A la sombra del viejo molino
El Parador de Gijón aúna estancias confortables, cultura y gastronomía en un entorno que combina naturaleza y mar
A la sombra de un centenario molino, en el parque de Isabel la Católica, descansa el Parador de Gijón, un majestuoso edificio cuyo interior amplio, acogedor y luminoso recrea en habitaciones y estancias la calidez del entorno, mientras se intuye desde sus ventanales la cercana presencia del mar. Cuenta con un hermoso estanque, que confiere a este espacio gran armonía y tranquilidad. La proximidad de la playa de San Lorenzo y del barrio marinero de Cimadevilla lo convierten en un lugar idóneo para disfrutar de unas jornadas inolvidables.
Recientemente ha realizado obras que han afectado a la totalidad de la instalación hotelera. De cara al interior se ha mejorado la accesibilidad mediante rampas fijas y móviles que eliminan las barreras arquitectónicas que anteriormente existían, ampliando la zona de recepción, con nuevas oficinas de administración. El exterior del Parador, por su parte, ha visto ampliada la zona de ajardinamiento así como los pasos para vehículos. Sus 40 habitaciones son espaciosas y acogedoras, con suelos de madera y estupendas vistas sobre el parque.
La decoración, que ha sido realizada por el equipo técnico de Paradores de Turismo, muestra en estancias y espacios comunes elementos referidos a la cultura clásica Asturiana, el uso de los azules en los textiles, sillones de piel, grabados con referencias a la arquitectura prerománica asturiana, óleos contribuyen a ofrecer un marcado carácter de hospitalidad.
Fabes para el paladar
Los amantes de la buena cocina asturiana se sorprenderán con el plato rey del Parador de Gijón, la fabada, sin olvidar la caldereta de marisco, la chopa a la sidra, el pote asturiano y la merluza con cocochas. El arroz con leche, los frixuelos y casadielles componen la muestra repostera del hotel.
Oferta cultural
Venir al Parador de Gijón se convierte en la mejor excusa para conocer su extensa oferta cultural, con espectáculos, cine, deportes y una amplia red de museos.
Además, gracias a su situación en pleno Camino a Santiago de Compostela, posibilita el hacer excursiones o seguir el propio Camino por la costa, admirando los bellos paisajes y pueblos marineros como el Cabo de Peñas -”paisaje protegido-”, Piedras Blancas, Cudillero, la Reserva Natural parcial de Barayo, Luarca, Castropol o la Ría del Eo, entre muchos otros parajes asturianos.