Diario de León

Nicola Romeo: Alma… del ‘Biscione’

Por derecho propio, el napolitano Nicola es la segunda columna sobre la que asienta sus reales, desde 1915, el ‘Biscione de la Signoria Viscontea’ junto al acrónimo de la ‘Anonima Lombarda Fabbrica Automobili’… ALFA. Nacido en Sant’Antimo (Nápoles) en 1876, tras hacerse cargo (1915) de Alfa, Nicola relanzó la compañía milanesa finalizada la Gran Guerra

Alfa «P2»… simbología deportiva.

Alfa «P2»… simbología deportiva.

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Ingeniero de formación… empresario por vocación. Bajo el liderazgo de Nicola, el ‘Biscione’ fortalecería significativamente su acreditada tradición deportiva merced a los éxitos en las más prestigiosas carreras internacionales; además de firmar la primera victoria de Alfa en la Targa Florio de 1923, la empresa llevaría a sus vitrinas el primer Campeonato Mundial de Automovilismo en 1925 con el célebre «P2» (no confundir con el primer G. P. de F1 1950 Silverstone, dominado por Nino Farina al volante de un Alfa 158 Alffeta).

Nicola Romeo, napolitano de nacimiento y milanés de adopción, adquiriría, en 1915, la ‘Anonima Lombarda Fabbrica Automobili» (ALFA) fundada el 234 de junio de 1910, reconvirtiéndola industrialmente al finalizar la I Guerra Mundial, con lo que la empresa con sede en Portello, adquiría una nueva dimensión: una visión muy concreta de innegable éxito, centrada en el diseño y producción de coches deportivos de altas prestaciones «deportivos de turismo» y desempeñando un destacado papel en competiciones internacionales. Nicola consideraba la participación en las carreras como parte de sus principales objetivos: promover los coches producción y desarrollar la experiencia tecnológica en el ámbito deportivo, antes de trasladar las soluciones técnicas más efectivas a modelos «touring». Romeo tenía la inteligencia, y la perspicacia, para trabajar con hombres de excepcional talento; destacado, sobre todo Vittorio Jano… y Enzo Ferrari. El éxito en la Targa Florio de 1923, primero auténticamente importante para Alfa Romeo, tampoco sería suficiente para que Nicola asegurase la consagración definitiva del ‘Biscione’ en las competiciones. Sería, precisamente, ‘Il Commendatore’ Enzo Ferrari quien, en nombre de Romeo, traería a Vittorio Jano a Milán: el hombre que diseñaría el Gran Premio «P2», el coche cuyas victorias impulsarían definitivamente a Alfa Romeo a la cima del éxito deportivo internacional. A renglón seguido, y como resultado de los triunfos deportivos del «P2», Jano asumiría el cargo de director técnico diseñando, unos años después, primero el «6C» y luego el mundialmente famoso «8C».

Nicola Romeo definió la misión del ‘Biscione’: diseñar y producir coches de alto rendimiento «sports touring», con especial protagonismo en las carreras, para promocionar sus coches y transferir tecnologías heredadas de la competición. Su «visionaria visión» del automóvil… haría historia.

Nicola Romeo definió la misión del ‘Biscione’: diseñar y producir coches de alto rendimiento «sports touring», con especial protagonismo en las carreras, para promocionar sus coches y transferir tecnologías heredadas de la competición. Su «visionaria visión» del automóvil… haría historia.AFR

Nino Farina (Emilio Giuseppe, «El Caballero de Turín», 1906-1966), uno de los mayores representantes deportivos del ‘Biscione’ en la década de los 50. Sobrino del famoso diseñador Battista Farina, pilotaría para Alfa y Ferrari inaugurando, en aquellas románticas temporadas, el Mundial de F1 tal como hoy lo conocemos, y alzándose con el primer título mundialista compartiendo equipo —en Alfa— con Juan Manuel Fangio y el italiano Luigi Faglioli.

Nino Farina (Emilio Giuseppe, «El Caballero de Turín», 1906-1966), uno de los mayores representantes deportivos del ‘Biscione’ en la década de los 50. Sobrino del famoso diseñador Battista Farina, pilotaría para Alfa y Ferrari inaugurando, en aquellas románticas temporadas, el Mundial de F1 tal como hoy lo conocemos, y alzándose con el primer título mundialista compartiendo equipo —en Alfa— con Juan Manuel Fangio y el italiano Luigi Faglioli.AFR

El hombre que dio el alma… al ‘Biscione’

Todo ‘arrancó’ el 28 de abril de 1876, cerca de Nápoles, en Sant´Antimo… nacía Nicola Romeo, en el seno de una familia numerosa y modestos recursos.

A pesar de las dificultades económicas, el joven —y emprendedor… que se dice ahora— Nicola continuaría sus estudios, obteniendo títulos en ingeniería civil y eléctrica en Nápoles y en Lieja; tras vivir un tiempo en Francoa y Alemania, comenzaría a trabajar con empresas británicas y estadounidenses del sector ferroviario para, en 1906, montar su propio negocio fundando «Ing. Nicola Romeo & C.» en Milán, importando maquinaria desmontada de Estados Unidos para trabajos de ingeniería civil.

Durante la I Guera Mundial, Romeo amplió su empresa con la incorporación de nuevos socios, a la vez que asumía A. L. F. A., que acababa de ser liquidada, relanzando la producción para el esfuerzo bélico.

La empresa enriqueció a Nicola quien, en 1918, abriría la empresa a nuevos capitales y cambiaría su nombre a «Società Anonima Italiana Nicola Romeo & C.», volviendo a reconvertir la actividad productiva, trasladándose a los sectores agrícola y ferroviario; sólo un años después… también entró en el sector del automóvil.

A finales de 1921, el gobierno italiano, a través de la banca, tomó el control de Alfa Romeo, inaugurando efectivamente una nueva fase para la empresa, en la que Nicola continuaría ejerciendo de director general, guiando la transición con su experiencia.

En 1928, dimitiría del cargo para, al año siguiente (1929) ser nombrado Senador del Reino, todo un prestigioso reconocimiento a su contribución a la industria transalpina.

Fallecería el 15 de agosto de 1938 en Magreglio, donde se había retirado con su esposa y siete hijos, dejando atrás la huella —la memoria— de una figura tan decidida como visionaria en la trayectoria industrial italiana.

Hoy, en el Museo Alfa Romeo de Arese y en eventos internacionales, los coches diseñados y desarrollados durante el épico liderazgo de Nicola Romeo siguen brillando, fascinando y ‘rugiendo’; testigos de una era del motor… que hizo historia.

Nombres… evocadores

Frente a otras marcas que eligen letras y números, Alfa Romeo ha venido optando, desde hace décadas, por ‘bautizar evocadoramente’ a sus realizaciones. En el actual catálogo, el ‘Biscione’ rinde homenaje a su dilatada historia, concentrándose especialmente en la década de los 60, cuando se creasen auténticos mitos de la deportividad y la elegancia automovilística: los actuales Junior y Giulia siguen la estela de sus dos legendarios homónimos, de 1966 y 1961, que siguen muy vivos en la memoria de los «alfistas». El lanzamiento del ‘moderno’ Junior cuenta con medio siglo de tradición en la marca, que arrancaría en 1966 con el GT 1300 Junior (89 CV, 170 por hora y 1.020 kilos de ‘romana’); durante años, fue el modelo con mejor acogida comercial de Alfa, además de todo un símbolo de ‘status’ para sus clientes e los 60 y 70.

También la primera generación del Giulia (1962) se convertiría, además de carismático, en uno de los modelos más longevos de la marca. Polifacético en sus diversas carrocerías (sedán, coupé, cabrio); el coeficiente aerodinámico de 0,34 y sus potentes motores, le permitían tratarse de tú a tú con los grandes deportivos de la época.

Los recientes SUV de Alfa Romeo invitan a explorar «terrenos indómitos», bautizándolos con el nombre de conocidos puertos de montaña de los Dolomitas: Stelvio, Tonale…

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