Regreso retroactivo de Bowie
David Robert Jones (Londres, 1947) es David Bowie ya a tiempo total. Y por lo que se ve en las fotos, pese a ser un grande de los impactos visuales, a estas alturas del partido, más Bowie que nunca. Autor de un repertorio que es una enormidad de talento y experimento, de show y potencia escénica, introspectivo y masivo, debe admitir la frivolidad de preguntarle al viento: ¿pero a dónde vas Bowie? En fin, era irremediable ser un tanto cafre cuando alguien lucha contra el tiempo y la estética, de derrota en derrota hasta la victoria final, sabiendo que no va a ganar.
Pero a lo que viene Bowie a esta cultura rápida es al lanzamiento que se anuncia de un doble titulado A reality tour. Al parecer, basado en directos de hace unos seis años. Puede que sea una excelente oportunidad de recopilar parte de la obra de David Bowie y reencontrarse con canciones que pasan a la posteridad año a año y que cuando se anuncian cosas modernas de última hora emergen con toda su potencia. Eso es el Bowie que hace falta, el que tiene detrás una carrera de número 1. Bowie siempre interesa.
Y para comprobarlo tan solo hay que recurrir al fácil Ziggy Stardust para asistir a una escucha que sólo se puede definir como una descarga monumental de inspiración. Además, con el paso del tiempo, los árboles teatrales y de personaje, dejan ver al bosque de creador, compositor en estado de gracia. Y es entonces cuando dan ganas de volver a comprarse ese disco. Para volver a regalarlo.