, el 635CSI, disponible a partir de 1984 con motor de 286 CV del biplaza M1 y capaz de superar los 250 por hora de punta, fue considerado en su época el cuatro plazas más rápido del mundo. Hasta 1989, se produjeron 5.655 unidades, lo que convierte hoy a este raro modelo ‘M’ en una auténtica moderna de BMW. Dimensión… cultural. La importancia del Serie 6 no se limita a su diseño, prestaciones o triunfos en competición y en la pantalla: en 1982, el artista austriaco Ernst Fuchs firmó el quinto ‘BMW Art Car’ de la colección, el primero basado en un modelo de serie. Su obra, titulada “Firefox on Harehunt”, es todo un homenaje a la mitología, la velocidad y el simbolismo espiritual. Cuatro años después, Robert Rauschenberg incorporaba un sexto coche a la colección, transformando el 635 CSi en un collage en blanco y negro de historia del arte, fotografía y cultura cotidiana.

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