Diario de León

Cupra. Del Terramar VZ… al VZ «Desierto»

Referente por excelencia en el catálogo de Cupra, el Terramar VZ 2.0 TSI (265 CV) DSG 4Drive combina comodidad y altas prestaciones. Armonización que, junto con su ajustado tamaño, permite al modelo ‘dedicarse’ a diversas actividades: la «desértica»… es una de ellas.

Cupra Terramar… ‘vestido’ de desierto.

Cupra Terramar… ‘vestido’ de desierto.ST

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Cambio… temporal. El SUV deportivo, cómodo y «asfáltico», muestra su aspecto más salvaje luciendo una preparación específica para enfrentarse a las dunas, las piedras y los caminos imposibles del «Classic África 2026».

Un coche con presencia… con imagen. En su versión VZ 2.0 TSI DSG 4Drive, además, de los 265 CV, el cambio automático secuencial de 7 velocidades y la tracción total permiten contemplar un SUV auténticamente rápido. No se trata de un prototipo construido desde cero, el Terramar «Desert» resulta ser una suerte de anecdótica transformación de la ya de por sí potenciada versión VZ: un coche de producción en serie al que únicamente se le han modificado los elementos necesarios para su adaptación a uno de los entornos más exigentes con los que pueda encontrarse un automóvil, incluidos los 150 metros de altura de las famosas dunas de Merzouga; adaptaciones entre las que se cuentan unas suspensiones específicas, reforzadas y con mayor altura libre al suelo; ruedas todoterreno —llantas y neumáticos— para soportar los impactos de las piedras; protecciones en los bajos del motor; refrigeración reforzada para conservar la mecánica a temperaturas superiores a 40/50 grados centígrados; además de contar con equipamiento de seguridad —barra antivuelco, cinturones de 6 puntos…— y material para recuperar el coche en c aso de quedar atrapado en la arena . Todo ello, sobre la base mecánica de 265 CV y con el concurso de la tracción total 4Drive; resultado: un Terramar perfectamente reconocible… y preparado para un mundo radicalmente distinto.

La transformación del habitáculo incluye, además de imprescindibles elementos de navegación —‘roadbook’-, asientos marcadamente anatómicos —‘bucket’-, arco de seguridad —‘roll bar’-, arneses de cuatro puntos y un extintor de dos kilos de capacidad.

La transformación del habitáculo incluye, además de imprescindibles elementos de navegación —‘roadbook’-, asientos marcadamente anatómicos —‘bucket’-, arco de seguridad —‘roll bar’-, arneses de cuatro puntos y un extintor de dos kilos de capacidad.Siu Wu

Un coche pensado para la carretera que pone rumbo al desierto, a lo desconocido, para demostrar un especialísimo ADN, el más exigente, firmado por Cupra. El corazón mecánico permanece prácticamente intacto: tetracilíndrico gasolina de 2.0 litros TSI (turbo con inyección directa) que rinde 265 CV (400 Nm de par), asociado al cambio al cambio automático de embrague DSG 7 velocidades y, ya se ha dicho, a la tracción integral 4Drive; combinación que permite a nuestro protagonista ‘sprintar’ de cero a cien en 5,9 segundos y alcanzar una punta de 243 por hora… sobre asfalto, lógicamente. En cualquier caso, el «Desert» tampoco pretende convertir al Cupra Terramar en un coche totalmente distinto, «sólo» demostrar —lo que no es poco— hasta dónde puede llegar el original solamente… con una ligera preparación.

Ficha técnica Cupra Terramar VZ «Desert»

Motor: 4 cilindros turboalimentado, inyección directa de gasolina TSI.
Cilindrada: 1.984 c.c.
Pot. Máxima: 265 CV
Par Máximo: 400 Nm
Cambio: DSG 7 velocidades. Tracción total 4Drive.
Peso: 1.952 Kg.
0-100 Km/h.: 5,9 segundos.
Veloc. Max.: 243 Km/h.
(*) Realizado sobre el: Cupra Terramar VZ 2.0 TSI DSG 4Drive

Techo... identificativo

Además de elementos que no se ven, como el radiador suplementario para la caja de cambios, el techo es uno de los elementos que más identifican el Cupra Terramar ZV «Desert»: baca tipo safari de ‘Front Runner’… que no se monta por mera «imagen desértica». Su efectividad viene dada por la posibilidad de transportar algunos de los elementos imprescindibles para moverse por el desierto: planchas, pala, gato, cinchas y material de recuperación; incluso se incorpora un gato especial todoterreno, que funciona mediante saco de elevación, especialmente útil sobre terrenos blandos porque, incluso disponiendo de tracción total y neumáticos específicos, quedarse atrapados en una duna sigue siendo parte del juego y, cuando esto ocurre… no hay electrónica que sustituya a una buena pala.

60 milímetros... más cerca del cielo

La suspensión es el elemento que más ha cambiado en el Terramar VZ «Desert»: el sistema adaptado «Nadaltech by SH» eleva la carrocería nada menos que 60 milímetros respecto al vehículo de serie. Una modificación tan determinante, que acaba convirtiéndose en todo un reto: en carretera, bajar el centro de gravedad ayuda a mejorar el comportamiento dinámico; en el desierto… ocurre todo lo contrario: cuanto mayor sea la distancia libre al suelo, más posibilidades de superar piedras, crestas, zanjas o cambios bruscos de terreno sin ‘machacar’ los bajos del vehículo. Sesenta milímetros pueden parecer poco en la generalidad de una ficha técnica: en mitad de una desértica pista marroquí, pueden representar la frontera entre continuar… o quedarse «varado». También el tamaño de las ruedas tiene mucho que ver en esta ganancia de altura: el dúo Braid y BFGoordrich, es toda una garantía de éxito; llantas de 7x16 pulgadas (Braid FullRace T Dakar) calzadas con neumáticos de 245 milímetros con perfil 75 (BFGoodrich All Terrain T/A KO2), planteamiento diametralmente opuesto al utilizado en carretera. Se trata de montar un tipo de neumático con mucho más perfil, capaz de soportar máximas deformaciones sobre arena y absorber impactos, protegiendo la llanta frente a las piedras: carcasa blindada y con un dibujo específico en la banda de rodadura para ganar motricidad sobre distintas superficies (piedra, arena, barro, caminos rotos…).

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